lunes, 21 de febrero de 2011

Orilleras

Domingo, a pesar de haber dormido más de 9 horas, el haber estado desde mediodía del sábado de parranda hasta medianoche, hace que esté muy cansado.
La niebla que cubre Pamplona no es más que una ligera cortina para el sol que brilla en la costa. Hacia allí me dirijo, a recoger a Ama en Donosti y al encuentro de Victor que está en Hendaya. Por el camino, medio litro de red bull y mi tabla nueva me hacen compañía.
Las últimas dos semanas el mar ha estado muy fuerte, y parece que hoy nos da un respiro. El sol hace que las temperaturas estén rondando los 15 grados, con lo que la cosa promete mucho.
Ya en Hendaya, mucha gente en el agua. La fuerza del mar en Biarritz y alrededores hace que todo el mundo acabe en aquí, que está más resguardado del fuerte oleaje.
Victor y  yo nos hacemos al agua, mientras Amaia se queda grabándonos desde fuera. Una vez más, muchísimas gracias por tu paciencia. Os dejo un resumen de la jornada.

Hora y media larga en el agua dan para unas cuantas cosas, pero sobre todo, para buscar un sitio decente. La primera media hora la cosa estaba muy complicada, puesto que con marea baja todo el mundo estaba concentrado en frente del hotel Valencia. Conforme fue subiendo la marea, nos acercamos más a la orilla, y empezamos a disfrutar de unas cuantas orilleras que eran una caja de sorpresas. Lo mismo te dejaban salir hacia un lado, que te tiraban hacia abajo sin piedad.
Victor disfrutó de lo lindo, mientras yo no acababa de encontrar la distancia con la tabla... supongo que es algo normal en tu primer baño en condiciones, pero esperaba sacarle provecho a la tabla antes.
Después de una sesión así, lo único que esperas es que llegue la siguiente, y en eso estamos, como siempre con unas ganas tremendas.
Quedan dos meses para Portugal, y hay que ir afilando las quillas...

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