domingo, 29 de abril de 2012

Epílogo al Peniche surftrip: Odisea a la vuelta

Sábado, poco a poco me desperezo. Tengo por delante unas 8 o 9 horas de viaje y quiero tomármelo con calma. Voy recogiendo poco a poco las cosas mientras Anthony, Jan y Toby se despiertan. Erwan se ha ido a las 6 de la mañana a coger el autobús en Peniche que le lleve a Lisboa. 
Tras cargar la furgoneta con las tablas, skate, trajes y demás enseres me despido de los chicos. Una vez más ha sido una semana genial, llena de risas y surf. Volveré a repetir, por supuesto. 

Al poco de salir de Peniche me doy cuenta de que el turbo de la furgo no funciona. La velocidad no se ve resentida, solo el tiempo que tardo en alcanzarla. Para hacer un viaje largo no me importa mucho. Cuando llevo unos 200 km aproximadamente noto un latigazo en el acelerador. Como si se rompiera. La furgo empieza a perder potencia y me doy cuenta que al pisar el acelerador el motor no responde. Genial. 


Busco el teléfono de asistencia en carretera y como no lo encuentro hablo con Amaia para que me lo busque desde España. Estoy en la A23 en el km 135,5. A muy pocos kilómetros de Castelho Blanco. Hablo con el seguro y me dicen que en breve viene la grúa, y así es, ya que en menos de media hora está conmigo. Le hecha un vistazo y dice que no es grave, que no hay transmisión entre el acelerador y el freno y que llamarán a un taxi... Entre tanto, la Guardia Nacional Portuguesa para a ver qué sucede. Tras echar un vistazo a las pegatinas y comprobar que dentro hay tablas de surf, hablamos un poco de los pirineos y de los sitios que uno de los guardias visita por España... por lo menos son majos y no ponen ninguna pega.


Me llevan al depósito de la grúa, un taller de reparación y venta de vehículos, y espero durante más de 2 horas a que me llamen del seguro. Están intentando buscarme traslado a Pamplona. Cuando me dicen que las posibilidades son un coche de alquiler, un taxi hasta Pamplona o un taxi hasta no sé que pueblo, de ahí un autobús durante 12 horas a Logroño y de ahí otro taxi a Pamplona, se me encoge el corazón... Sobre todo cuando les he dicho que con las tablas de surf, el skate, 2 maletas y la mochila el traslado no era muy vieble en el autobús...

Finalmente me confirman que vuelvo en taxi... y que cuando localicen uno me lo mandan. Una hora más tarde aparece un VW Passat nuevo. Y para Pamplona que vamos con las tablas, los trajes, la maleta, la mochila y el skate... hay sitio para todo. A 180 km por hora llegamos un poco antes de lo que esperaba, pero son las 11 de la noche cuando aparezco por fin en casa... La furgoneta en un par de semanas debería de estar por aquí. Esta vez me he ahorrado la gasolina y los peajes de la vuelta, pero creo que no me va a salir rentable.

sábado, 28 de abril de 2012

y se acabó la semana


Último día. Como la noche anterior nos entretuvimos tomando algún que otro Gin tonic por Peniche, nos hemos dado el lujazo de levantarnos a las 7 en vez de a las 6:30. La verdad que si hubiera sido antes me hubiera costado mucho levantarme.
Hoy es el primer día que luce el sol desde la mañana, lo cual se agradece mucho. Desayunamos y comenzamos nuestra ronda de visitas a las playas para ver qué tal las condiciones. Al llegar a Lagido nos encontramos con que el swell no ha bajado apenas. Sigue estando muy grande y por momentos impracticable. Cantinho de Bahia y Bocaxica es un non-stop constante con olas nada limpias. En Molhe del Este entra swell, pero al ser marea alta no hay posibilidad de surfear.
Así que con cierta alegría por poder descansar un poco más, volvemos a casa y dormimos un par de horas más. Tras la siesta mañanera, vuelta a Lagido, que ha mejorado un poco pero no lo suficiente a mi entender y el de Erwan, que nos quedamos fuera. Anthony, Jan y Toby entran. Tras 45 minutos están fuera otra vez. Las condiciones dentro parece que son peores incluso que desde fuera, porque no han podido disfrutar mucho y les costaba mantener el sitio con las continuas series que entraban. 
Lo mejor, reponer fuerzas al sol. Nos vamos a una hamburguesería que hay en uno de los laterales de la playa, y comemos en una terraza al sol, cosa bastante difícil los días pasados. Empanadillas y croquetas de pescado, y unas hamburguesas espectaculares acompañan nuestras cervezas, que dan paso a un rato de chill out.

