lunes, 28 de marzo de 2011

Explorando Las Landas, disfrutando de la vida.

Sábado, la dureza de la semana nos pasa factura, y nos cuesta levantarnos más que otros días. Por delante un fin de semana con perspectivas diferentes. Las previsiones son prácticamente nulas, menos de medio metro, pero el hecho de querer ir a Las Landas a descubrir playas nuevas y de ir por primera vez con la furgo con la casa a cuestas, hace que tenga su puntillo.
Es la primera vez que, con la furgo ya montada, metemos tablas, trajes, complementos y demás… la cosa no es nada fácil. Que si con estas barras no cabe, que si no sé como se quitan, a ver cómo podemos poner esto… el caso es que al cabo de media hora, parece que está todo en su sitio y nos ponemos en marcha.
Saliendo de Pamplona, el cd de la furgo se apaga solo… ha muerto. No hay conexión eléctrica en el aparato de música… no pasa nada, nos ponemos en plan cutre con el iphone como si fuéramos adolescentes y para adelante.
Al poco de salir de Pamplona, a la altura de Sorauren, control de la guardia civil. Me piden el carnet, y no hay problema alguno. Me parece que no es la última vez que me van a parar… esto de llevar furgoneta tiene su peros…
Tras hora y media, llegamos a Hossegor. Pueblecito pequeño y surfero donde los haya. Las calles principales están llenas de tiendas de surf… que peligro! Decidimos ir a ver las playas, ver qué tal las condiciones, y si se puede, darnos un bañito. El sol luce, y más de 20 grados nos acompañan…. Como haya olas, puede ser un gran día.
Desde una de las playas de Hossegor de cuyo nombre no puedo acordarme, vemos algún que otro pico que puede resultar juguetón. Están en dirección a Seignosse, por lo que vamos por la carretera de la playa parando en todos los pequeños parkings que hay, hasta llegar a Les Bourdaines. Multitud de coches y furgos aparcadas pueden resultar muy buena señal.
Perfecto, así se puede decir que estaba el mar en Les bourdaines. Sol, calor, y series limpias de un metro aproximadamente muy espaciadas que hacían las delicias de todo el que estaba por ahí.
Le convenzo a Amaia de que días como estos hay muy pocos, y al agua! Como me he llevado el longboard, todo me parece más fácil, y una tras otra, voy cogiendo todo lo que puedo… Amaia tiene más dificultad, puesto que lleva todo el invierno sin meterse al agua. Tras un par de intentos fallidos, pilla una ola que le cambia la cara… el día ya ha merecido la pena. Tras más de una hora nos salimos del agua con cierta pena, porque días como estos, no se repiten con facilidad. Menos mal que la última ola de cada uno ha sido buena, sobre todo lo de Amaia. Y todavía se queja de que no coge olas… creo que todos los que yo conozco, a los 6 meses no habíamos pillado una ola en condiciones… en fin.
Nos damos una vuelta por Hossegor, buscando un sitio para comer. Son las 4:30 de la tarde y la cosa va a estar difícil. Los restaurantes ya están cerrados y habrá que buscar algo para salir del paso. Una terraza con carteles de pizza llama nuestra atención. Bingo! Un par de pizzas en una terraza al sol… verano anticipado. Lo mejor para completar una buena sesión.
video

Después, reconocimiento por todas las tiendas de surf, con sus correspondientes caprichos… a las 7 tenemos que poner rumbo a Zarautz, donde hacemos noche para el domingo ir a clases con Ibón.
Domingo, Ibón nos va a grabar y a ir llamando uno a uno conforme vea cosas que corregir. Aunque está muy nublado y amenaza lluvia, las condiciones son buenas. Olas que no llegan a un metro, pero con recorrido. Hoy hay que seleccionar bien las olas para poder aprender lo máximo posible. Asier, Carlos, Víctor, Josu y yo estamos prácticamente solos en un poco de derechas, y nos vamos repartiendo las olas.
Amaia se queda fuera con Ibón, una con la cámara de fotos, el otro con la cámara de video. Amaia, aunque no se ha metido en el agua, es la que más ha aprendido, puesto que ha escuchado los consejos de Ibón a todos y aparte de todo esto, estar 2 horas a pie de playa con Ibón hablando de surf, da mucho de si.
Tras dos horas y una muy buena sesión, salimos cansados pero contentos. La verdad que hay muy pocos fines de semana en los que se pueda disfrutar tanto.

lunes, 21 de marzo de 2011

De más a menos, de Hendaya a Zarautz

Viernes, 3 de la tarde. El pistoletazo de salida en el trabajo hace que ponga dirección a Hendaya con muchas ganas. Previsiones de casi 2 metros y una semana muy tensa de trabajo colaboran para que crea que hoy es un buen día para surfear. Victor me espera en Hendaya.
A las 4 de la tarde nos encontramos en el casino. La marea alta es más alta que nunca, y a la izquierda del casino, se forman unas buenas izquierdas que hay que aprovechar. Victor estrena hoy su cámara Go Pro, que nos va a dar mucho juego y muchas fotos y horas de video.
Las condiciones son sorprendentemente buenas, y durante una hora aproximadamente pillamos unas cuantas buenas olas cada uno. Poco a poco me voy haciendo a la tabla y se va notando.
Antes de las 6, la marea comienza a descender rápidamente, lo que hace que las olas empiecen a cerrarse y a caer en bloque, lo que dificulta mucho surfearlas.
Decidimos que vale por hoy, que el domingo, volvemos a Zarautz a las clases con Ibón.

