domingo, 14 de noviembre de 2010

Los restos del naufragio

Sábado, 7:00 a.m. Suena el despertador. Cualquier día hubiera soltado algún improperio pensando en que tengo que ir a trabajar. Esta vez no, toca lo que a priori puede ser una gran sesión. Desayuno todo lo que puedo, ya que a esas horas no suelo tener hambre. A las 7:45 quedo con Josu y nos despedimos de Ama. Cargamos las tablas, y a Hendaya.
9:00 a.m. Confome nos acercamos al espigón, y miramos el mar de reojo, veo más coches de lo normal... Parece que hoy todo el mundo ha madrugado. Nos cambiamos y entramos. Suelen entrar unas series bastante grandes, de entorno a 2 metros... quizá, alguna mayor... entramos no sin sufrimiento, y nos vemos en el agua con Victor. Después del temporal de esta semana, los fondos de la playa se han movido, por lo que las olas no rompen igual... Al cabo de hora y media, nos encontramos 200 m. más a la derecha con otras 50 personas intentando coger las olas más decentes de esa parte de la playa. No he visto a tante gente en un pico ni en verano... después de un par de olas mediocres, decido no jugarme más un atropello... 4 o 5 tios en la misma ola, sin contar los que han ido a por ella... esto no es para mí...
Nos cambiamos y decidimos dar una vuelta y comer...
Pasamos por el casino, con dirección a San Juan de Luz, y vemos las consecuencias del temporal... os dejo una foto para que lo veáis con vuestros propios ojos. La fuerza del mar, da miedo.
Después de una gran tortilla de patatas, jamón, paté, chorizico rico y demás, minisiesta con la F1, y otra vez al agua.
Llegamos al paseo... coches, coches y más coches. Parece verano. No hay sitio para aparcar, luce el sol, y los 21 grados acompañan que da gusto. Ya en el agua, media hora hasta que encontramos un pico decente. De ahí, un par de muy buenas olas me salvan el día. Josu también hace lo suyo. Victor se estará pegando por coger una con la multitud que espera en el pico del Valencia.
5:30 p.m. El mar está bajando. Nos empezamos a concentrar todos en el mismo sitio. Josu y yo, decidimos que es hora de salir. El día ya está hecho.
Nos cambiamos y disfrutamos del paisaje mientras esperamos a Victor. Los tonos rojizos y el ambiente nos despiden el día.
El fin de semana que viene, más.

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