domingo, 1 de mayo de 2011

Baleal día 7. Reduciendo unidades

Hay una niebla tremenda. Apenas podemos ver las casas de enfrente, pero como todos los días, hay estamos, desayunando a las 7 y poco de la mañana para aprovechar el mejor rato del día.
Dentro de un rato, Victor, Josu y Amaia se vuelven a Pamplona, pero Victor y Josu se van a meter al agua con Anthony y conmigo para despedirse de Portugal con un nuevo baño.
Partimos hacia Molhe del Este. Cuando llegamos, tenemos que acercarnos prácticamente hasta la orilla para ver qué olas hay. La niebla es muy densa y nos impide ver de lejos a las 2 personas que hay en el agua. Probamos suerte en Cantinho do Bahía y Lagido. Aquí la niebla no es tan densa, pero el mar está tan revuelto, que decidimos volver a Molhe del Este.
Conforme nos cambiamos, la niebla va levantando y dando paso a un día soleado. En el agua, alguna serie grande se deja surfear, pero la mayoría cierra en bloque con su consiguiente dificultad.
Tras un buen rato disfrutando de tener el mar casi entero para nosotros, del sol y de la tranquilidad que te da el mar, y de alguna que otra ola, vamos hacia casa a que los chicos preparen su equipaje.
Amaia y yo vamos a la escuela a despedirnos del Turco, Steven, Francesco y sobre todo de Bruno, que nos comenta que está organizando un viaje para los "habituales" de Baleal surfacamp. Sería en marzo de 2012 a las Mentawaii, pero me parece a mí, que esta vez no va a poder ser... ya veremos.
Hacia las 11 parten hacia Pamplona, así que nos quedamos Anthony, Anja y yo. La chica finlandesa que hay en la casa, apenas se relaciona, y aunque le hemos invitado a venir con nosotros un par de veces, prefiere quedarse en su habitación.
Despues de comer y de la consiguiente siesta, Anthony y yo vamos a Lagido después de comprobar que es la única en la que se puede hacer algo. Aún así, el mar está muy revuelto y no parece facil. En Cantinho está peor todavía y en Molhe del Este no hay nada.
Ya en el agua, las primeras sensaciones son de necesitar una biodramina. El mar está muy picado y hay corriente, por lo que habrá que estar muy atentos. Conseguimos llegar al pico no sin esfuerzo, y una vez allí, esperamos la serie junto a otros 5 o 6 aventurados que han hecho lo mismo que nosotros.
Un par de olas cada uno, no muy largas puesto que el mar se encarga de abortar cualquier cosa, y miramos a nuestro alrededor a ver dónde estamos. Nunca hay que perder el sitio de referencia. Las rocas del puerto están demasiado cerca. Si seguimos así, en 5 minutos tendremos problemas, así que remamos hacia la zona segura y nos dejamos llevar hacia afuera. Demasiado esfuerzo para tan poco rato. Anthony y yo coincidimos en que lo mejor es salir. Mañana será otro día.

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