viernes, 29 de junio de 2012

5.000 visitas y un tubo!

Esta semana ha estado llena de novedades. La primera es que Gorka, el hermano de Axier, nos ha pasado unas fotos fantasticas que nos hizo el fin de semana pasado. También Alazne, la novia de David nos ha pasado las suyas, quedándonos un buen recuerdo de lo bien que lo pasamos. Mención especial para el tubo del verano, en el que estoy dentro de una de las olas más curiosas que se han visto por estas playas... :-)

También quedó reflejada unas cuantas buenas maniobras de Iker, llegando a entubar pero sin encontrar una salida... la verdad, que no había muchas más opciones.

La segunda, que desde ya vamos a poder doblar el numero de sesiones, ya que el nuevo horario de trabajo nos lo permite. A partir de ahora, por lo menos habrá un baño entre semana, siempre y cuando las condiciones acompañen. Así que el martes aproveché la tarde para darme un bañito en Bidart.
Olas de un metro, y mucha gente en el agua, pero hay algo que no se puede discutir. El verano tiene su parte buena (el agua está caliente y es un placer surfear en traje corto) y su parte menos buena (las playas ya están llenas de gente, y te encuentras de todo en el agua). Mención especial para un bodyboarder que llamó la atención de todos los que estábamos ahí, ya que iba con las gafas puestas, y sin correa ni goma que las sujetara. Al ir a coger la ola, con una mano remaba y con la otra se sujetaba la gafas... y eso que el verano no ha hecho más que empezar!

El caso es que tomadomelo con calma, y mientras esperaba a que subiera la marea, estuve en el agua durante casi dos horas. Poco a poco las olas rompían mejor y aunque no eran olas del otro mundo, disfrute un buen rato de unas cuantas derechas, algunas de ellas bastante largas. La pena es la cantidad de gente que hay a esas horas en el agua, de ahí que cada vez prefiramos más los baños madrugadores.

 La tercera, que en una de estas tardes en la que dispongo de un poco más de tiempo, aproveché para habilitar una zona en mi trastero para las tablas, ya que llevaba mucho tiempo detrás de organizar bien las cosas. Así, tras un par de horas de trabajo, las tablas ya tienen su rinconcito para poder descansar durante la semana. No ha quedado mal del todo...

Y por último, que ya estamos en las 5.000 visitas del blog... todo empezó como un pequeño recuerdo de un viaje, y ahí seguimos, mejorando poco a poco y cada día dentro del agua, e intentando reflejar lo bonito que tiene este deporte y modo de vida, pero sabiendo que es casi imposible plasmar en un blog las sensaciones que tienes cuando estás en el mar sobre la tabla, o cuando estás fuera compartiendo con tus amigos todos esos momentos.


domingo, 24 de junio de 2012

De tubos y desorden

Este fin de semana no sabíamos qué nos ibamos a encontrar. Las previsiones no eran del todo buenas, ya que el fuerte viento de los últimos días ha dejado el mar un poco revuelto. El viernes, viendo que en Hendaya no había nada, fuimos hacia Anglet. Era el único sitio que habíamos visto a través de la webcam que estaba más ordenado.
Quedé allí a las 6 con David y nada más llegar me dí cuenta que no ibamos a surfear. Que no haya gente en el agua un viernes a la tarde es mala señal. El mar entraba fuerte y un tanto desordenado, y las series grandes arrasaban con todo lo que había.
Tras esperar a que bajara un poco la marea y comprobar que no había posibilidad de surfear, decidimos movernos hacia Capbreton. A fin de cuentas, era allí donde habíamos quedado al día siguiente con Axier, Victor e Iker.
6:45 de la mañana. El sol se cuela por las rendijas de la furgo. Oigo ruido afuera y me asomo. David ya está con el neopreno puesto. Salgo de la furgo y nos acercamos al agua a ver qué tal está. Tres personas en el agua y más de 10 mirando. Está más ordenado que ayer, pero el tamaño que se supone que iba a bajar sigue igual. Entran series tuberas de más de 2 metros, algunas de ellas con salida. David está ansioso por meterse al agua, y yo decido quedarme fuera desayunando y haciendo fotos. Todas las veces que me he metido al agua sin desayunar fuerte he durado media hora. Lo mejor es reponer fuerzas y estar a tope para cuando lleguen los demás.