De vuelta a casa, otro rato de relax mientras Jan se dedica a lavar los coches. Anthony y yo vamos a comprobar qué tal está Molhe del Este, puesto que la marea ya estará lo suficientemente baja como para poder hacer algo. Efectivamente, hemos encontrado un sitio en el que poder surfear más o menos tranquilos, por lo que volvemos a casa a avisar a los chicos y coger todo el equipo para darnos un baño.
Cuando entramos al agua sólo hay 5 personas, por lo que estaremos a gusto. Hay un profesor con un par de chavales que se llevan las mejores olas del día, mientras nosotros hacemos lo que podemos, puesto que la serie tarda en llegar, y muchas de ellas son rápidas y cierran en bloque. Aún así, un baño de más de una hora al sol y con los amigos siempre merece la pena.
Tras dejar las cosas en casa y comprar algún recuerdo, volvemos a Lagido, donde bien provistos de bebida y comida disfrutamos de la tarde. El tiempo en Baleal se acaba y hay que disfrutar de todos los momentos.

Para poner punto final a la semana, hemos quedado con Marcos y Bruno para cenar. Nos llevan a un pequeño restaurante que regenta un pescador del pueblo, en el que todo o casi todo lo que hay, lo pesca el mismo. Dejamos todo en manos de Bruno y pide varias mariscadas para compartir. Es un auténtico festival del marisco, compuesto por Percebes, gambas, camarones, ostras, langostas, txangurros, nécoras, caracolas de mar y alguna que otra cosa que se me olvida… todo regado con un buen vino verde de la zona. Qué mejor forma que acabar el viaje disfrutando del mar de otra manera. IMYAA

viernes, 27 de abril de 2012

Más vale que sobre swell a que falte


Nos levantamos como todos los días. Esta vez, los arboles que divisamos desde la ventana nos indican que no hay viento. Según las previsiones hoy es el día que más swell entra, por lo que el desafía consiste en encontrar un lugar con olas adecuadas.
Tras los preparativos de rigor, nos dirigimos a Lagido, donde disfrutamos de las primeras luces de día. El mar está completamente desfasado y no hay posibilidad ninguna de surfear ahí. Unas tras otras las olas entran sin parar, con más de 4 metros en algunos puntos y dejando el mar completamente blanco por la espuma que generan.
Así que nos fuimos a buscar alternativas. Bahía de Cantinho, Bocaxica, Molhe del Este… nada. Lo mejor era desayunar (otra vez) tranquilamente en Ferrel y echar un vistazo de paso a la costa. Una vez templados con cafés y tés, fuimos a ver Almagreira, donde el mar seguía demasiado pasado de tamaño y condiciones. Lo mejor de todo fue bajar por un lodazal casi hasta la playa y tenernos que bajar del coche para subir porque con las ruedas llenas de barro y el peso el coche patinaba de lo lindo y era incapaz de subir.
Tras una parada técnica en casa, volvimos a Molhe del Este, donde salía una ola en la desembocadura del río. Mas de 20 personas copaban el pico, lo que hizo que Erwan y yo decidiéramos no entrar. Anthony, Jan y Toby sí que entraron. Poco más de media hora duraron en el agua, puesto que las olas eran muy rápidas y cerronas. Mientras tanto, Erwan y yo estábamos en la cafetería disfrutando de un aperitivo, cuando vimos llegar un grupo de surfers con sus correspondientes fotógrafos. Unos tipos rubios con rastas y propaganda por todos los lados. No había duda, estábamos ante unos “pros”, pero había que confirmarlo viéndoles surfear. Cuando vimos la primera ola de uno de ellos, pagamos y nos fuimos a verlos de cerca.

