miércoles, 27 de abril de 2011

Baleal día 6, apurando lo que queda

Las previsiones han bajado para hoy. Si el viento lo permite, podremos surfear en Cantinho da Bahía, si no, volveremos a Molhe del Este. Ponemos rumbo a Cantinho. Al llegar allí, el mar continúa picado. Vamos a tener que ir a Molhe del Este, pero si las previsiones están en lo cierto, casi no va haber olas. Sea como fuere, allá vamos. Mejor darse un baño con pocas olas que quedarse en tierra.
Se nota que ya han pasado las vacaciones, puesto que no hay coches en el parking. Tan sólo una furgo de Donosti. En el agua, las olas son muy orilleras, pero alguna se deja coger. Al hacer tan buen tiempo, la sesión se hace muy agradeble y divertida. Podría ser mejor, pero como hemos tenido peores, vamos a disfrutar de lo que tenemos.
Después del baño, nos dirigimos al sur en busca de nuevas playas. Hay una en la que no hemos estado que se llama Consolasao, por la que tenemos cierta curiosidad, ya que según el mapa que tenemos, puede estar bien situada para recibir buenas olas. Tras pasar un par de pueblos vemos el desvío a la playa. Está dentro de otro pequeño pueblo. Realmente no es una playa, sino un antiguo puerto con muchas rocas.  Las olas son preciosas, rompen perfectas de derechas y con potencia. Me recuerda bastante a la playa de Lafitania en Francia, sólo que esta es más bonita y más larga. El único problema: las rocas. Entrar se puede hacer de una manera más o menos arriesgada, pero salir parece muy complicado. Hay que atravesar todas las rocas y te puedes dejar hay media tabla, o lo que es peor, media dentadura. Además, sólo vemos locales surfeando esa ola, y cada uno de ellos entra y sale por sitios distintos. Como no lo vemos nada claro, no entramos.  Es un sitio al que hay que volver.
Vuelta a casa, pasta con tomate, siesta y otra vez al agua. Esta vez nos decantamos por Lagido. En Molhe del Este no hay olas, y aunque Lagido esté revuelto, vemos que algo se puede hacer. Apenas hay 2 en el agua, así que nos decidimos a entrar. Desde fuera hemos localizado un pico, justo al lado contrario de donde están surfeando. Poco a poco, vamos localizando el sitio bueno, y cogiendo alguna buena ola. A los 15 minutos de estar en el agua, miramos a nuestro alrededor, y estamos más de 15 en el agua. En cuanto la gente nos ha visto coger alguna ola no se lo ha pensado mucho… se acabó la paz.
Por lo menos ha merecido la pena el rato. No ha sido muy largo, porque las condiciones no eran las idoneas, pero  hemos disfrutado, que de eso se trata. Al salir del agua las chicas nos esperan, y de ahí a casa a ducharse y a cenar todos juntos. Es la última noche en la que estamos todos, ya que mañana Amaia, Victor y Josu, se vuelven a Pamplona. Una pena, porque seguro que se les ha hecho muy corto.

