miércoles, 27 de abril de 2011

Baleal dia 5. Ya es verano

7 de la mañana. Seguimos el ritual de todos los días de desayunar y preparar el coche. Esta vez, algún rezagado con unas cuantas copas de más es testigo de excepción. Hay una discoteca cerca de la casa, y más de uno parece que tiene problemas para volver… en fin, otro mundo.
Josu por fin está en conciones de meterse al agua. El viento ha bajado respecto a ayer, así que hay que aprovechar. Siendo domingo, el baño de primera hora va a ser el bueno, puesto que algo me dice que esto se va a llenar de gente. Elegimos Molhe del Este, que está mucho más ordenado que el resto de sitios. Apenas hay 3 personas en el agua cuando entramos. Aunque las olas no son muy grandes, alguna serie merece la pena. Olas rápidas y divertidas para quitarnos el gusanillo. Ya era hora. Un día sin surfear se hace muy largo cuando estás de vacaciones.
Casi 2 horas en el agua es señal de que hemos disfrutado de lo lindo. De vuelta a casa, un rato de relax, y al bar de bruno a tomar algo en frente de la playa. El sol luce con fuerza. Hoy sí, por fin parece verano. Quizás es el momento de hacer otra barbacoa, ahora que hay mucho sol, así que nos pasamos por el super, compramos unas hamburguesas y unas salchicas caseras, y a por la barbacoa.  Victor se encarga de hacer la carne, los demás preparamos la mesa y disfrutamos de una buena conversación, del sol, y de unas cuantas cervezas… Hard life!
Despues de tan ligera comida, siesta y a preparse para la sesión de la tarde. Amaia y Anja nos acompañan  a la playa. Hoy se puede tomar el sol, así que no tienen excusa. Cuando llegamos al parquin de Molhe del Este, casi no hay sitio. Parece que todo el mundo se ha puesto de acuerdo en venir aquí. De cualquier forma, no me extraña. En el resto de playas no se podía surfear. El caso es que estaba hasta arriba de gente. No iba a ser un baño fácil, ya que con tanta gente, la situación es un poco complicada. No tanto por coger olas, si no porque la mezcla de niveles era tal, que te podías llevar un tablazo de cualquier descerebrado que había por ahí, que había muchos.
Tras un buen rato, pocas olas y muchos amagos, nos salimos del agua. Y aprovechando que el día es espectacularmente bueno, nos quedamos charlando y viendo a otros surfistas tratar de encontrar una ola decente entre tanto depredador y novato mezclados.
Ducha, y cena en Gaucho da Picanha, restaurante brasileño con una carne espectacular. Aparte de que las raciones son grandes, te sacan una bandeja de patatas fritas por persona, un bol de arroz y alubias o ensalada. No hay nada como reponer fuerzas después de un díacon olas y sol.

1 comentario:

martintxo dijo...

Putos rookies !!!!