Uno tras otro fueron cogiendo olas increíbles y haciendo unos aéreos espectaculares. Muchos de los que estaban dentro, prefirieron salirse para ver el espectáculo y no molestar en exceso. Eso la mayoría, salvo un par de bodyboarders gordos que hacían todo lo posible por molestar… en fin, hay gente para todo. El caso es que no impidieron que disfrutaramos de un espectáculo de los buenos. Luego, cuando uno se ve surfear en algún video, le dan ganas de abandonarlo todo… pero no va a ser el caso.
Después, a descansar un rato en casa, comer y ver unos videos. Después de comer recibimos la visita de Bruno, el otro de los dueños de Baleal surfcamp, con quien departimos un buen rato con nuestras correspondientes cervezas. El viernes cenaremos todos juntos y seguro que pasamos un buen rato.
Mientras Toby y Erwan echaban una siesta, Jan, Anthony y yo volvimos a dar una vuelta de reconocimiento. Bocaxica estaba funcionando, por lo que no nos lo pensamos mucho y volvimos a casa a avisar al resto.

Entramos al agua todos menos Erwan, que arrastra algún problema en el oído y prefiere no arriesgar. En el agua, aunque el mar no está completamente ordenado, disfrutamos de unas cuentas buenas olas. Las series grandes llegan a los dos metros y con fuerza, así que damos cuenta de unas cuantas de ellas durante casi 2 horas. Al salir, me duelen los hombros del esfuerzo. La semana empieza a pasar factura pero sólo queda un día y hay que echar el resto. Mañana más.

jueves, 26 de abril de 2012

Y hubo baño de los buenos


La mitad de la semana ya ha volado. Todavía nos quedan por delante unos días en los que las previsiones son de un swell tremendo proveniente del norte y con fuerte viento sur disminuyendo a medida que pasan los días… a priori, las expectativas son muy altas.
Tras el rutinario desayuno de las 6:30 de la mañana, vamos a comprobar Lagido. Hay un fuerte viento sur que hace que esté totalmente off shore. Ya hay gente en el agua, aunque hay bastantes más preparándose para entrar. Decidimos comprobar cómo está la bahía, puesto que en su parte más cercana a Peniche el viento será totalmente off shore. Aparcamos, y comprobamos que estábamos en lo cierto. Las barras entraban perfectas, preciosas para alguien que ha venido en busca precisamente de esto.
Cuando empezamos a cambiarnos, algo falla. Aparece un traje de chica entre los nuestros. Si sólo hay 5 trajes y uno es de chica, alguien se ha equivocado al coger los trajes de la terraza… Toby a esas horas estaba totalmente dormido y no se ha dado cuenta. El traje es de una de las 2 irlandesas que se alojan en una de las habitaciones de la casa junto con otra japonesa. Aunque le animamos a que se ponga el traje de chica, no está por la labor y tenemos que volver a por el traje de Jan… justo el día que mejores olas tenemos.
Tras volver lo más rápido que podemos, entramos al agua y todo es perfecto. Estamos solos, olas de 2 metros en sus series mayores y el viento off shore completan un escenario perfecto. Nosotros hacemos el resto, cogiendo olas a derecha e izquierda y disfrutando como hace tiempo. Poco a poco va apareciendo más gente, aunque no es impedimento para estar más de 2 horas en el agua dándolo todo.
Después, una vuelta por Peniche y vuelta a casa a descansar. Una buena siesta y unas hamburguesas hacen el resto. Tras un buen rato de charla, volvemos al mismo sitio que a la mañana. Esta vez con mucha lluvia y viento cruzado que empeora las condiciones. Anthony prefiere no entrar, no tiene fuerza después del bañazo de la mañana. Como no ha parado de llover desde la mañana, decidimos cambiarnos en casa e ir directos con los neoprenos puestos. El mar ha cambiado mucho desde la mañana. Viene mucho más revuelto y rompe en masa, lo que hace muy difícil coger las olas. Duramos menos de una hora en el agua. Después de haber tenido una sesión tan buena, pelearse contra la naturaleza no merece la pena.
Así que vuelta a casa, ducha y a disfrutar de unas pizzas y el partido de futbol. Mañana el swell sube más todavía. No sé si los fondos de Lagido y Cantinho aguantarán semejante maretón. Nuestra única posibilidad sería Molhe del Este, que está más resguardado… We’ll see.

