lunes, 9 de mayo de 2011

De vuelta al agua, me pica el pez araña.

Es viernes, y una semana de trabajo tras la vuelta de Portugal, es más que suficiente motivo para estar deseoso de volver al agua. Sólo llevo 6 días sin coger olas, y se me han hecho eternos... he estado mal acostumbrado durante las últimas semanas.
Salgo de trabajar, rumbo a Cote des Basques, donde he quedado con Víctor. La marea estará subiendo, por lo que no prevemos un baño largo.
Al llegar, hay menos gente de la que esperábamos. El mar está picado, y las series grandes de más de 2 metros alejan a la gran mayoría. Víctor y yo llegamos al pico con relativa facilidad, pero la espera no es cómoda. La corriente nos lleva, y hay que estar remando continuamente. Hoy he entrado con "la lima", la tabla de Essus de 6,2". Es muy viva en comparación con mi otra short, y todavía no tengo mucha sensibilidad con ella... este verano, habrá que meter más horas con ella, pero hoy no es el día, al menos, con esas olas. He cogido un par, pero no acabo de estar agusto en el agua, así que me voy a probar en el otro lado de la playa, o de lo que queda de ella porque la marea está cubriendo todas las salidas menos una.
Víctor se viene también hacia mi lado. Los dos tenemos las mismas sensaciones negativas.
Nos quedamos un rato más disfrutando de olas más pequeñas, pero mucho más divertidas, hasta que vemos como el agua ya llega hasta las escaleras de salida. O salimos ahora, o tendremos que salir por las rocas, y teniendo en cuenta que no llevo escarpines, que la ultima vez que salí por ahí me corté las manos y que no me apetece jugarme la vida gratuitamente, damos por finalizado el baño.
Domingo por la mañana, temprano como casi siempre y ponemos rumbo a las Landas. Amaia y yo esta vez, puesto que Victor hoy no podía venir. Josu, no ha dado señales de vida desde Portugal.
Dadas las previsiones de poco swell, vamos directamente a Les Bourdienes, donde hace un tiempo veraniego. El mar sigue revuelto desde el viernes, y el viento va "in crescendo", por lo que haremos el baño a primera hora, y después, ya veremos.
Entramos al agua con los longboard, y al principio las olas vienen limpias y nos dan alguna oportunidad. En poco rato, la frecuencia ha subido lo bastante como para hacer incómoda la remontada, y en algunos casos es inevitable comerse toda la serie.
Amaia opta por quedarse más hacia la orilla practicando, mientras yo entro y salgo continuamente. Alguna buena ola se alterna con otras malas, pero parece que la cosa va a ir empeorando, ya que se está levantando bastante viento cruzado.
Cuando apurabamos las últimas olas, pongo mi pie sobre la arena y ahí está. Ese aguijón que se me clava en la planta del pie es inconfundible. He pisado un pez araña, y me ha picado. El dolor es tremendo, parecido a una quemadura. Poco a poco voy saliendo del agua, y noto como el ardor me va subiendo hasta el gemelo. Como me suba el veneno por encima de la rodilla, me voy directo al médico, que esto no es una broma. Al llegar a la furgo, lavo la herida, y poco a poco va bajando el dolor... aun así, sigue siendo muy incómodo. De paso, le curo a Amaia una herida que le ha hecho la quilla en una mano... vaya día!!!

Con el paso de las horas, el dolor y el susto van pasando, y nos dedicamos a pasear desde Hossegor hasta Capbreton, por cuyo camino nos encontramos con una especie de Hall of fame del surf... allí están las huellas de Tom Curren, Mick Fanning, Kelly Slater... y otros. Y allí estaba mi pie, un poco hinchado, al lado de la huella del gran Kelly Slater... en el tamaño del pie, la diferencia es muy poca, surfeando... eso ya es otra historia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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