sábado, 17 de diciembre de 2011

Hendaya, refugio de invierno

El fin de semana pasado comenzó lo que me gusta llamar "la temporada de invierno".
Después de gozar en Fuerteventura de un clima cálido y una temperatura del agua envidiable, tocaba volver al Cantábrico. El agua continúa bajando su temperatura, ya está en 15º-16º y aunque algunos aguantamos sin escarpines, pronto no nos quedará más remedio que forrarnos de neopreno.

El caso es que con el invierno los temporales se hacen notar, y el mar de fondo trae una fuerza descomunal. La costa se ve azotada por continuas borrascas que emergen en el Atlantico norte, y que durante unos días antes y después de su paso, nos dan la posibilidad de disfrutar de buenos swells. Eso, siempre que el viento nos de una tregua o bien acompañe con una buena dirección.

Generalmente, durante el invierno y cuando el oleaje es de gran tamaño, Hendaya se convierte en un refugio perfecto donde poder surfear. La forma de bahía de su playa y su protección entre montañas, hacen que el oleaje entre con menos tamaño que en los alrededores y el viento sea de menor intensidad.
El viernes y el sábado compartí con Victor un par de buenas sesiones en la playa de Hendaya.
Durante el puente de la constitución, las condiciones fueron inmejorables. Swell de entre 2 y 3 metros, periodo 12, viento ligero del sur-sureste y sol.

El jueves las series grandes eran de unos 2 metros, y el fondo no las soportaba bien, por lo que rompían en bloque sin posibilidad de surfearlas. Teníamos que esperar a olas entre series y aunque el periodo era 12, las series eran continuas, y no había descanso dentro del agua. Victor disfrutó de lo lindo, mientras yo seguía cogiendole el punto a la Resin8. Al final, disfruté de un par de buenas olas con salida, aunque salí del agua con la sensación de poder aprovechar más olas. Poco a poco me voy haciendo a la tabla, aunque solo llevo 2 baños con ella, pero todavía dejo escapar alguna ola que no debiera.
El viernes, aunque la previsión era la misma, la cosa cambió considerablemente. Podíamos esperar la serie tranquilamente y el tamaño bajó medio metro, las series grandes eran surfeables y para colmo, estábamos solos en el agua. Más no se podía pedir.
Tanto Victor como yo nos pusimos morados de coger olas. Derechas e izquierdas sin descanso durante casi 2 horas. Nos salimos del agua con la pena de no poder surfear más por el esfuerzo, sabiendo que días como estos había muy pocos durante el año, y menos durante el invierno. Al menos, Victor entró con la Gopro y sacó algunas fotos que merecen mucho la pena. Os dejo unas de muestra.

Durante esta semana, la costa se está viendo sacudida por un tremendo temporal con olas de entre 8 y 9 metros, y unas racha de viento tremendas. El domingo, si el viento nos da una tregua, entraremos de lleno en el invierno...


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