lunes, 18 de abril de 2011

Un domingo perfecto

Domingo, el despertador suena demasiado pronto… vuelvo a tener esa sensación de verano, en la que madrugo más que los días que voy a trabajar, pero que cuando echo la vista atrás, creo que ha merecido la pena de verdad.
A las 9 y poco estamos buscando sitio en Zarautz. La cosa está muy complicada, por lo que deduzco que vuelve a haber campeonato en la playa. Esta vez estamos de suerte, y una furgoneta nos deja su sitio.
Vamos hacia le escuela de Pukas, que se ha convertido de cara a este Semana Santa en una tienda-escuela. Como no abren hasta las 10, nos quedamos mirando al mar. Marea baja, series de más de 2 metros rompen cerradas con fuerza y sol. De todo esto, lo mejor el sol. Las condiciones van a ser bastante duras.
Ibón aparece puntual en su bici, y Axier y Carlos un rato más tarde. Les ha pasado lo mismo que a mí hace un par de semanas. Los campeonatos playeros les han dejado sin sitio para aparcar.
Pese a las condiciones, y dado que es último día de clase hasta que volvamos en noviembre, nos hacemos al agua. Remontando nos damos cuenta que la sesión va a ser más dura de lo previsto. Bueno, por lo menos, entrenaremos la remada.
Tras media hora en el agua, nada. Las olas no vienen muy limpias, y las series grandes, cierran a plomo. Ibón nos llama desde fuera, y nos comenta un par de detalles. Otra vez adentro. Esta vez, parece que la serie nos da un respiro y entramos mejor.
Hay que esperar a la ola buena, algo entre series que venga con fuerza y que no te tire de golpe al fondo. Tras una ola medio decente, en la que me quedo sin recorrido a medio camino por falta de técnica, me decido a por otra. Esta sí. Larga, buen recorrido y con mucha potencia. Después de ver la foto y la cantidad de agua que venía detrás, es para estar contento. El baño está hecho.
3 de la tarde, tras comer y tomar un café al sol en el paseo de Zarautz, decidimos marchar para Hendaya. Allí habrá menos tamaño y Amaia se podrá meter al agua con Víctor y conmigo.
Parece agosto. Toda la línea de rompiente de olas está con gente. Escuelas, principiantes y surfistas de todo tipo. Algún valiente con bañador y licra. Cogemos los longboards, y allá vamos. Objetivo, que Amaia practique, que siga cogiendo olas y que disfrute. Las olas de poco más de un metro y limpias, auguran una buena sesión. Portugal está a la vuelta de la esquina, y todo lo que sea practicar algo, lo agradecerá una vez allí. Victor lleva la Go pro en el casco, así inmortalizará el momento.
Tras varios amagos, allá va, los consejos que le ha estado dando Ibón durante toda la mañana parece que le sirven de mucho… y a la segunda ola que intenta, ahí está, arriba, flexionada, con estilo y encima riéndose… hay pocas cosas comparables a la felicidad de coger una ola.
Cuando me levantaba por la mañana tenía razón; el día iba a merecer la pena.


1 comentario:

martintxo dijo...

Enjoy your trip !!!