El parking de Oceanides estaba casi completo a las 8 de la mañana. Do dejaba de venir gente, y todos a surfear. En breve, la playa está repleta de gente.
Mientras me deleito sacando fotos a más de uno haciendo tubos, otros salen con la tabla partida en dos. La cosa no está para bromas hoy. David, mientras tanto, le saca buen partido a unas cuantas olas y disfruta del primer rato.

Conforme baja la marea, las olas se vuelven más orilleras y cerronas, y la entrada se hace cada vez más dificil. David, aprovechando que llevaba un rato intentando remontar sin suerte, decide darse un respiro y esperamos a que lleguen los demás.
Poco después de las 9 aparecen Victor, Iker, Axier y su hermano Gorka. Tras dudar si saltamos en Capbreton o vamos a otro sitio, decidimos quedarnos en Capbreton.
Nos encontramos en el parking con un par de amigos de Axier, que también deciden meterse al agua con nosotros. Somos 7, por lo que necesitaremos espacio para todos.
Ya en el agua, las coas se ven más complicadas que desde fuera. Las olas cierran más rápidas y con menos salida, y las opciones de surfear algo con recorrido son pocas.

Iker va con todo y hace unas buenas bajadas, con su correspondiente batacazo final, ya que no hay opción a más. Tras un buen rato en el agua, varios sustos y unos cuantos batacazos, decidimos poner fin al baño. No hay opción para más. Desde fuera se ve incluso mejor, y apenas hay gente cogiendo olas. Otra cosa son los que están en el agua y los que intentan coger algo, que son muchos pero sin suerte.
Tras departir un rato alegremente en la playa, decidimos ir a chequear Seignosse. Puede que esté mejor y que no sea tan orillero como aquí.
Así, que tras un rato, decidimos parar en un punto entre la Graviere y Les Estagnots. No había muchas opciones, ya que más al norte se veía el mar más revuelto.
Tras comprobar que la corriente es mucho más fuerte en estas playas, buscamos algún  punto intermedio donde poder coger alguna ola con salida. El mar estaba muy poco uniforme y no había un punto claro donde colocarse. Poco a poco las olas se parecían más a las de Oceanides, cerrando en bloque y dejando pocas opciones. Aún así, Axier saco alguna buena ola, y yo me hice alguna bajada, pero todos acabamos rebozados de arena.

Poco a poco fuimos saliendo del agua. Hay días en que uno tiene que resignarse y esperar a que las condiciones mejoren. Cuando esto pasa en fin de semana y con varios días por delante sin poder surfear, es más dificiel de llevar, pero tarde o temprano, tendremos un día de esos de los que volvemos a recordar. De momento, sólo nos queda esperar.

lunes, 11 de junio de 2012

Ya está aqui el verano

Viernes, esta vez salimos escalonados hacia Hendaya. Las previsiones son de más de 2 metros y un periodo de 10 segundos, así que no hace falta que subamos hasta Las Landas. Viendo las webcam, es la mejor opción, ya que el mar está demasiado revuelto hacia el norte.
Justo cuando llegaba a Hendaya, recibí un mensaje de Raul, que ya estaba a punto de meterse en el agua. Quedamos en uno de los obeliscos, donde en marea alta se suele formar un pico que generalmente da buenas derechas.
Nada más entrar, y tras estar con Victor 5 minutos en la orilla mientras le daba clases a una amiga, ya me dí cuenta dónde estaba Raul, ya que hay poca gente que surfee con esa fuerza, y más, en días con olas más bien fofas y que no llegan al metro. Si no, hubiera sido más complicado encontrarle. La playa ya está llena de gente, no hay un sitio en el que se esté mejor que en otro. La ocupación es total, y hay que pelear cada ola.

Me costó hacerme al sitio ya que las olas no entraban limpias, y sobre todo, tras comprobar cómo la fuerza del mar es mucho menor aquí, que en las landas.
Al cabo de un rato de estar en el agua, aparecieron Axier y David.
Nos dedicamos a coger unas cuantas derechas, con salida en su mayoría, y a charlar en el agua mientras esperábamos la siguiente serie. Así durante casi 2 horas, con una tiempo agradable y con el agua ya a una temperatura que invita al traje corto.
Cuando la marea ya no nos permitía coger más olas, nos cambiamos hacia el otro lado de la playa, donde pudimos exprimir las olas durante media hora más. Casi 3 horas en el agua para empezar el fin de semana no está nada mal.

