domingo, 30 de octubre de 2011

Llegando a Fuerteventura

Tras un sábado de preparativos, el domingo es el día que empieza una nueva aventura. Esta vez, Fuerteventura... y sin haberlo desado, me ha salido un pareado... será casualidad? o el destino me reservaba una fatalidad?
Bueno, basta ya de rimas... el caso es que llegar al aeropuerto de Pamplona 5 minutos antes de que cerraran la facturacion no me ha servido de nada. Al llegar a Madrid, mi maleta no ha salido por la cinta, y en la oficina de reclamaciones me han confirmado que estaba todavía en Pamplona... no voy a comentar qué es lo que pienso de todo la gente que se encarga de las maletas, porque este blog tiene cierta ética y decoro, que si no, nombraba una a una a todas sus madres...

De cualquier modo, a eso de la 1 hora local, llegaba a Fuerteventura. Sol, calorcito... que alegría!
Uno de los chicos de la freesurf school me recoge en el aeropuerto y me lleva a Corralejo. Allí me dan la bienvenida varios tipos. Marc y Rafa, encargados de la gestionar la casa, organización de comidas, limpieza, surf en ratos libres... Pablo, otro surfer de secano, concretamente de Vitoria y mi compañero de habitación durante la próxima semana, una pareja de catalanes también están en la casa, además de un grupo de madrileños que a las 8 de la tarde todavía no conozco.
Tras acomodar la mochila que tengo por único equipaje, como unas ricas brochetas que tienen preparadas... parece que he llegado a la hora adecuada. Tras departir un rato sobre nuestros orígenes, surf y temas varios, decidimos ir a ver cómo está el mar. No tengo mucha intención de meterme al agua, pero Pablo me ofrece tabla y neopreno por si me animo.

Rumbo al norte, donde más fuerte entra el swell, vemos como la costa es golpeada por grandes olas... nos dirigimos a Majanicho, una pequeña bahia en la que por lo general no hay olas, y en la que en días como hoy, es el único sitio donde se puede surfear...
Tras observar un rato el mar, decido no entrar. Pablo se anima. Creo que hay demasiada corriente para las fuerzas que tengo despues del viaje, así que me quedo sacando algunas fotos, y disfrutando del ambiente.
Una hora sacando fotos es suficiente, y tras charlar amigablemente con Pablo, Iza, director de la escuela, y Cake, uno de sus colaboradores ponemos rumbo a la surfhouse... Mañana os pondré alguna foto de la casa, que tiene muy buena pinta.
De momento, que llegue la maleta, me ayudaría bastante...

lunes, 10 de octubre de 2011

En el Quiksilver Pro France

El domingo por la mañana paríamos pronto hacia Hossegor. Siendo fin de semana, habiendo unas previsiones de temperaturas agradables y sobre todo, una etapa del ASP world tour en Hossegor, seguro que había un vendaval de gente.
Y así fue, tras notar un descenso considerable en el tráfico respecto a semanas pasadas, conforme nos acercábamos a la playa se concentraban más coches. No eran ni las 10 de la mañana, y tuvimos que dejar la furgo bastante alejada de la Graviere, lugar donde se estaba celebrando el evento.

Al llegar, ya había gente preparada con sus sillas, comida, etc, mientras los que íbamos llegando, nos acomodábamos sobre toallas, chaquetas y pareos. Empezamos viendo el final de la segunda ronda, con unas condiciones bastante buenas. Las series de 2 metros hacían tubo en algunas secciones, y estábamos listos para lo mejor.

Por allí vimos pasar a Kearan Perrow tras ganar su manga, pero algo o alguien estaba preparándose por allí cerca… los objetivos de las cámaras enfocaban hacia otro lado.
Era Mick Fanning, que estaba a punto de entrar. Su manga no tuvo muy buenas olas, pero realmente no estuvo muy afortunado, ni en las maniobras, ni en la elección de las olas… un solvente Tylor Knox lo dejó fuera… la salida de ambos no tuvo mucho que ver, mientras el bueno de Tylor se quedó a firmar todo lo que pudo y a hacerse bien de fotos, MF abandonó a la carrera uno de los eventos que más alegráis le han reportado.

Mientras tanto, el bueno de Axier se unió a Amaia y a mí. Después de ver por internet esos tubos y el sol, pensó igual que nosotros. Qué mejor manera que pasar el domingo viendo a los pros y después acabar el día con un bañito.

Después disfrutamos de unas divertidísimas mangas con Michael Bourez, Jeremy Flores y Gabriel Medina por encima del resto… Se notaba que Jeremy Flores es el ídolo local, ya que tanto al entrar como al salir lesionado, la gente le rodeó con cariño en busca de fotos y autógrafos. Mención especial para la revelación, al menos para mí en los próximos años, Gabriel Medina. Volvió a hacer esos aéreos tan buenos a los que nos tiene acostumbrados, y no deja de sorprender. En vivo, esos aéreos merecen la pena mucho.


Y ahí llego el momento. Todas las cámaras, las miradas y los niños se fueron para un lado. Allí estaba el gran Kelly Slater. La verdad que como dice Axier, tiene un mérito increíble estar así a los 38 años. Y eso la gente lo sabe, le trata como lo que es: una leyenda viva que se sigue agrandando por momentos. Hasta parecía que el mar la daba una tregua cuando estaba el surfeando. En mi opinión, sí que se nota la diferencia al surfear. Por lo menos con un gran grupo de los pros. Quizás haya un reducido grupo que está ahí, a su nivel, pero luego compitiendo está claro que es el número 1. Disfrutamos con su manga, siendo conscientes del espectáculo que estábamos viendo y cuando terminó, parecía que la había un receso… mucha gente se marchó a comer, y esa era nuestra intención, hasta que nos percatamos que en el agua estaban Jordy Smith y Dayne Reynolds… un lujazo para despedir nuestra aparición.
Tras pasar la marabunta de gente y coches que merodeaba por Hossegor, y no sin antes haber dado buena cuenta de unas pizzas para reponer fuerzas, nos fuimos hacia la playa central de Bidart. Llegábamos en marea alta, y siempre es un lugar apetecible.

Axier y yo nos metimos al agua con series de metro a metro y medio y no mucha gente en el agua. Aunque nos costó encontrar nuestro sitio, al final disfrutamos de algunas buenas olas. No fue un día para recordar en cuanto a lo que surfeamos, pero sí en cuanto a todo lo que vimos durante el día.
Al final, y tras una hora larga en el agua y otro buen rato departiendo sobre lo divino y lo humano, disfrutamos de una preciosa puesta de sol para poner el broche final al fin de semana.