miércoles, 25 de mayo de 2011

Una agradable visita

Durante la semana recibí un mensaje de mi amigo Erwan. Lo conocí en Fuerteventura, en diciembre de 2009 en la casa de Quiksilver en Corralejo, y compartimos buenas olas y momentos. La última vez que nos vimos fue en el surftrip de Sagres, a finales de Noviembre de 2010, donde compartimos aventuras, olas, casa y risas con Jan y Anthony. Desde el jueves iba a estar en Seignosse, en un surfcamp, y decidí ir a hacerle una visita y compartir alguna sesión.
Quedé con Victor en Hossegor, que es donde estaba Erwan ese día, y nos fuimos en su búsqueda. No tardamos mucho en encontrarnos todos, y viendo que en Hossegor era imposible surfear por el tamaño y el viento, y en Capbreton estaba todo el mundo pegándose por la misma ola, pusimos rumbo a Hendaya.
Allí estuvimos casi dos horas en el agua. El mar estaba un poco revuelto, pero lo suficientemente resguardado del viento como para que las olas entraran limpias y poder coger unas cuantas olas cada uno. Después, y dado que Erwan tenía que volver a Seignosse, nos fuimos todos a cenar a muestra pizzería favorita de Hossegor. De ahí, al camp de Erwan y vuelta a casa de Victor para dedcansar, que a la mañana siguiente, nos esperaba otro baño a primera hora.
El sábado a las 7 y media estabamos arriba, un poco más tarde de lo que nos hubiera gustado. El viernes nos pasó factura, y preferimos levantarnos un poco más tarde. Las previsiones anunciaban un poco menos de swell que el viernes, como así fue, pero la ausencia total de viento nos dejó el mar limpio y calmado, para disfruta de las series grandes, que eran de aproximadamente un metro. Al final dos horas largas en el agua, ya que al principio estábamos 4, y al final unos 10, con lo que el baño fue muy divertido y sin agobios. Beto se animó por primera vez este año, y como el día estaba tan bien, tuvo la oportunidad de disfrutar de alguna que otra ola. Espermos que se anime más veces.
El domingo Amaia y yo nos animamos a ir a Hendaya, pese a que las previsiones no eran muy optimistas. De camino, recibimos el mensaje de Erwan, que estaba en Hendaya al ser las condicones en el resto de la costa bastante duras.

Como llegamos a la hora de comer, aprovechamos para charlar con Erwan un rato, y de ahí, nos fuimos al agua, ya que Erwan tenía que comer con sus compañeros.
Ya en el agua, a Amaia y a mí nos costó encontrar el sitio en el agua, pero después de un rato, encontramos el lugar adecuado, y aprovechamos las series grandes para disfrutar de unas cuantas buenas olas, especialmente Amaia, que disfrutó de varias de ellas y ya le va cogiendo el tino. También aprovechó para probar lo que llamamos "la lavadora", es decir, sufrir un revolcón de la ola de 360 grados...
Hay cosas por las que pasamos todos, y "la lavadora" es una sensación que forma parte del surf, y todos los que lo practicamos, la conocemos a la perfección.
Como he dicho otras veces, este es un deporte de sensaciones, por eso es más que un deporte...

lunes, 9 de mayo de 2011

De vuelta al agua, me pica el pez araña.

Es viernes, y una semana de trabajo tras la vuelta de Portugal, es más que suficiente motivo para estar deseoso de volver al agua. Sólo llevo 6 días sin coger olas, y se me han hecho eternos... he estado mal acostumbrado durante las últimas semanas.
Salgo de trabajar, rumbo a Cote des Basques, donde he quedado con Víctor. La marea estará subiendo, por lo que no prevemos un baño largo.
Al llegar, hay menos gente de la que esperábamos. El mar está picado, y las series grandes de más de 2 metros alejan a la gran mayoría. Víctor y yo llegamos al pico con relativa facilidad, pero la espera no es cómoda. La corriente nos lleva, y hay que estar remando continuamente. Hoy he entrado con "la lima", la tabla de Essus de 6,2". Es muy viva en comparación con mi otra short, y todavía no tengo mucha sensibilidad con ella... este verano, habrá que meter más horas con ella, pero hoy no es el día, al menos, con esas olas. He cogido un par, pero no acabo de estar agusto en el agua, así que me voy a probar en el otro lado de la playa, o de lo que queda de ella porque la marea está cubriendo todas las salidas menos una.
Víctor se viene también hacia mi lado. Los dos tenemos las mismas sensaciones negativas.
Nos quedamos un rato más disfrutando de olas más pequeñas, pero mucho más divertidas, hasta que vemos como el agua ya llega hasta las escaleras de salida. O salimos ahora, o tendremos que salir por las rocas, y teniendo en cuenta que no llevo escarpines, que la ultima vez que salí por ahí me corté las manos y que no me apetece jugarme la vida gratuitamente, damos por finalizado el baño.
Domingo por la mañana, temprano como casi siempre y ponemos rumbo a las Landas. Amaia y yo esta vez, puesto que Victor hoy no podía venir. Josu, no ha dado señales de vida desde Portugal.
Dadas las previsiones de poco swell, vamos directamente a Les Bourdienes, donde hace un tiempo veraniego. El mar sigue revuelto desde el viernes, y el viento va "in crescendo", por lo que haremos el baño a primera hora, y después, ya veremos.
Entramos al agua con los longboard, y al principio las olas vienen limpias y nos dan alguna oportunidad. En poco rato, la frecuencia ha subido lo bastante como para hacer incómoda la remontada, y en algunos casos es inevitable comerse toda la serie.
Amaia opta por quedarse más hacia la orilla practicando, mientras yo entro y salgo continuamente. Alguna buena ola se alterna con otras malas, pero parece que la cosa va a ir empeorando, ya que se está levantando bastante viento cruzado.
Cuando apurabamos las últimas olas, pongo mi pie sobre la arena y ahí está. Ese aguijón que se me clava en la planta del pie es inconfundible. He pisado un pez araña, y me ha picado. El dolor es tremendo, parecido a una quemadura. Poco a poco voy saliendo del agua, y noto como el ardor me va subiendo hasta el gemelo. Como me suba el veneno por encima de la rodilla, me voy directo al médico, que esto no es una broma. Al llegar a la furgo, lavo la herida, y poco a poco va bajando el dolor... aun así, sigue siendo muy incómodo. De paso, le curo a Amaia una herida que le ha hecho la quilla en una mano... vaya día!!!