El sábado, habíamos quedado Axier, Víctor y yo a las 8 en Bidart. Dependiendo de cómo estuviera la marea íbamos a poder surfear, pero esta vez no hubo suerte del todo. Estaba demasiado alta, y de toda la gente que había en el agua, apenas unos pocos podían coger alguna ola. Así que decidimos ir hacia Hendaya, con la esperanza de que todavía aguantara el mar con tamaño suficiente.
Cual fue nuestra sorpresa, que cuando llegamos nos encontramos olas muy buenas, limpias y de un metro pasado. Eso, y un montón de gente.
Axier y yo no nos lo pensamos, y saltamos al agua, mientras Victor se quedó afuera haciendonos alguna foto y reservándose para un baño posterior en Bidart.
El exceso del día anterior nos pasó factura en forma de cansancio, pero tanto Axier como yo dimos buena cuenta de varias olas, largas y con fuerza.
Yo no aguante más que una hora, y Axier un rato más, pero salimos con la sensación de haber disfrutado mucho y de haber hecho un gran esfuerzo.
Cuando nos estábamos cambiando, me fijé en una Volkswagen antigua que venía por la carretera, cuidada a la perfección y customizada a modo de pick up. Cual fue mi sorpresa cuando me pita y me saludan desde dentro. Eran Raul y un amigo suyo, que iban a lo mismo que nosotros, a disfrutar del mar y de este maravilloso mundo del surf.

lunes, 4 de junio de 2012

Mayo en Oceanides

Durante el pasado mes de mayo hemos estado surfeando una de las playas de Capbreton: Oceanides.
Fue Axier el que nos habló de ella, y vistas las previsiones de uno de los días, con menos de un metro de ola y un periodo no muy alto, nos decidimos por probar. Tras quedar con Victor en Bidart, y tras dar más de una vuelta buscando los accesos a la playa, dimos con el sitio: Un parking de autocaravanas y coches con buenos accesos y servicios. A nuestros pies, una de las interminables playas de Capbreton, que da su comienzo en "La piste" y finaliza más allá de donde la vista alcanza.
Así pues, Victor, Axier y yo comprobamos cómo con poco menos de un metro de ola en previsiones, se puede disfrutar de un día muy completo de surf. Las olas llegaban en su mayores series al metro y medio, y tenían salida y maniobrabilidad a izquierda y derecha. Todo un lujo durante 2 horas en las que este sitio se convirtió para siempre en uno de nuestros favoritos.

Al viernes siguiente, y tras haber hablado maravillas durante la semana, ya éramos 6 en el agua. Axier, Victor, David, Iker, un amigo de Iker y yo. Esta vez el tamaño era mayor, y el mar estaba mucho más revuelto, y debido al movimiento de los fondos, las olas rompían más a bloque y con menos salida.
Esta es una playa en la que el fondo se reduce rápidamente conforme se acerca a la orilla, lo que hace que se formen olas tuberas y rápidas. Dependiendo del movimiento de los fondos de arena, abren más o menos, pero siempre dan lugar a practicar con olas muy rápidas.
Aunque no fue un día muy prolífico en olas, sí lo fue en cuanto a entrenamiento en olas verticales y rápidas. David disfrutó como hacía tiempo, y eso, que no era el día perfecto...
El viernes siguiente, Axier, David y yo repetimos. A nosotros se nos unió Raul, compañero de trabajo y una máquina dentro del agua.

El mar estaba precioso. Las series de olas venían marcadas desde la lejanía, y al llegar a la rompiente nos dejaban unos tubos huecos y rápidos. No ofrecían mucha salida, pero era el día para intentarlo.
Tras seguir los consejos de Raul, y ver cómo entubaba varias veces con una clase increíble, nos decidimos a ir a por los tubos.
Fueron varias las olas en las que estuvimos ahí, ahí dentro donde el espacio y el tiempo se detienen, donde el cerebro procesa esa imagen que nunca había visto en vivo pero tantas veces en foto o video, donde la caverna de agua verde se cierra sobre ti y sobre lo que debía de ser la salida de la ola...alimentado por la adrenalina que se genera en esos momentos ya no hay vuelta atrás, quieres otra, más larga, más hueca, más rápida... si antes estábamos enfermos por el mar, ya no hay vuelta atrás.