Baleal dia 5. Ya es verano

7 de la mañana. Seguimos el ritual de todos los días de desayunar y preparar el coche. Esta vez, algún rezagado con unas cuantas copas de más es testigo de excepción. Hay una discoteca cerca de la casa, y más de uno parece que tiene problemas para volver… en fin, otro mundo.
Josu por fin está en conciones de meterse al agua. El viento ha bajado respecto a ayer, así que hay que aprovechar. Siendo domingo, el baño de primera hora va a ser el bueno, puesto que algo me dice que esto se va a llenar de gente. Elegimos Molhe del Este, que está mucho más ordenado que el resto de sitios. Apenas hay 3 personas en el agua cuando entramos. Aunque las olas no son muy grandes, alguna serie merece la pena. Olas rápidas y divertidas para quitarnos el gusanillo. Ya era hora. Un día sin surfear se hace muy largo cuando estás de vacaciones.
Casi 2 horas en el agua es señal de que hemos disfrutado de lo lindo. De vuelta a casa, un rato de relax, y al bar de bruno a tomar algo en frente de la playa. El sol luce con fuerza. Hoy sí, por fin parece verano. Quizás es el momento de hacer otra barbacoa, ahora que hay mucho sol, así que nos pasamos por el super, compramos unas hamburguesas y unas salchicas caseras, y a por la barbacoa.  Victor se encarga de hacer la carne, los demás preparamos la mesa y disfrutamos de una buena conversación, del sol, y de unas cuantas cervezas… Hard life!
Despues de tan ligera comida, siesta y a preparse para la sesión de la tarde. Amaia y Anja nos acompañan  a la playa. Hoy se puede tomar el sol, así que no tienen excusa. Cuando llegamos al parquin de Molhe del Este, casi no hay sitio. Parece que todo el mundo se ha puesto de acuerdo en venir aquí. De cualquier forma, no me extraña. En el resto de playas no se podía surfear. El caso es que estaba hasta arriba de gente. No iba a ser un baño fácil, ya que con tanta gente, la situación es un poco complicada. No tanto por coger olas, si no porque la mezcla de niveles era tal, que te podías llevar un tablazo de cualquier descerebrado que había por ahí, que había muchos.
Tras un buen rato, pocas olas y muchos amagos, nos salimos del agua. Y aprovechando que el día es espectacularmente bueno, nos quedamos charlando y viendo a otros surfistas tratar de encontrar una ola decente entre tanto depredador y novato mezclados.
Ducha, y cena en Gaucho da Picanha, restaurante brasileño con una carne espectacular. Aparte de que las raciones son grandes, te sacan una bandeja de patatas fritas por persona, un bol de arroz y alubias o ensalada. No hay nada como reponer fuerzas después de un díacon olas y sol.

Baleal, dia 4. Sin baño pero con barbacoa

La lluvia no ha parado de caer durante toda la noche y el viento también le ha acompañado un buen rato. Mal presagio. A las 7 estamos arriba, como otros días, y desayunamos con cierto escepticismo. Desde la cocina vemos que el viento es muy fuerte, pero no nos resignamos a comprobar las playas. Así que con todos los bártulos en el coche vamos chequeando una a una todas las playas. La lluvia aparece intermitentemente y no colabora para nada. Imposible. 
El mar está muy picado y el viento norte frío y potente que hace imposibilitaría cualquier maniobra. Así que nos volvemos para casa. ¿Y que hace uno a las 8 de la mañana en casa? Pues principalmente charlar y echar alguna cabecadita que otra, mientras las chicas se van despertando poco a poco.
Nos vamos a Peniche a hacer un opco de turismo por el puerto y las tiendas de alrededor, unos se toman un café y otros no nos podemos resistir a tomarnos un mojito. Es nuestro pequeño homenaje al apaeritivo. Después de un rato visitando las tiendas, en las que hay una gran cantidad de tablas con las que pasar un buen rato, vemos que se abren algunos claros en el cielo. El fuerte viento arrastra las nubes con fuerza, así que en pocos minutos, ya no hay ni rastro de las lluvias, y el sol aparece. Es el momento de hacer la tan ansiada barbacoa. Unas brochetas de verduras y solomillo, txistorra de la tierra, ensalada y pizza sobrante de la cena componen el menú. En poco más de media hora, está montada toda la infraestructura. Quién nos lo iba a decir esta mañana con la que estaba cayendo…
Y después de tan copiosa comida, una buena siesta, y vuelta a comprobar las posibilidades de surfear. El viento sigue siendo muy fuerte, así que no somos muy optimistas al respecto.  Estábamos en lo cierto, las condiciones son parecidas a las de la mañana, así que nos damos media vuelta y para casa. Esperemos que no sople más días así. Mañana veremos.

