martes, 26 de julio de 2011

Verano, longs y progresos.

14 de Julio, fiesta nacional en Francia, y final de sanfermines. No hay mejor plan que ir a la playa y surfear.
Salimos de trabajar y ponemos rumbo a La France. Víctor nos comenta que Hendaya no está muy grande, y que como ha estado a la mañana en Bidart, igual está bien. Así que allá vamos. La playa repleta de gente y la marea alta. Poco que hacer. El poco espacio que hay para surfistas está bloqueado por niños con bodyboards, o gente inconsciente jugándose el físico con las olas orilleras que machacan lo que hay a su paso. Realmente nadie sabe cómo no pasan más cosas…
El caso es que tras una hora larga tomando el sol y viendo al personal en Bidart, decidimos ir a Hendaya. No habrá tanto tamaño, pero las series estarán más ordenadas y nos permitirán pasar una tarde relajada. Y allí estábamos los 3, Amaia, Víctor y yo cogiendo todo lo que pasaba por nuestro alrededor. Amaia ya le va cogiendo el punto a su tabla, y a veces nos sorprendía de cómo llegaba a coger algunas olas por las que nosotros ni nos hubiéramos esforzado. Tras más de hora y media, era hora de volver a casa. La pena que inundaba la ciudad por el final de la fiesta contrastaba con nuestras caras de felicidad por una buena tarde de surf. Además, nosotros no vamos a tener que esperar un año para volver a disfrutar.

Al día siguiente, Víctor y yo volvíamos al ataque. Esta vez Josu se unía a nosotros. Creo que la última vez que coincidimos fue en Portugal, en abril, por lo que ya era hora…
Volvimos a Bidart, pero el viento y la marea hacían imposible el baño. Victor había estado a la mañana temprano ahí, pero el verano tienes sus cosas buenas y sus cosas malas. De las malas, que a partir de determinadas horas, la playa es invadida por la gente, con lo que los lugares para surfear se reducen.  Así que aprovechando la marea alta de Hendaya, que deja media playa sin bañistas, volvimos a surfear allí. El swell había bajado un poco, pero nos dejó disfrutar de varias buenas olas y compartir unos ratos divertidos. Hacía tiempo que no estábamos los 3 juntos en el agua.
El sábado nos lo tomamos con tranquilidad. Como no íbamos a madrugar, lo mejor es ir cuando la gente ya empieza a abandonar la playa. Así que hacia media tarde nos plantamos en Hendaya Amaia y Víctor con sus longs, y yo con mi short… la verdad que era un día para longs, porque las olas ya eran más bien pequeñas y hacía falta esperar mucho para alguna buena ola.

Así que pasadas las 7 nos metimos en el agua a acabar el día como bien se merece. Victor  se llevó su Takayama para coger las olas con más facilidad, y bien que hizo, mientras a mí no me quedaba más que esperar a algo decente. En cambio, la sensación de la tarde fue Amaia. Se puede decir que ese día dio un salto en su surf… cogía las olas con mucha facilidad, y al ir ganado confianza en sí misma, le hacía ir a más. Todos necesitamos días como ese. Una tras otra, se hinchaba a coger olas y volver al pico sonriendo. Así da gusto!
Compartimos la sesión con 2 tipos con sus respectivos longboards, a los que era una delicia verles surfear. Todo lo que se proponían surfear, por muy pequeño que fuera, lo surfeaban, y además nos dieron un recital de noseriders, giros y demás. Un espectáculo.
Así que 2 horas y pico más tarde, cuando era casi de noche, salíamos del agua. Amaia quería seguir, pero no podía, y es que esos días en los que disfrutas como nunca, no merece la pena que se acaben. Esperemos que el siguiente llegue pronto.

miércoles, 13 de julio de 2011

Surfeando por Sanfermin

Domingo 10 de julio, estamos en mitad de las fiestas de San Fermín, y el cuerpo me pide surf y un descanso. Aunque puede parecer contradictorio, van de la mano. La paz y la tranquilidad que me dan el mar me revitalizan, y una buena sesión es lo mejor para olvidarse de la vorágine que se vive estos días en Pamplona.
Así que a las 7 y media de la mañana ya estamos camino de las Landas. Allí, hemos quedado con Víctor, que pasa unos días alejado de la fiesta, y de paso, disfrutando de sesiones de mañana y tarde.
Hacia las 9 de la mañana, la playa de Les Bourdaines nos recibe con una buena tromba de agua. Tras un rato de espera, Victor y yo nos metemos al agua. Las series de poco más de un metro parecen suficiente motivación. Amaia prefiere quedarse fuera. El frío y el mal temple le echan para atrás.
Victor y yo disfrutamos durante más de una hora, si bien el swell va bajando y las olas se van quedando sin fuerza conforme avanza la mañana. Tras el baño pasamos un buen rato en el parking hablando y reponiendo fuerzas. Primero hablamos con un surfer catalán que estaba pasando unos días por ahí, recomendandole sitios e intercambiando opiniones. Después, un amigo de Victor que conoce la zona perfectamente y que surfea desde hace años. 
Y de ahí, rumbo a Cote des Basques, a ver qué tal estaba por ahí el oleaje, y sobre todo a echarle un vistazo al campeonato Roxy de chicas que se celebra estos días en Biarritz. La infraestructura que tienen montada es enorme, y el fin de semana de las finales promete. Os iré contando, porque tenemos pensado aparecer por ahí.

Estuvimos un rato viendo cómo entrenaban las chicas, pero las condiciones no acompañaban nada y no podían hacer más que bajar la ola, ya que el mar no tenía suficiente fuerza. Así que tras distinguir a todas las "pros" de los anuncios, y ver que no eran gran cosa, pusimos rumbo a Anglet, a Les Cavaliers, aprovechando que era marea baja.
Allí nos encontramos de nuevo con Victor, y nos volvimos a aventurar en el maravilloso mundo de las orilleras. Rápidas y demoledoras como en pocos sitios, la playa de Les cavalieres exige un "take off" muy rápido para no sufrir un buen revolcón, y a veces más que eso. Por cierto, para el que no lo sepa, el "take off" es el anglicismo que se usa para la acción de ponerse de pie en la tabla.
Y ahí estábamos él y yo, junto a otros 15 o 20 tíos en el agua, que se empeñaban en seguirnos donde fuéramos. El caso es que al final conseguimos un hueco un poco más apartados de la multitud, y disfrutamos de unas cuantas buenas olas, hasta que el cansancio nos pasó factura y pusimos rumbo a casa. Eso sí, ahi estuvimos dando lo mejor de nosotros y demostrando que las orilleras no son un problema... por lo menos ese día.
No hay nada mejor que disfrutar de una jornada con buena compañía y buenas olas, a pesar de que sea Sanfermines.