domingo, 29 de abril de 2012

Epílogo al Peniche surftrip: Odisea a la vuelta

Sábado, poco a poco me desperezo. Tengo por delante unas 8 o 9 horas de viaje y quiero tomármelo con calma. Voy recogiendo poco a poco las cosas mientras Anthony, Jan y Toby se despiertan. Erwan se ha ido a las 6 de la mañana a coger el autobús en Peniche que le lleve a Lisboa. 
Tras cargar la furgoneta con las tablas, skate, trajes y demás enseres me despido de los chicos. Una vez más ha sido una semana genial, llena de risas y surf. Volveré a repetir, por supuesto. 

Al poco de salir de Peniche me doy cuenta de que el turbo de la furgo no funciona. La velocidad no se ve resentida, solo el tiempo que tardo en alcanzarla. Para hacer un viaje largo no me importa mucho. Cuando llevo unos 200 km aproximadamente noto un latigazo en el acelerador. Como si se rompiera. La furgo empieza a perder potencia y me doy cuenta que al pisar el acelerador el motor no responde. Genial. 


Busco el teléfono de asistencia en carretera y como no lo encuentro hablo con Amaia para que me lo busque desde España. Estoy en la A23 en el km 135,5. A muy pocos kilómetros de Castelho Blanco. Hablo con el seguro y me dicen que en breve viene la grúa, y así es, ya que en menos de media hora está conmigo. Le hecha un vistazo y dice que no es grave, que no hay transmisión entre el acelerador y el freno y que llamarán a un taxi... Entre tanto, la Guardia Nacional Portuguesa para a ver qué sucede. Tras echar un vistazo a las pegatinas y comprobar que dentro hay tablas de surf, hablamos un poco de los pirineos y de los sitios que uno de los guardias visita por España... por lo menos son majos y no ponen ninguna pega.


Me llevan al depósito de la grúa, un taller de reparación y venta de vehículos, y espero durante más de 2 horas a que me llamen del seguro. Están intentando buscarme traslado a Pamplona. Cuando me dicen que las posibilidades son un coche de alquiler, un taxi hasta Pamplona o un taxi hasta no sé que pueblo, de ahí un autobús durante 12 horas a Logroño y de ahí otro taxi a Pamplona, se me encoge el corazón... Sobre todo cuando les he dicho que con las tablas de surf, el skate, 2 maletas y la mochila el traslado no era muy vieble en el autobús...

Finalmente me confirman que vuelvo en taxi... y que cuando localicen uno me lo mandan. Una hora más tarde aparece un VW Passat nuevo. Y para Pamplona que vamos con las tablas, los trajes, la maleta, la mochila y el skate... hay sitio para todo. A 180 km por hora llegamos un poco antes de lo que esperaba, pero son las 11 de la noche cuando aparezco por fin en casa... La furgoneta en un par de semanas debería de estar por aquí. Esta vez me he ahorrado la gasolina y los peajes de la vuelta, pero creo que no me va a salir rentable.

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