sábado, 23 de abril de 2011

Baleal dia 3. Mejorando lo presente

Siete de la mañana. El despertador suena, y no es como otras veces. Esta vez es para surfear, y por tanto me levanto con una sonrisa. Poco a poco vamos coincidiendo los chicos en la cocina. Café, sandwich, plátanos y naranjas, y en marcha. Josu no se acaba de encontrar bien, por lo que no coge la tabla. Los demás, con ganas de compartir el primer baño mañanero. Despues de comprobar Cantinho da Bahía y Lagido (la playa del castillo), nos acercamos a ver Molhe del Este. Definitivamente nos decantamos todos por Lagido, que casualmente es el sitio donde más gente hay. Concretamente, unas 5 personas. Una vez más, no somos los primeros.
En el agua las condiciones no son óptimas, pero sí que salen algunas olas divertidas. Anthony y yo nos quedamos cogiendo algunas orilleras, mientras Victor se va a un pico más lejano más acorde a su longboard.
Hora y media de disfrute, primeras olas de Anthony y perfeccionamiento de posturas para la primera sesión mañanera. Ya en casa, Anthony nos hace unos sandwich típicos ingleses que disfrutamos con agrado, y de ahí, una merecida siesta. Cuando llegan Anja y Amaia de las clases, nos juntamos para comer. No nos hemos podido resistir a probar parte de la compra que hicimos ayer para la Barbacoa. Tal y como está el tiempo vamos a tener que postponerla hasta el domingo o el lunes, que parece que ya hará muy buen tiempo. Y como estamos de vacaciones, otra vez siesta!
A las tres y media, hora en que las chicas tiene que volver al curso, nos vamos a comprobar los spots. En Lagido la cosa está más ordenada, y hay más gente, pero como no tenemos nada que perder, nos vamos a comprobar como está Molhe del Este y Supertubos. Al llegar, una buena señal, muchos coches. Nos asomamos a la playa, y ahí está, el mar en calma, mucha gente en el agua, y cada diez o doce segundos una barra de unos dos metros  aparece para hacerlas delicias de todo el que se encuentra por ahí. Ni nos lo pensamos, este es nuestro sitio.
Josu se queda fuera haciendonos fotos. Anthony más cerca de la orilla que nosotros cogiendo una tras otra, y Victor y yo a por las series más grandes. Se ha convertido en un non-stop. Que manera de coger olas. Una tras otra, unas con salida, otras cerronas, pero todas muy divertidas.  Las caras que tenemos de satisfacción dentro del agua lo dicen todo. Tras cerca de dos horas, poco a poco vamos saliendo. Yo un poco a regañadientes, ya que las previsiones para el domingo son de demasiado viento y creo que no vamos apoder surfear. De todas formas, el golpe que me he dado en la última ola con la tabla en la nariz, me ha convencido del todo.
Ya en casa, una merecida ducha, una cerveza de premio a la tarde, y una visitas a las tiendas de surf. Hay tantas tablas para ver, que vamos a necesitar toda la semana para ver bien lo que tienen. Por el camino de vuelta a casa, pasamos por la pizzería y todos caemos en la tentación. Así que pedimos 4 pizzas familiares para 6, y nos las llevamos a casa. Pizza, cerveza, música y conversación divertida ponen el broche merecido a un día que ha merecido mucho la pena. Mañana, si el viento lo permite, surfearemos. Si no, será el día elegido para hacer alguna excursión, pero eso, en cualquier caso, ya será otro día.

viernes, 22 de abril de 2011

Baleal día 2. Toma de contacto.