Con el paso de las horas, el dolor y el susto van pasando, y nos dedicamos a pasear desde Hossegor hasta Capbreton, por cuyo camino nos encontramos con una especie de Hall of fame del surf... allí están las huellas de Tom Curren, Mick Fanning, Kelly Slater... y otros. Y allí estaba mi pie, un poco hinchado, al lado de la huella del gran Kelly Slater... en el tamaño del pie, la diferencia es muy poca, surfeando... eso ya es otra historia.

domingo, 1 de mayo de 2011

Baleal día 9. El final perfecto

Como todos los días a las 7 de la mañana suena el despertador. Esta vez nos acompaña desayunando Anja, que se anima a venir con nosotros. Es pronto, pero el sol ya se deja sentir tras las ventanas. Parece que va a ser un gran día. Ya puede, porque es el último.

Después del típico recorrido mañanero en que chequeamos todos los spots, esta vez nos decidimos por Lagido. Apenas hay 3 en el agua y están todos en el mismo pico, así que Anthony y yo vamos hacía allí. Anja se queda en las espumas.
Unas cuantas olas más y el pico se empieza a llenar de gente. El mar está completamente glassy, es un verdadero placer esperar las olas y disfrutar de ellas. La marea está empezando a subir, pero todavía no está lo suficientemente alta como para dejar las rocas a profundidad sufciente. Tanto Anthony como yo tenemos algún corte en los pies de recuerdo. Así que para no forzar más la situación, Anthony se va con Anja y yo me voy hacia la mitad de la playa, donde salen unas derechas largas que me permiten disfrutar durante un buen rato más.
Veo a Anthony con Anja fuera, descansando, mientras yo sigo con lo mío. Es el último día, y voy a seguir hasta que no pueda más.
Tras casi 3 horas en el agua, es el momento de reponer fuerzas.

El bar de la playa y sus hamburguesas son nuestro centro de descanso, mientra vemos como la playa se llena de gente y las escuelas de surf hacen su agosto. Con el estómago lleno y el calor que hace, una buena siesta, aunque sea la 1 del mediodía, es lo mejor que podemos hacer.
Anthony y yo quedamos a las 2 y media. A esa hora no habrá mucha gente en el agua, y según hemos visto a la mañana, Cantinho puede estar de lujo.
Aparcamos en frente del bar de Bruno, y observamos las condicones. Olas limpias, el mar en calma, sol y series de hasta 2 metros sólo pueden empujarnos al agua a todo correr. Además, no hay casi gente en el agua. Compartimos sitio con un par de alemanes, y como hay olas de gran calidad y para todos, nos lo pasamos en grande. Olas largas de derechas que puedes subir y bajar varias veces... un lujo!
Vuelvo a tener las mismas sensaciones que a la mañana. No me quiero ir. Tengo que aprovechar esto porque no se sabe si luego va a estar mejor, peor o igual. Anthony está cansado, pero opina lo mismo que yo. Además, es el último día.

Tras otras casi 3 horas en el agua, salimos satisfechos. Ya no podíamos más. Ahora, a descansar un rato para poder hacer un baño de despedida con la puesta de sol.
En casa, unos bocatas y relax durante un rato, y vuelta a prepararse para la puesta de sol. Esta vez, Anja se viene con nosotros, ya ha cogido fuerzas después de la sesión de la mañana.
Volvemos a Cantinho, y la marea está muy baja. Las olas ya no rompen progresivamente, sino de golpe. Anthony y yo nos miramos con la satisfacción del deber cumplido. Ya hemos hecho todo lo que teníamos que hacer, ahora a disfrutar de la puesta de sol, que mañana me espera un largo viaje de vuelta a casa.