miércoles, 25 de abril de 2012

Empieza lo bueno


Martes, 6:30 de la mañana. Como todos los días nos reunimos en la cocina para disfrutar de un buen desayuno. No nos entretenemos mucho desayunando, puesto que estamos ansiosos por ver qué nos depara el mar.
Cargamos todo en la furgo y nos dirigimos a Lagido. Efectivamente el swell ha llegado. El problema es que le acompaña un fuerte viento del norte que machaca las olas. Lagido está imposible, literalmente blanco por la espuma de las olas y la fuerza del mar. En Cantinho de Bahía la situación es muy parecida. El mar está muy pasado y revuelto. Nos dirigimos hacia Molhe del Este y Supertubos para comprobar si el mar es capaz de llegar hasta ahí, aunque la dirección del swell no es la correcta para que estos sitios funcionen. Así es, las olas en estos sitios no rompen con fuerza. Nos toca esperar.
Así que vuelta a Peniche, desayunar de nuevo (esta vez tranquilamente), y disfrutar de Rush Hour en casa. Un clásico de nuestros viajes a Portugal. Poco antes de comer, volvemos a asomarnos por la playa a ver si la situación es la misma. Nada ha cambiado. Únicamente el sol quiere darnos una concesión y se anima a salir.
Tras dar buena cuenta de la comida preparada por Jan, y de de una mini siesta al sol, volvemos a chequear la playa. Desde Almagreira hasta más allá de Consolasao, vimos uno a uno todos los spots. El viento ha bajado su intensidad, y puede que tengamos alguna posibilidad. Al volver al “córner” de la Bahía, nos encontramos con más de 30 personas en el agua, y lo que es mejor de todo, con olas mucho más ordenadas que a la mañana. Es nuestro momento. Erwan no está muy decidido a entrar, pero al final le convencemos.
En el agua, durante la primera media hora, las olas no son muy buenas, pero las series que llegan permiten sacarles partido. En el medio de la bahía el mar está desfasado y se hace imposible surfear, por lo que “el córner” es la única opción. Poco a poco el viento va bajando y el mar se ordena. Nos desplazamos cada vez más hacia el medio, y acabamos disfrutando de olas potentes de 2 metros, con salida a izquierda y derecha que hacen las delicias de casi todos los que estábamos en el agua. Digo casi todos, porque a algún instructor de escuela no se le ocurrió mejor idea que meter a sus chicos y chicas en medio de todo el berenjenal, proporcionándonos un espectáculo de caídas digno de carcajadas. Pobre gente.
Tras más de hora y media en el agua y con cara de satisfacción, era el momento de disfrutar de unas cervezas en la terraza viendo el mar. Mañana el viento cambia de dirección y sopla con fuerza del sur. Eso significa que las condiciones van a ser perfectas… épicas. A ver si es verdad.
Por cierto, IMYAA!

martes, 24 de abril de 2012

Esperando al swell


Lunes, 6:30 de la mañana. Las previsiones no son nada halagüeñas, puesto que hay previsto menos tamaño que el domingo. Tras un desayuno completo nos vamos a comprobar como está el mar en Cantinho y Lagido… En Lagido, en el pico más cercano al castillo la serie más grande llegará al metro y poco, y es lo único que hay surfeable por la zona.
Anthony, Jan, Toby y yo nos decidimos a entrar. Erwan prefiere no gastar su energías y se queda fuera grabando la sesión. Obviamente el frio viento y la lluvia no invitan a entrar al agua, pero para eso hemos venido hasta aquí. Un par de alemanes más nos acompañan en el agua.