Suena el despertador. A pesar de haber dormido bien, el cansancio acumulado del día anterior me pesa todavía.  Desayunamos rápido, y preparamos las tablas para su primer baño.
Llevamos a Amaia al Bar de Bruno, lugar que hace a su vez de base-escuela para todos los que dan cursos. Allí nos recibe “el turco” un argentino al que ya conocía de las veces anteriores.  Después de unas risas y bromas sobre las clases, nos vamos en busca del sitio adecuado. En frente del bar de Bruno hay una playa enorme, Cantinho do Bahía, pero está demasiado revuelto. Nos vamos justo al otro lado de la península, que está mejor, pero como hay mucha gente decidimos probar en la playa de Molhe del Este.
Lo bueno que tiene esta zona es que en 5 minutos en coche tienes más de 4 playas a tu disposición, todas ellas orientadas de diferente manera, que permiten disfrutar casi siempre de buenas olas. El caso es que Molhe del Este tenía dos pegas en ese momento. Una, el tamaño no era suficiente; y dos, la desembocadura del pequeño río que hay al lado, traía tanta agua y suciedad, que era mejor no arriesgarse a coger ninguna cosa rara…
Así  que volvimos al otro lado de la penísnula, a la playa del castillo, para tener la primera toma de contacto. Aunque el mar estaba un poco revuelto, era lo más decente que teníamos. Josu está enfermo y prefiere no meterse al agua. Victor y yo entramos. Tras más de una hora y pocas olas surfeables, decidimos salir. Mi baño no ha sido muy productivo, pero Victor ha disfrutado algo más. Decidimos ir a bucar a Amaia a la finalización de sus clases de la mañana, y de ahí a comer un Sandwich rápido a Peniche. De vuelta, lo mejor que podemos hacer es echar una siesta, que para eso estamos de vacaciones.
Tras un par de horas de relax, visita a alguna tienda surfera y algo de comida, nos volvemos a dar una vuelta por los spots que he mencionado arriba. El viento ha cambiado algo, y ha hecho que el mar se ordene un poco más en la playa del castillo. Hay tanta gente que va a haber que luchar por coger las olas, pero es lo único que hay. Otra vez Victor y yo al agua. Josu se queda otra vez fuera con Amaia. A ver si se mejora pronto para poder disfrutar estos días. Esta tarde la disfruto más que a la mañana. Un par de buenas izquierdas con salida y algo de sol hacen que disfrute de lo lindo.

Tras un buen rato en el agua, y cuando nos preparamos para volver a casa, recibo la llamada de Anthony y Anja. Ya están aquí. También he recibido un mensaje de Erwan. Finalmente no puede venir. La infección de oídos que tiene le impide volar, y supongo que meterse al agua en esas condiciones no puede ser bueno. Quedamos en la oficina de Bruno, y de ahí a casa. Unas cervezas a la salud de Jan, buena conversación y risas. Y como el hambre nos acechaba a todos,  todos juntos al super a comprar. Viendo la cantidad de cosas que compramos, está claro que no es buena idea hacer la compra con hambre… después, Victor se empeñó en hacernos una receta familiar de espaguetis carbonara, y tampoco era cuestión de negarse. Tras un rato de espera con buena compañía y conversación, la cena estaba lista. Los espaguetis, riquísimos. Después de cenar, sólo pensabamos en una cosa: dormir, porque al día siguiente había que madrugar si queríamos tener un baño que no estuviera masificado. Y ya lo dice el refrán: a quien madruga, Dios le ayuda.

jueves, 21 de abril de 2011

Baleal, día 1. Sorpresas de todo tipo.

Por fin ha llegado el día. Rumbo a Portugal. Tras unas 8 horas de viaje, aquí estamos. No sin ello superar unas cuantas anécdotas, que con el paso del tiempo, espero que me arranquen una sonrisa.
Nada más llegar a Baleal, la primera y más agradable sorpresa. Un sol de lo más reluciente nos recibió. El cielo despejado. La sonrisa se nos plantó en la cara con la esperanza de que no desaparezca en todas las vacaciones.

Nos pasamos por la oficina de Marcos y Bruno, y después de comentar qué tal nos va la vida, nos guiaron hasta la que va a ser nuestra casa los próximos días. Pero qué buena pinta tiene!!! Un jardín en la entrada principal, con una enorme terraza en la parte trasera, cuarto especial para tablas y neoprenos, salón, cocina con 2 neveras, 4 habiraciones, 3 baños… un lujo! Y al entrar en la casa, la segunda sopresa. Jan, compañero de aventuras pasadas en Portugal, y que no puede estar esta vez con nosotros, nos dejó una sorpresa preparada. Unas cuantas botellas de vino, y la nevera llena de cervezas “Sagres”!!! Thank you very much for your presents Jan. We’ll enjoy every one thinking of you!!