Domingo, 10 de la mañana. Mientras aparcamos el coche, nos pasa una bicicleta con un tío que nos saluda. Lleva unas muletas en una de las manos. Es Ibón, al que ya le han quitado la escayola y se dirige a la escuela de Pukas donde recibimos las clases.
El mar no está muy apetecible para surfear. Poco tamaño y el nivel de marea está justo donde se forma un rio en mitad de la playa de Zarautz, lo que hace que esté muy revuelto, con corriente y sin apenas fuerza de olas.
Después de ver unos videos muy ilustrativos (la verdad, cuánto sabe este tio!) cogemos unos monopatines y bajamos una pequeña cuesta subidos en ellos para entrenar la postura. Poco a poco vamos puliendo defectos. Quien me iba a decir a mí, que a mis 35 tacos iba a estar subido en un monopatín... da igual, el caso es que se perfecciona bastante. Para el próximo día, prometo imágenes.
A las 11 nos cambiamos y nos metemos al agua. La corriente nos lleva hacia una zona bastante desordenada y con malas olas, y después de casi media hora luchando por encontrar un sitio y sin parar de remar, Ibón nos llama para que salgamos. El día no está para mucho más, mejor reservar fuerzas para otra vez.
Esperemos que el domingo que viene, las condiciones nos respeten, aunque viendo las previsiones, creo que volveremos a subirnos al skate... que no me rompa nada, por favor!

lunes, 14 de marzo de 2011

Viernes estreno, domingo resaca

Viernes, salgo de trabajar, y voy en busca de Amaia. Conmigo, la furgo. Hoy es el primer día que le voy a dar uso surfero, aunque todavía está sin preparar. Va como un tiro, y nos plantamos en Hendaya en menos de una hora. Las sensaciones conduciendo son muy buenas, así que esperemos que se mantengan durante todo el verano.
En Hendaya hemos quedado con Víctor, que se sorprende al ver la furgo.
Hoy Amaia se mete al agua por primera vez desde octubre, ya que las ganas de estrenar su nueva tabla hacen que venza la barrera psicológica del frío. Un cielo con nubes y claros nos acompaña, y la temperatura exterior hace que todo sea más sencillo.
El único pero lo encontramos en el mar. Olas de metro y medio muy desordenadas y cerronas que vienen sin descanso no nos permiten disfrutar de un baño tranquilo. Amaia disfruta más de la situación al quedarse cogiendo espumas y experimentando nuevas sensaciones con la tabla. Al final Víctor y yo acabamos cerca de ella, aprovechando alguna ola orillera. Es la única manera de practicar algo.
Hay días como estos en los que lo hay que adaptarse a las circunstancias si se quiere disfrutar algo. Es una de las desventajas de no ver el mar desde la terraza de casa…
 
Domingo, la resaca se apodera de mi cuerpo tras una noche de celebraciones en Donosti. Hoy es el segundo día del curso con Ibón Amatriain, y me parece que tampoco voy a poder ir. Dos bodas en dos fines de semana me han impedido ir al curso que reciben Victor, Josu y otros dos chicos de Pamplona.
De cualquier forma, y ya que estamos a escasos 15 km de Zarautz, nos vamos a ver qué tal está el curso. Llegamos a las 11, y nos dirigimos a la escuela de Pukas en el paseo marítimo. Allí nos encontramos con Ibón en la puerta, en silla de ruedas tras su rotura de peroné cogiendo un olón de 8 metros durante el último temporal en Galicia. El tío parece muy majo, campechano y agradable de trato. Me presento, y le comento mi estado, y que el próximo domingo estaré en perfectas condiciones para su clase. Hoy, desde luego, no es día para surfear en mis condiciones. Él asiente con una sonrisa… creo que ya sabe qué es surfear de resaca, y lo que eso implica.
Amaia y yo nos quedamos en una terraza con un desayuno potente y un buen zumo de naranja, viendo las evoluciones del curso. El mar está un poco mejor que el viernes, pero de los del curso, sólo Víctor consigue coger alguna que otra buena ola.

A partir del próximo fin de semana, esperemos que las condiciones sean buenas, porque habrá que dedicarse ya en serio a prepararse para Portugal. Quedan 5 semanas, y cada vez tengo más ganas.