Al estar en el agua tan pocos no hay problemas con la serie, ya que hay ola para todos. Al cabo de un rato los alemanes deciden salirse y nos quedamos en el agua solos… hacía mucho que no disfrutaba de un baño únicamente con amigos, ya que la masificación de este deporte hace que cada vez sea más difícil. Alguna que otra buena ola completan la mañana, y poco a poco damos por terminada la sesión al ver cómo la marea va dejando a la vista las rocas que amenazan nuestra integridad y la de nuestras tablas.
Tiempo para ir a reponer fuerzas en Ferrel a base de cafés, tés y pasteles de nata y chocolate. Después un buen rato de relax en el jardín aprovechando que el sol aparece. Risas, música y algo de skate van dando paso al hambre, así que les sugiero hacer una tortilla de patatas para comer y aceptan de buen agrado. Por fin podemos disfrutar de una comida en la terraza con algo de sol, ya que el tiempo no está acompañando mucho estos primeros días. Después de comer, Marcos nos visita en la casa y charlamos durante un buen rato sobre el surf y la continua aparición de escuelas por todos los lados. El verano se ha convertido en un periodo en el que surfear se hace cada vez más difícil.
El tiempo pasa rápido, y decidimos ir de nuevo a la bahía para hacer un último baño. Esta vez Anthony y yo nos quedamos fuera, al calor del wifi de la cafetería. Jan, Erwan y Toby entran al agua aunque las olas no son nada del otro mundo. Anthony y yo chequeamos las previsiones para los próximos días. Un swell potente entra desde el norte, lo que garantiza olas de 3 y 4 metros para los próximos días. El problema puede ser el viento del martes, que también es norte y elevado, y puede desordenar por completo el mar. El miércoles cambia a sur, y las condiciones pueden ser épicas. Veremos.
Por la noche, damos cuenta de unos buenos pescados a la brasa y nos vamos pronto a la cama… nunca se sabe cómo aparecerá el mar al día siguiente, pero hay que estar preparado para todo.

domingo, 22 de abril de 2012

Regreso a los orígenes. Peniche


5:30 de la mañana. Suena el despertador, y recojo las últimas cosas que dejé preparadas la noche anterior. Por delante, más de 900 km para volver al origen del blog, a Peniche.
Tras casi 9 horas de viaje, y tras pasar por todos los peajes de las autopistas portuguesas sin pagar uno solo, llego a Peniche donde me reencuentro con Anthony, Jan, Erwan y Toby. Lo de los peajes es para compensar lo que tuve que pagar la primera vez que vine a Portugal, cuando tuve que pagar como si hubiera ido de norte a sur por desconocer el funcionamiento del carril preferente que tienen… Bueno, esta vez me ha salido más barato…
Da gusto reencontrase con toda esta gente, ya que dado que Jan es un showman, tenemos la diversión garantizada. Todo el día riéndonos es muy buena señal. El caso es que una vez que nos repartimos las habitaciones y que comprobamos que Marcos y Bruno de Baleal surfcamp nos han dejado la nevera llena de cervezas (esto último es requisito de Mr Jan Gisler, maestro de ceremonias en todas estas playas), nos fuimos a surfear, que para eso hemos venido.

Tras comprobar varios spots, optamos por Lagido, donde las series entran limpias  con un metro… el resto de sitios o están muy picados o sin olas. En el agua, aunque las olas no tienen mucha fuerza, disfrutamos de lo lindo. Como toma de contacto no está nada mal. Después de una hora, Jan no puede más… lleva casi 10 meses sin meterse al agua, y esto en un deporte tan exigente como el surf, se nota mucho.
Así que tras una ducha rápida, vamos a echar unas cervezas mientras vemos cómo el Madrid gana en Barcelona y sentencia la Liga. Después, a dar buena cuenta de unos solomillos, calamares y bacalao bien acompañado de patatas, ensalada y arroz… que bien se come por estos sitios! Tras un rato de tertulia, a casa, que al día siguiente queremos estar a las 7 de la mañana en el agua.
6:30 de la mañana. Suena el despertador y poco a poco nos vamos reuniendo en la cocina. Jan ha preparado la cafetera pero algo no va bien… empieza silbar de manera potente, y aunque Toby la aparta ligeramente, justo cuando se gira para darle la espalda, explota. Tras el susto inicial, (menos mal que ni ha pasado nada grave, porque podíamos haber tenido un disgusto) las carcajadas inundan la cocina… bueno, las carcajadas y el café… toda la pared está marrón y el suelo es una pena… de buena nos hemos librado.

