jueves, 22 de septiembre de 2011

Un paseo por las Landas

Tras un par de semanas de descanso vacacional, voy a tratar de resumir la experiencia de estar dos semanas en las Landas. La verdad que uno piensa que dan para mucho, aunque al final, echando la vista hacia atrás, pasan demasiado deprisa.

Nuestro periplo comenzo el domingo 4 de septiembre, con base a escasos metros de la playa de Les Bourdaines, en Seignosse. Desde allí  nos desplazamos hasta Bidart, donde habíamos quedado con Victor. Para empezar, uno de los mejores baños de las vacaciones. Venían series limpias, algunas con más de dos metros, y poca gente en el agua. Me decidí a meterme con la cámara Go pro y la verdad que mereció la pena. Unos cuantos buenos videos dan buena fe de lo productiva y divertida que fue la sesión.
El lunes, y tras esperar a que pasara un pequeño temporal que no nos dejó surfear el domingo a la tarde ni el lunes a la mañana, probamos en Hendaya. Ya había salido el sol, y el mar empezaría a ordenarse antes ahí. No contábamos con unas desagradables invitadas en la playa. Las medusas.
Un socorrista nos avisó antes de entrar que había muchas y que hasta el martes que cambiaba la dirección del viento, no desaparecerían. Aun así, Amaia y yo nos aventuramos no sin algo de psicosis… a los 15 minutos, Amaia sufría la picadura de una de ellas. Por experiencia sé que es abrasivo durante las primeras horas, así que tras pasar por el puesto de los socorristas y ver que no era más grave de lo normal, decidimos cancelar el baño hasta el día siguiente.
El martes temprano por la mañana nos asomamos a Les Boudaines. El huracán Irene, que había sacudido la costa este de estados Unidos los días anteriores, estaba dejando huella a este lado del Atlantico. Olas de más de 3 metros sacudían las playas con violencia, pero hacían impracticable el sur por la periodicidad con que venía y su constante desorden. Habría que buscar un lugar más tranquilo y ordenado.
Así que tras pasar por Anglet o Bidart durante el martes y el miércoles a comprobar que la situación era parecida en todos los sitios, acabamos en Hendaya, que entre semana no tiene tanta aglomeración de gente. Entraban olas de metro a metro y medio, ordenadas y con periodo, por lo que los baños fueron varios a lo largo del día, durante todos los días. Mención especial para Amaia, que aprovechó esos días para disfrutar de lo lindo y mejorar mucho su surf, dejando buena constancia de ello en la cámara Go pro.
 Todos los días visitábamos alguna playa, como la Barre en Anglet, que nos dejó unos espectáculos increíbles con olas preciosas. El problema eran las cerca de 50 personas que compartían olas, sustos y demás en tan corto espacio. Muy peligroso para nuestro nivel, no por las olas, sino porque el tablazo estaba casi asegurado.
El viernes nos encontramos con Axier en Hendaya. Victor y yo esperamos a que la marea fuera subiendo para ir al pico al que hemos ido durante la primavera, y del que la gente ya ha debido percatarse, por la cantidad de personal que había. Aun así el baño fue muy divertido, con olas de metro con bastante salida, y ese punto de sorpresa que daba el rebote en la pared, y que hacía que una contraola mandara al traste cualquier intento de equilibiro. Por momentos me acordé de las escenas de “Endless summer” en Senegal.
Al día siguiente volvimos al mismo sitio, pero como el swell había subido bastante, el baño fue de lo mejorcito. Conforme subía la marea, la ola iba rompiendo mejor y más alta, por lo que el pico se iba vaciando de gente que estaba aprendiendo y tocábamos a más. Tanto Victor como yo cogimos buenas olas, algunas de ellas muy buenas y Amaia dejo buena parte reflejadas para la posterioridad.
El martes el swell subía por encima de los 4 metros, y el mar poco a poco se iba ordenando. Aun así, era pronto para meterse en Les Bourdaines, sobre todo, tras ver cómo la gente que lo intentaba eran arrastrados por la corriente sin apenas tener opción de coger una ola. De cualquier modo y aprovechando la visita de Eneko y Ainara, nos dimos una vuelta por Hossegor, para comprobar cómo estaba el tema por ahí. Allí me lleve una grandísima y agradable sorpresa. En “La Nord” había un grupo de surfers haciendo una sesión de “tow in”, es decir, ayudados por motos de agua, eran remolcados y ayudados a coger esas olas de unos 5 metros de altura… vaya espectáculo!!
Ya por la tarde,en Hendaya, y tras haber entrado a mediodía con Eneko para que hiciera sus pinitos en el surf (mal día para un principiante, por la cantidad de olas y su tamaño, aunque se defendió bien), me decidí a entrar en el espigón. Olas de 2 metros y bastante gente en el agua, aunque no se veía a muchos cogiendo olas. Tras una entrada complicada, y un buen rato seleccionando las olas adecuadas, me dí por satisfecho con 3 buenas olas. La lluvía y el viento que aparecieron por sorpresa no invitaban a más.
Conforme avanzaba la semana, y el mar se ordenaba, íbamos optando por quedarnos más cerca de casa. Mención especial para un par de sesiones en Anglet, una de ellas con Victor en Les Cavaliers con unas olas grandes, limpias y nobles, y otra en La Barre, en el pico menos concurrido de todos. De hecho, tuve el placer de surfear solo. 
El último fin de semana nos dejó un sabor agridulce. El sábado en Bidart nos encontramos el mar prácticamente glassy, con un ligero viento off que resaltaba las barras limpias que venían y que hicieron que la primera media hora fuera genial. A partir de ese momento, el viento aumentó y cambió de dirección, picando el mar y dejándonos sin baño durante el resto del día. Por lo menos el domingo tuvimos la ocasión de despedirnos con una buena sesión en Les Bourdaines, con olas de unos dos metros y limpias. Una pena que hubiera coincidido con el fin de semana, puesto que éramos más de 50 personas en el mismo sitio, y todos hambrientos de buenas olas.
El regreso a casa, pensando en lo rápido que se pasa el tiempo cuando uno disfruta de lo lindo. By the way, congrats to my friend Jan Gisler and his new family!