martes, 28 de febrero de 2012

En un lugar de la Mancha...

Viernes, 4 de la tarde, el sol luce en el cielo de Hendaya, y poco a poco empiezan a llegar coches a los alrededores del reconstruido paseo. Una tras otra, las furgonetas aparcan en línea. Los 14 grados de temperatura invitaban a mucha gente a darse un baño, y esta va a ser una constante de aquí en adelante, ya que los días ya alargan.

Ya en el agua, y con la marea subiendo, las series más grandes con poco más de un metro eran las únicas con posibilidades, ya que el mar no tenía demasiada fuerza. Victor, David y yo estuvimos cerca de 2 horas en el agua, en las que poco pudimos sacar, unas veces por la poca consistencia de las olas y otras por la cantidad de gente que había.
De cualquier forma, estar en el agua compartiendo olas siempre merece la pena. Unas cuantas bajadas sin recorrido fueron lo único reseñable de la tarde.

El domingo, temprano por la mañana, tras un buen rato conduciendo y con el cielo nublado, aparecimos en un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no puedo acordarme... David, Víctor y yo nos dimos un baño con el mar revuelto, con series pasando el metro y medio y tras un bonito paseo y una larga remada...
Amaia se quedó fuera dando buena cuenta del paisaje con unas cuantas fotos.

Aunque al principio nos costó hacernos con el sitio, poco a poco nos fuimos sintiendo más cómodos y acabamos la sesión con unas cuantas buenas olas. Es increíble cómo un par de buenas olas pueden cambiarte la cara y alegrarte el día.
Tanto Víctor como David y yo disfrutamos de unas buenas series que sirvieron para darle un nuevo aire al fin de semana, y con tan buena sensación, que decidimos que si algún día volvemos a aparecer en ese lugar, será para disfrutar de un día con olas limpias, y si puede ser con sol.

El próximo fin de semana, nos reencontraremos con nuestro profesor, Ibon Amatriain, que nos volverá a dar unas clases magistrales y de paso, a sorprenderse de la afición que tienen por este modo de vida unos cuantos surfers de secano.

domingo, 19 de febrero de 2012

Un Oasis en el invierno

Mediados de febrero, llevamos casi tres semanas con temperaturas bajo cero. Para este fin de semana, tanto el viernes como el sábado dan máximas de 8 grados y sol. Para el domingo entra viento norte con lluvia, por lo que teniendo en cuenta que los días no son lo suficientemnte largos todavía para aprovechar el viernes tarde (desde la hora en que salimos de trabajar), el sábado es nuestra única oportunidad de meternos al agua.

Así que a las 11 quedamos Amaia y yo con Victor en Les Bourdaines. Cuando estabamos de camino, recibí la llamada de Raul, compañero de trabajo, para ver qué tal estaban las condiciones. Quedé en llamarle una vez que viéramos el mar, por si se animaba. Así que poco antes de las 11, al asomarnos a ver las condiciones y encontramos con un día soleado, sin viento, con el mar ordenado y un metro de tamaño de ola, no se lo pensó dos veces y apareció para disfrutar todos juntos de un día muy bueno.
Amaia decidió no desafiar al frío, y se quedó fuera grabándonos. Mientras, nosotros optábamos por un pico menos concurrido, en vez de un pico con una derecha e izquierda potentes muy concurrido y que del que estaba dando buena cuenta un montón de gente.

Victor y yo tardamos en encontrar el sitio, dado que la corriente nos sacaba constantemente del mejor lugar, y no parábamos de remar. La gripe que he pasado durante estos últimos días me ha dejado bastante flojo, y sin llegar a una hora de estar en el agua, no tenía fuerzas para más... Mientras tanto, Raul aproverchaba muy bien las olas y nos deleitaba con buenas maniobras... tenemos mucho camino que recorrer.
Despues de descansar un rato para intentar recuperar fuerzas, al volver al agua no tardo más de diez minutos en salir... no puedo más.

Victor aún se queda un rato más cogiendo alguna ola, mientras Raul se acerca otra vez hacia nuestro sitio después de haberle sacado chispas un buen rato al pico más concurrido. Unas cuantas buenas olas después, ambos deciden dar por finalizada la sesión.
Un día soleado con unas buenas condiciones en mitad del invierno que unos han aprovechado, y otros como yo, no tanto. Sólo nos queda esperar al fin de semana siguiente, y el consuelo de que los días alargan y el tiempo va a mejor... o al menos, eso espero.