Después, fuimos a dar una vuelta por la zona para ver qué tal estaban las condiciones. Teníamos que esperar a que Erwan, que llegaba de París, nos llamara. Problema. Miramos los móviles y ninguno de nosotros tenía cobertura. Los “amigos” de movistar habían hecho de las suyas. Cuando la semana pasada nos dijeron que el roaming estaba activado, nos engañaron. Después de varios intentos por llamar directamente a atención del cliente desde una cabina, los numeros no estaban operativos. Es lo que tiene tener extensiones de 4 numeros. El caso es que despues de unos cuantos minutos escuchando a la típica operadora a la que le entiendes lo justo, me pusieron una música que acabé odiando… y por fin me pasan con un tío que hablaba “normal”. Le tuve que volver a dar mis datos, y me dijo que lo activaba en 15 minutos. Pero lo mejor es cuando le dije que me activara también otro número, el de Amaia, y me dijo que no podía, que tenía que volver a llamar a atención al cliente, que el sólo solucionaba los problemas que le pasaban de ahí. Allá donde quiera que estés, operador de los cojones, que te den por donde menos te guste.
Despues, llamamos otra vez desde mi movil, y problema solucionado. Vamos a escribir a Erwan a ver qué tal está, y la respuesta fue la segunda sorpresa negativa del día. Erwan no había podido coger el avión por una infección de oídos, y tenía que esperar a ver si hoy puede cogerlo. Esperemos que los antibióticos hagan su trabajo rápido.
Después de pasear por la playa, comer un pescadito a pie de playa, y ver a la cantidad de gente que había surfeando con un altísimo nivel durante horas (las olas de 3 metros lo exigían), nos fuimos a Peniche a hacer compra y ver el pueblo.

9 de la noche, hora española, vamos a un restaurante que conozco de veces anteriores, con tele, por supuesto. Al preguntarle al camarero si va a poner el futbol, nos dice que sí. Y cual es nuestra sorpresa, que cuando empieza el partido nos planta el Oporto-Benfica, final de la copa portuguesa… y ahí estamos, disfrutando de la cena, pero viendo un artido que nos daba bastante igual…
El caso es que terminamos de cenar, y decidimos buscar un sitio donde poder verlo. Y ahí estaba una sala de juegos, con toda la gente alrededor de la televisión viendo la copa portuguesa, y los ordenadores vacíos… así que a Amaia se le ocurrió la genial idea de verlo por internet… y ahí estuvimos viendo el segundo tiempo. Se acabó la copa portuguesa, y por lo menos pudimos ver la prorroga… que alegría!!
Y después de ver a Casillas levantar la copa, nos fuimos hacia casa. Era cerca de la una, cuando el teléfono sonó. Victor y Josu ya estaban al lado de casa. Para mañana, ya estaremos todos. La semana, promete.