Baleal día 8. Mejoran las condiciones

7 de la mañana, hay menos movimiento del habitual. Es la primera mañana que Victor y Josu no están, pero anthony yo seguimos con nuestro baño de primera hora. Aunque ya no hay problemas de gente, es una buena manera de aprovechar mucho más el día.
Después de chequear Cantinho en un par de sitios, y Lagido, nos decidimos por Molhe del Este. Hay menos swell que ayer, pero es la única opción de tener un baño tranquilo, ya que lo demás sigue revuelto y no queríamos repetir lo de ayer.
Esta vez estábamos Anthony y yo solos, no había nadie mas en toda la playa. Así que con la tranquilidad que te da esto, estuvimos disfrutando un buen rato. Cuando íbamos en el coche, marcaba 18 grados, así que el día iba a ser caluroso, y el mar, más calmado si cabe que ayer, invitaba a una relajación total.
Después del baño, como no teníamos prisa, nos fuimos a supertubos a ver qué tal lo hacía la gente por ahí. Una ola tan rápida y fuerte, siempre es entretenida de ver. En los tre cuartos de hora que estuvimos, vimos pocas olas y muchos wipe outs, pero si algo tiene ese sitio, es que es muy divertido.
Después, vuelta a buscar a Anja y comer unas ensaladas y hamburguesas frente a la playa... sé que voy a echar mucho de menos estos raticos...
Por la tarde, y tras recoger la tabla de Anja y echar una pequeña siesta, nos fuimos a Lagido. Estaba más tranquilo que los días anteriores, y las olas empezaban a entrar más limpias. Buena señal.
Anthony y yo otra ven en el agua, Anja se queda fuera con unas cervezas y una patatas esperándonos. Muy bien nos lo tenemos que pasar en el agua para no quedarnos en la playa.
Tenía razón. Estábamos disfrutando mucho. Al haber multitud de picos tarde o temprano pillábamos alguna ola, y como eran mejores que los días anteriores, las sensaciones eran muy buenas.

Y tras la mencionada sesión, uno de los mejores momentos del día. Compartir Sagres, conversación, compañía y puesta de sol es algo que recomendar a cualquiera. Esto sí que es algo que recordar.

Baleal día 7. Reduciendo unidades

Hay una niebla tremenda. Apenas podemos ver las casas de enfrente, pero como todos los días, hay estamos, desayunando a las 7 y poco de la mañana para aprovechar el mejor rato del día.
Dentro de un rato, Victor, Josu y Amaia se vuelven a Pamplona, pero Victor y Josu se van a meter al agua con Anthony y conmigo para despedirse de Portugal con un nuevo baño.
Partimos hacia Molhe del Este. Cuando llegamos, tenemos que acercarnos prácticamente hasta la orilla para ver qué olas hay. La niebla es muy densa y nos impide ver de lejos a las 2 personas que hay en el agua. Probamos suerte en Cantinho do Bahía y Lagido. Aquí la niebla no es tan densa, pero el mar está tan revuelto, que decidimos volver a Molhe del Este.
Conforme nos cambiamos, la niebla va levantando y dando paso a un día soleado. En el agua, alguna serie grande se deja surfear, pero la mayoría cierra en bloque con su consiguiente dificultad.
Tras un buen rato disfrutando de tener el mar casi entero para nosotros, del sol y de la tranquilidad que te da el mar, y de alguna que otra ola, vamos hacia casa a que los chicos preparen su equipaje.
Amaia y yo vamos a la escuela a despedirnos del Turco, Steven, Francesco y sobre todo de Bruno, que nos comenta que está organizando un viaje para los "habituales" de Baleal surfacamp. Sería en marzo de 2012 a las Mentawaii, pero me parece a mí, que esta vez no va a poder ser... ya veremos.
Hacia las 11 parten hacia Pamplona, así que nos quedamos Anthony, Anja y yo. La chica finlandesa que hay en la casa, apenas se relaciona, y aunque le hemos invitado a venir con nosotros un par de veces, prefiere quedarse en su habitación.
Despues de comer y de la consiguiente siesta, Anthony y yo vamos a Lagido después de comprobar que es la única en la que se puede hacer algo. Aún así, el mar está muy revuelto y no parece facil. En Cantinho está peor todavía y en Molhe del Este no hay nada.
Ya en el agua, las primeras sensaciones son de necesitar una biodramina. El mar está muy picado y hay corriente, por lo que habrá que estar muy atentos. Conseguimos llegar al pico no sin esfuerzo, y una vez allí, esperamos la serie junto a otros 5 o 6 aventurados que han hecho lo mismo que nosotros.
Un par de olas cada uno, no muy largas puesto que el mar se encarga de abortar cualquier cosa, y miramos a nuestro alrededor a ver dónde estamos. Nunca hay que perder el sitio de referencia. Las rocas del puerto están demasiado cerca. Si seguimos así, en 5 minutos tendremos problemas, así que remamos hacia la zona segura y nos dejamos llevar hacia afuera. Demasiado esfuerzo para tan poco rato. Anthony y yo coincidimos en que lo mejor es salir. Mañana será otro día.