sábado, 23 de abril de 2011

Baleal dia 3. Mejorando lo presente

Siete de la mañana. El despertador suena, y no es como otras veces. Esta vez es para surfear, y por tanto me levanto con una sonrisa. Poco a poco vamos coincidiendo los chicos en la cocina. Café, sandwich, plátanos y naranjas, y en marcha. Josu no se acaba de encontrar bien, por lo que no coge la tabla. Los demás, con ganas de compartir el primer baño mañanero. Despues de comprobar Cantinho da Bahía y Lagido (la playa del castillo), nos acercamos a ver Molhe del Este. Definitivamente nos decantamos todos por Lagido, que casualmente es el sitio donde más gente hay. Concretamente, unas 5 personas. Una vez más, no somos los primeros.
En el agua las condiciones no son óptimas, pero sí que salen algunas olas divertidas. Anthony y yo nos quedamos cogiendo algunas orilleras, mientras Victor se va a un pico más lejano más acorde a su longboard.
Hora y media de disfrute, primeras olas de Anthony y perfeccionamiento de posturas para la primera sesión mañanera. Ya en casa, Anthony nos hace unos sandwich típicos ingleses que disfrutamos con agrado, y de ahí, una merecida siesta. Cuando llegan Anja y Amaia de las clases, nos juntamos para comer. No nos hemos podido resistir a probar parte de la compra que hicimos ayer para la Barbacoa. Tal y como está el tiempo vamos a tener que postponerla hasta el domingo o el lunes, que parece que ya hará muy buen tiempo. Y como estamos de vacaciones, otra vez siesta!
A las tres y media, hora en que las chicas tiene que volver al curso, nos vamos a comprobar los spots. En Lagido la cosa está más ordenada, y hay más gente, pero como no tenemos nada que perder, nos vamos a comprobar como está Molhe del Este y Supertubos. Al llegar, una buena señal, muchos coches. Nos asomamos a la playa, y ahí está, el mar en calma, mucha gente en el agua, y cada diez o doce segundos una barra de unos dos metros  aparece para hacerlas delicias de todo el que se encuentra por ahí. Ni nos lo pensamos, este es nuestro sitio.
Josu se queda fuera haciendonos fotos. Anthony más cerca de la orilla que nosotros cogiendo una tras otra, y Victor y yo a por las series más grandes. Se ha convertido en un non-stop. Que manera de coger olas. Una tras otra, unas con salida, otras cerronas, pero todas muy divertidas.  Las caras que tenemos de satisfacción dentro del agua lo dicen todo. Tras cerca de dos horas, poco a poco vamos saliendo. Yo un poco a regañadientes, ya que las previsiones para el domingo son de demasiado viento y creo que no vamos apoder surfear. De todas formas, el golpe que me he dado en la última ola con la tabla en la nariz, me ha convencido del todo.
Ya en casa, una merecida ducha, una cerveza de premio a la tarde, y una visitas a las tiendas de surf. Hay tantas tablas para ver, que vamos a necesitar toda la semana para ver bien lo que tienen. Por el camino de vuelta a casa, pasamos por la pizzería y todos caemos en la tentación. Así que pedimos 4 pizzas familiares para 6, y nos las llevamos a casa. Pizza, cerveza, música y conversación divertida ponen el broche merecido a un día que ha merecido mucho la pena. Mañana, si el viento lo permite, surfearemos. Si no, será el día elegido para hacer alguna excursión, pero eso, en cualquier caso, ya será otro día.

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