viernes, 22 de abril de 2011

Baleal día 2. Toma de contacto.

Suena el despertador. A pesar de haber dormido bien, el cansancio acumulado del día anterior me pesa todavía.  Desayunamos rápido, y preparamos las tablas para su primer baño.
Llevamos a Amaia al Bar de Bruno, lugar que hace a su vez de base-escuela para todos los que dan cursos. Allí nos recibe “el turco” un argentino al que ya conocía de las veces anteriores.  Después de unas risas y bromas sobre las clases, nos vamos en busca del sitio adecuado. En frente del bar de Bruno hay una playa enorme, Cantinho do Bahía, pero está demasiado revuelto. Nos vamos justo al otro lado de la península, que está mejor, pero como hay mucha gente decidimos probar en la playa de Molhe del Este.
Lo bueno que tiene esta zona es que en 5 minutos en coche tienes más de 4 playas a tu disposición, todas ellas orientadas de diferente manera, que permiten disfrutar casi siempre de buenas olas. El caso es que Molhe del Este tenía dos pegas en ese momento. Una, el tamaño no era suficiente; y dos, la desembocadura del pequeño río que hay al lado, traía tanta agua y suciedad, que era mejor no arriesgarse a coger ninguna cosa rara…
Así  que volvimos al otro lado de la penísnula, a la playa del castillo, para tener la primera toma de contacto. Aunque el mar estaba un poco revuelto, era lo más decente que teníamos. Josu está enfermo y prefiere no meterse al agua. Victor y yo entramos. Tras más de una hora y pocas olas surfeables, decidimos salir. Mi baño no ha sido muy productivo, pero Victor ha disfrutado algo más. Decidimos ir a bucar a Amaia a la finalización de sus clases de la mañana, y de ahí a comer un Sandwich rápido a Peniche. De vuelta, lo mejor que podemos hacer es echar una siesta, que para eso estamos de vacaciones.
Tras un par de horas de relax, visita a alguna tienda surfera y algo de comida, nos volvemos a dar una vuelta por los spots que he mencionado arriba. El viento ha cambiado algo, y ha hecho que el mar se ordene un poco más en la playa del castillo. Hay tanta gente que va a haber que luchar por coger las olas, pero es lo único que hay. Otra vez Victor y yo al agua. Josu se queda otra vez fuera con Amaia. A ver si se mejora pronto para poder disfrutar estos días. Esta tarde la disfruto más que a la mañana. Un par de buenas izquierdas con salida y algo de sol hacen que disfrute de lo lindo.

Tras un buen rato en el agua, y cuando nos preparamos para volver a casa, recibo la llamada de Anthony y Anja. Ya están aquí. También he recibido un mensaje de Erwan. Finalmente no puede venir. La infección de oídos que tiene le impide volar, y supongo que meterse al agua en esas condiciones no puede ser bueno. Quedamos en la oficina de Bruno, y de ahí a casa. Unas cervezas a la salud de Jan, buena conversación y risas. Y como el hambre nos acechaba a todos,  todos juntos al super a comprar. Viendo la cantidad de cosas que compramos, está claro que no es buena idea hacer la compra con hambre… después, Victor se empeñó en hacernos una receta familiar de espaguetis carbonara, y tampoco era cuestión de negarse. Tras un rato de espera con buena compañía y conversación, la cena estaba lista. Los espaguetis, riquísimos. Después de cenar, sólo pensabamos en una cosa: dormir, porque al día siguiente había que madrugar si queríamos tener un baño que no estuviera masificado. Y ya lo dice el refrán: a quien madruga, Dios le ayuda.

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