lunes, 18 de abril de 2011

Un domingo perfecto

Domingo, el despertador suena demasiado pronto… vuelvo a tener esa sensación de verano, en la que madrugo más que los días que voy a trabajar, pero que cuando echo la vista atrás, creo que ha merecido la pena de verdad.
A las 9 y poco estamos buscando sitio en Zarautz. La cosa está muy complicada, por lo que deduzco que vuelve a haber campeonato en la playa. Esta vez estamos de suerte, y una furgoneta nos deja su sitio.
Vamos hacia le escuela de Pukas, que se ha convertido de cara a este Semana Santa en una tienda-escuela. Como no abren hasta las 10, nos quedamos mirando al mar. Marea baja, series de más de 2 metros rompen cerradas con fuerza y sol. De todo esto, lo mejor el sol. Las condiciones van a ser bastante duras.
Ibón aparece puntual en su bici, y Axier y Carlos un rato más tarde. Les ha pasado lo mismo que a mí hace un par de semanas. Los campeonatos playeros les han dejado sin sitio para aparcar.
Pese a las condiciones, y dado que es último día de clase hasta que volvamos en noviembre, nos hacemos al agua. Remontando nos damos cuenta que la sesión va a ser más dura de lo previsto. Bueno, por lo menos, entrenaremos la remada.
Tras media hora en el agua, nada. Las olas no vienen muy limpias, y las series grandes, cierran a plomo. Ibón nos llama desde fuera, y nos comenta un par de detalles. Otra vez adentro. Esta vez, parece que la serie nos da un respiro y entramos mejor.
Hay que esperar a la ola buena, algo entre series que venga con fuerza y que no te tire de golpe al fondo. Tras una ola medio decente, en la que me quedo sin recorrido a medio camino por falta de técnica, me decido a por otra. Esta sí. Larga, buen recorrido y con mucha potencia. Después de ver la foto y la cantidad de agua que venía detrás, es para estar contento. El baño está hecho.
3 de la tarde, tras comer y tomar un café al sol en el paseo de Zarautz, decidimos marchar para Hendaya. Allí habrá menos tamaño y Amaia se podrá meter al agua con Víctor y conmigo.
Parece agosto. Toda la línea de rompiente de olas está con gente. Escuelas, principiantes y surfistas de todo tipo. Algún valiente con bañador y licra. Cogemos los longboards, y allá vamos. Objetivo, que Amaia practique, que siga cogiendo olas y que disfrute. Las olas de poco más de un metro y limpias, auguran una buena sesión. Portugal está a la vuelta de la esquina, y todo lo que sea practicar algo, lo agradecerá una vez allí. Victor lleva la Go pro en el casco, así inmortalizará el momento.
Tras varios amagos, allá va, los consejos que le ha estado dando Ibón durante toda la mañana parece que le sirven de mucho… y a la segunda ola que intenta, ahí está, arriba, flexionada, con estilo y encima riéndose… hay pocas cosas comparables a la felicidad de coger una ola.
Cuando me levantaba por la mañana tenía razón; el día iba a merecer la pena.


lunes, 4 de abril de 2011

Primavera loca

Salgo del trabajo disparado, y conmigo, el longboard. Las previsiones son muy buenas, sobre todo por los más de 2 metros de ola. La experiencia me dice que como mucho habrá un metro pasado, pero con eso será suficiente. Los 28 grados y el sol veraniego, hacen el resto.
Me encuentro en Hendaya con Victor, que ha estado a la mañana dándose un baño en San Juan de Luz. Está con un chico de Barcelona, Borja, que se ha venido el fin de semana con su furgo. Con la marea alta, salen unas derechas bastante decentes en frente del casino, por lo que nos cambiamos con buenas perspectivas. La marea alta es a las 16:40, por lo que tenemos apenas una hora antes de que empiece a bajar la merea y a que las olas se vuelvan más cerronas.
Victor lleva la go pro en el casco, y con el día que hace, se pueden hacer unas fotos interesantes. Os dejo alguna de muestra.

Victor y yo nos ponemos manos a la obra, y la verdad que las olas vienen muy limpias y con fuerza suficiente. Disfruto sin parar, mientras a Victor empieza a pasarle factura el cansancio.
Tras un par de horas de más a menos, nos salimos del agua. El baño ha merecido la pena. Ojalá fueran muchos días así, pero dependemos de tantos factores que hacen que los días que salen buenos sean pocos, que así se disfrutan más que nunca.
Una tarde así no se puede desaprovechar, así que nos tomamos una hamburguesa al sol para recuperar fuerzas, y un té en una pequeña tienda que solemos frecuentar que tiene tes de todos los colores y paises... un placer! 
Domingo, nos vamos a Zarautz esperando que las condiciones se mantengan. Por lo menos las del mar, ya que llueve y hace mucho más frío. Todo se tuerce. El viento norte destroza el mar, y la lluvia y el frio nuestras ganas de darnos un baño. De todas formas, si nos metemos no tenemos mucho o nada que hacer...
Nos quedamos en la escuela de Pukas viendo los videos de la sesión anterior. Ibón nos va comentando los fallos de cada uno, que no son pocos. Viéndolo desde fuera, te das cuenta de lo mal que haces algunas cosas, así que toca practicar y corregir errores.
Y solo nos quedan 2 semanas para Portugal.