Tras desayunar, vamos a ver el mar. No hay olas… el viento acaba con todas nuestras posibilidades… como mucho medio metro. Jan y Toby deciden meterse al agua. Anthony, Erwan y yo nos quedamos en la furgo hablando de la vida. Mientas vemos las pocas olas que hay y como llueve, nos reafirmamos en nuestra decisión. Tras poco más de media hora, Jan y Toby están de vuelta. Es hora de volver a desayunar… esta vez con buen café y tostadas bien hechas. Decidimos ir al centro de Peniche, y cuando llegamos nos encontramos con cientos de scouts… pero que es esto! Debe de haber una concentración o algo así, porque está todo el tráfico desviado. Niños vestidos de exploradores y mayores vestidos de… mejor no lo comento, inundan el pueblo. Encontramos un lugar donde estar más o menos tranquilos y desayunamos, charlamos y pasamos la mañana.
Al final de la mañana volvemos a la playa. El sol asoma tímidamente y parece que se va a quedar buen día. Mientras comemos unas hamburguesas en uno de los chiringuitos, vemos como el mar mejora poco a poco… parece que vamos a tener baño.
Volvemos a casa, y tras una hora de relax, cogemos las tablas y nos vamos a Cantinho de Bahía. Todo el mundo piensa lo mismo que nosotros, y nos juntamos en el agua más de 50 personas… parece agosto. Espero que sea porque es domingo, porque el resto de días no debería estar así. Jan, Toby y yo al agua. Anthony y Erwan en la terraza. El tamaño de las olas sube por momentos y algunas series llegan al metro y medio, haciendo las delicias de los que estábamos por ahí. Podíamos haber disfrutado más de la olas, pero no había olas para tano personal… mañana al punto de la mañana, seguro que no estamos tantos…

martes, 10 de abril de 2012

Y por fin salió el sol

3 semanas, 3, llevaba sin surfear. Por una o por otra causa no había podido entrar al agua, y las ganas se estaban convirtiendo en ansiedad. No sé que tendrá el surf, que a todo el mundo le pasa lo mismo cuando se aleja del mar y su modo de entenderlo. 
Así que tras ver llover desde el miercoles hasta el sábado, con poco mar y vientos nefastos para surfear, decidí llamarle a Josu el sábado para poder darnos un chapuzón el domingo. Como él estaba en una situación parecida a la mía, no lo dudamos y quedamos bien pronto por la mañana para aprovechar la marea alta de Zarautz y evitatar el previsible viento del Oeste que nos daría una tregua durante las primeras horas. 

Para las 9:30 estábamos en el agua él y yo solos, puesto que todos los que se asomaban con intención de surfear desistían al ver las condiciones. Mar muy picado con olas imprevisibles que llegaban en sus series más contundentes al metro y medio. Probablemente un día normal como este no nos hubiéramos metido al agua, pero después de tanto tiempo, es mejor un baño regular que ninguno.
2 horas en el agua es tiempo suficiente para coger unas olitas y quitarnos el mono. Supongo que alguno de los que estaba fuera nos vio y se animó, porque al cabo de un rato estábamos unos pocos más en el agua, todos con la misma sensación de que mejor un mar así que ninguno.
El lunes las condiciones fueron totalmente distintas. Sol, ligero viento sur, olas de un metro con periodo amplio nos esperaban. Por fin una buena sesión. 
A las 9:30 de la mañana ya estaba en el agua. Josu, Iker, David, Javi y su novia tenían clase con Ibón desde las 10. Yo este mes libro, demasiados compromisos el fin de semana. 
En el agua la sensación de que días como ese hay pocos, y si son de los primeros de la primavera mejor, porque se cogen con unas ganas tremendas.
 Ibón se quedó fuera filmando la sesión para ir corrigiendo los muchos errores que cometemos, esta vez con la compañía de Axier, que lleva ya unas semanas sin poder meterse al agua por unos problemas en el brazo, a ver si se recupera pronto. 
Víctor también falto a la clase, pero como estaba en Peniche con Iñigo, seguro que no le importó demasiado...

Total, que tras más de 2 horas en el agua, cogiendo buenas olas, disfrutando del buen tiempo y de la compañía, decidí salir más por agotamiento que por ganas, sabiendo que a la tarde volvería a repetir baño. Había que aprovechar. 
Por la tarde, fuimos a Hendaya. Amaia estaba con ganas de aprovechar el día y las condiciones del mar, y tras más de 4 meses sin surfear, lo mejor era empezar poco a poco. En Hendaya había menos mar que en Zarautz, pero suficiente para retomar las sensaciones. Estuvimos poco más de una hora, tiempo suficiente para que Amaia cogiera unas cuantas olitas y volviera a tener el feeling que te da la tabla sobre el mar. Es el primer día de lo que esperamos sea una larga temporada. 
Por mi parte no hay mucho más, sólo que ya ha empezado la cuenta atrás para volver al origen del blog, a Peniche, con la Gypsy Crew, Anthony, Jan y Erwan... Portugal está cada vez más cerca.