miércoles, 22 de agosto de 2012

Diariodeunsurferdesecano televisión

Primer programa de televisión de Diariodeunsurferdesecano. Surferos viajeros, en Suiza. Se podrá surfear en un país sin mar?

Check the video!
 
http://www.youtube.com/watch?v=3x5hQUHBBRs&feature=plcp

jueves, 9 de agosto de 2012

Verano de ida y vuelta

Tras un par de semanas de semanas de parón surfistico, bien por lo ajetreado de los sanfermines, o bien porque el swell no ha acompañado, hemos tenido unas semanas de pocas olas, con alguna excepción.
Tras pasar un fin de semana en Hossegor viendo como el viento estropeaba toda posibilidad de surfear entre el 13 y el 15 de julio, retomamos la actividad un martes Victor y yo, con la esperanza de encontrarnos un metro o más en Bidart.

Conforme llegábamos, la gente abandonaba la playa, y es que un fuerte viento norte había hecho su aparición para dejarnos muy dificil el surfear. Durante el verano, es bastante común que a las tardes se levante viento y acabe con las esperanzas de tener una buena sesión. La única posibilidad que vimos fue la de acercarnos a Hendaya, que está un poco más resguardada del viento, aunque el swell no entre con tanta fuerza.
Y allá que fuimos. Con olas de medio metro, la única posibilidad de surfear era con un long, y dado que Victor ya había surfeado, me hizo el favor de dejarme su long para, por lo meno, quitarme el gusanillo durante un rato. Después de un par de semanas sin entrar al agua, cualquier toma de contacto es buena.

El fin de semana tenía un invitado especial en Zarautz. Toby, con el que había compartido una semana este año en Peniche-Baleal, venía a surfear unos días por el norte de España y sur de Francia. Aunque en un principio habíamos quedado a las 7:30 de la mañana junto a la escuela de Pukas, recibí un mensaje a las 4:30 diciendo que acababa de llegar a Zarautz, y no iba a poder levantarse tan pronto. Yo seguí adelante con el plan, y a las 7:30 estaba en el agua. Era el primero en entrar al agua y tenía toda la playa para mí. Como había olas de menos de un metro, esta vez sí que me llevé el long, y pude disfrutar durante más de 2 horas de un baño divertido y relajado. Durante la primera hora todas las olas eran para mí, por lo que pude elegir y disfrutar de olas largas. Aunque no eran grandes, tenían la suficiente fuerza como para surfearlas durante más de 50 metros, haciendo que disfrutara como un niño y practicara los giros.

Ya a media mañana, me reencontré con Toby en el camping, y fuimos a comer por Zarautz. Y tras un rato de descanso hablando de olas, lo divino y lo humano, nos metimos a coger unas olas por la tarde. El tamaño había bajado, y la fuerza también, así que el baño no fue especialmente fructífero, pero siempre es agradable compartir olas con amigos que hace tiempo que no ves.
Al final del día, me despedí de él, emplazándole a mitad de semana, que entraba un buen swell y quedamos en vernos por Francia, ya que iban a emprender un viaje por la costa hacia el norte.

El miercoles 25 Victor y yo quedamos en Les Cavaliers. Era un día de verano de los que se recuerdan, con series de 2 metros y un periodo alto. El único inconveniente era la cantidad de gente que había. Más de 20 personas en el pico un día de olas grandes es demasiada gente a la que esquivar. Yo opté por salirme del pico y esperar una serie más potente, ya que tuve un par de intentos frustrados por no llevarme por delante a alguien. Tras disfrutar de una panorámica al más puro pipeline, por fin llegó una serie que me cuadró, y enganché un par de olas con las que la tarde ya había merecido la pena. Después, la marea fue subiendo y se acabó lo bueno.

Al jueves siguiente, Axier, Josu y yo quedamos para ir a Hendaya. Visto que el mar aguantaba bien en Hendaya y que el viento que entra por la tarde te puede dejar sin baño en Bidart, optamos por esta opción y la verdad que no nos equivocamos. Con series de un metro y con fuerza suficiente, disfrutamos durante casi 3 horas. Axier llevaba casi un mes sin entrar al agua y necesitaba un día así, al igual que Josu, que casi no recordaba la ultima vez que tuvo un baño en condiciones. Tuvimos suerte, ya que al llegar, la lluvia hizo aparición y despejó la zona de bañistas y todo tipo de fauna veraniega que frecuenta los picos sólo cuando hace buen tiempo.
El sábado quedamos en Bidart David, Victor y yo. El mar estaba calmado, y las series entraban potentes y limpias. Las más grandes pasaban de dos metros con facilidad. Tras ver como Victor era engullido un par de veces por la masa de agua, esperé la serie adecuada hasta que por fin llegó. Una bajada con el cuchillo entre los dientes generó la suficiente adrenalina como para pasar la mañana, y a continuación, las continuas subidas y bajadas por la pared hicieron que el surf sea más adictivo que la mejor de las drogas. Remontar hasta el pico con una sonrisa de satisfacción y mezcla de euforia es lo que hace del surf algo especial. Tras esa ola, era dificil mejorar, pero aun así dio tiempo a disfrutar de alguna más.
Tras pasar la mañana, David tuvo el detalle de invitarme a una barbacoa en su casa, a la que acepté gustosamente. Gracias David y Alazne por vuestra hospitalidad. La ensalada y las costillas a la brasa pusieron el punto gastronómico al fin de semana, y la suficiente energía como para volver a Hendaya a la tarde a disfrutar de olas de un metro. Aunque comparada con la sesión de la mañana las olas parecían poco, hay una frase que se me quedó grabada: "El que es capaz de surfear olas pequeñas, es capaz de surfear todo tipo de olas", así que nos dedicamos a practicar  y practicar, que falta nos hace.