domingo, 1 de mayo de 2011

Baleal día 9. El final perfecto

Como todos los días a las 7 de la mañana suena el despertador. Esta vez nos acompaña desayunando Anja, que se anima a venir con nosotros. Es pronto, pero el sol ya se deja sentir tras las ventanas. Parece que va a ser un gran día. Ya puede, porque es el último.

Después del típico recorrido mañanero en que chequeamos todos los spots, esta vez nos decidimos por Lagido. Apenas hay 3 en el agua y están todos en el mismo pico, así que Anthony y yo vamos hacía allí. Anja se queda en las espumas.
Unas cuantas olas más y el pico se empieza a llenar de gente. El mar está completamente glassy, es un verdadero placer esperar las olas y disfrutar de ellas. La marea está empezando a subir, pero todavía no está lo suficientemente alta como para dejar las rocas a profundidad sufciente. Tanto Anthony como yo tenemos algún corte en los pies de recuerdo. Así que para no forzar más la situación, Anthony se va con Anja y yo me voy hacia la mitad de la playa, donde salen unas derechas largas que me permiten disfrutar durante un buen rato más.
Veo a Anthony con Anja fuera, descansando, mientras yo sigo con lo mío. Es el último día, y voy a seguir hasta que no pueda más.
Tras casi 3 horas en el agua, es el momento de reponer fuerzas.

El bar de la playa y sus hamburguesas son nuestro centro de descanso, mientra vemos como la playa se llena de gente y las escuelas de surf hacen su agosto. Con el estómago lleno y el calor que hace, una buena siesta, aunque sea la 1 del mediodía, es lo mejor que podemos hacer.
Anthony y yo quedamos a las 2 y media. A esa hora no habrá mucha gente en el agua, y según hemos visto a la mañana, Cantinho puede estar de lujo.
Aparcamos en frente del bar de Bruno, y observamos las condicones. Olas limpias, el mar en calma, sol y series de hasta 2 metros sólo pueden empujarnos al agua a todo correr. Además, no hay casi gente en el agua. Compartimos sitio con un par de alemanes, y como hay olas de gran calidad y para todos, nos lo pasamos en grande. Olas largas de derechas que puedes subir y bajar varias veces... un lujo!
Vuelvo a tener las mismas sensaciones que a la mañana. No me quiero ir. Tengo que aprovechar esto porque no se sabe si luego va a estar mejor, peor o igual. Anthony está cansado, pero opina lo mismo que yo. Además, es el último día.

Tras otras casi 3 horas en el agua, salimos satisfechos. Ya no podíamos más. Ahora, a descansar un rato para poder hacer un baño de despedida con la puesta de sol.
En casa, unos bocatas y relax durante un rato, y vuelta a prepararse para la puesta de sol. Esta vez, Anja se viene con nosotros, ya ha cogido fuerzas después de la sesión de la mañana.
Volvemos a Cantinho, y la marea está muy baja. Las olas ya no rompen progresivamente, sino de golpe. Anthony y yo nos miramos con la satisfacción del deber cumplido. Ya hemos hecho todo lo que teníamos que hacer, ahora a disfrutar de la puesta de sol, que mañana me espera un largo viaje de vuelta a casa.

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