viernes, 27 de abril de 2012

Más vale que sobre swell a que falte


Nos levantamos como todos los días. Esta vez, los arboles que divisamos desde la ventana nos indican que no hay viento. Según las previsiones hoy es el día que más swell entra, por lo que el desafía consiste en encontrar un lugar con olas adecuadas.
Tras los preparativos de rigor, nos dirigimos a Lagido, donde disfrutamos de las primeras luces de día. El mar está completamente desfasado y no hay posibilidad ninguna de surfear ahí. Unas tras otras las olas entran sin parar, con más de 4 metros en algunos puntos y dejando el mar completamente blanco por la espuma que generan.
Así que nos fuimos a buscar alternativas. Bahía de Cantinho, Bocaxica, Molhe del Este… nada. Lo mejor era desayunar (otra vez) tranquilamente en Ferrel y echar un vistazo de paso a la costa. Una vez templados con cafés y tés, fuimos a ver Almagreira, donde el mar seguía demasiado pasado de tamaño y condiciones. Lo mejor de todo fue bajar por un lodazal casi hasta la playa y tenernos que bajar del coche para subir porque con las ruedas llenas de barro y el peso el coche patinaba de lo lindo y era incapaz de subir.
Tras una parada técnica en casa, volvimos a Molhe del Este, donde salía una ola en la desembocadura del río. Mas de 20 personas copaban el pico, lo que hizo que Erwan y yo decidiéramos no entrar. Anthony, Jan y Toby sí que entraron. Poco más de media hora duraron en el agua, puesto que las olas eran muy rápidas y cerronas. Mientras tanto, Erwan y yo estábamos en la cafetería disfrutando de un aperitivo, cuando vimos llegar un grupo de surfers con sus correspondientes fotógrafos. Unos tipos rubios con rastas y propaganda por todos los lados. No había duda, estábamos ante unos “pros”, pero había que confirmarlo viéndoles surfear. Cuando vimos la primera ola de uno de ellos, pagamos y nos fuimos a verlos de cerca.

Uno tras otro fueron cogiendo olas increíbles y haciendo unos aéreos espectaculares. Muchos de los que estaban dentro, prefirieron salirse para ver el espectáculo y no molestar en exceso. Eso la mayoría, salvo un par de bodyboarders gordos que hacían todo lo posible por molestar… en fin, hay gente para todo. El caso es que no impidieron que disfrutaramos de un espectáculo de los buenos. Luego, cuando uno se ve surfear en algún video, le dan ganas de abandonarlo todo… pero no va a ser el caso.
Después, a descansar un rato en casa, comer y ver unos videos. Después de comer recibimos la visita de Bruno, el otro de los dueños de Baleal surfcamp, con quien departimos un buen rato con nuestras correspondientes cervezas. El viernes cenaremos todos juntos y seguro que pasamos un buen rato.
Mientras Toby y Erwan echaban una siesta, Jan, Anthony y yo volvimos a dar una vuelta de reconocimiento. Bocaxica estaba funcionando, por lo que no nos lo pensamos mucho y volvimos a casa a avisar al resto.

Entramos al agua todos menos Erwan, que arrastra algún problema en el oído y prefiere no arriesgar. En el agua, aunque el mar no está completamente ordenado, disfrutamos de unas cuentas buenas olas. Las series grandes llegan a los dos metros y con fuerza, así que damos cuenta de unas cuantas de ellas durante casi 2 horas. Al salir, me duelen los hombros del esfuerzo. La semana empieza a pasar factura pero sólo queda un día y hay que echar el resto. Mañana más.

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