miércoles, 26 de diciembre de 2012

Un regalo de Navidad

Viernes, 21 de diciembre y previsiones de 3 metros pasados. Axier y yo quedamos en Hendaya al punto de la mañana para disfrutar del baño. Por la dirección del swell, es probable que las olas no entren con fuerza en Hendaya, así que opto por llevarme el long en la furgo por si está muy pequeño. Nuestra única amenaza es el viento, que según las previsiones del jueves era sur a primera hora y tornaba a oeste a mitad de mañana...
Tras una primera media hora en la que el mar estaba completamente glassy y unas pocas olas de medio metro, el viento cambió repentinamente a oeste y subió la intensidad con fuerza. En menos de 10 minutos estabamos dentro de una tempestad de viento, con rachas superiores a los 50 km/h y sin ninguna posibilidad de surfear. El viento, aparte de arrastrarnos junto con las tablas, creaba olas en paralelo a la playa, y levantaba toda la arena dejando muy poca visión. La mejor opción, y la única aconsejable, era salirnos del agua y dar el baño por zanjado. Al salir, comprobamos como las previsiones habían cambiado y las rachas y dirección del viento se mantenían durante todo el día, por lo que lo mejor era quedar para el día siguiente.
El sábado por la mañana, estaba a las 9 en el agua. Axier se estaba retrasando, pero como no había gente en el agua, era facil de localizar. El viento había desaparecido, y aunque el mar había bajado, conforme subía la marea las sries entraban más definidas, manteniendose en el medio metro. Como esta vez también me había llevado el longboard, no tenía ningún problema en coger las olas, y pude disfrutar de infinidad de ellas. Axier apareció al cabo de un rato, tras pasar una odisea para recoger su long y tener que comprar un invento. Fue un buen día para practicar cross-step, hang-five y exagerar todas las maniobras de cara a automatizarlas. Con el mar pequeño, el tablón siempre es una buena opción, y si a esto le añadimos que la temperatura era de cerca de 20 grados y sol, uno disfruta mucho más.
El domingo convencí a Amaia para que se viniera. Habíamos quedado con Axier y Víctor y la mejor excusa que le podía poner a Amaia era que iba a hacer calor, sol y las olas iban a ser pequeñas y perfectas. Y así fue. Tras dudar un rato si quedarnos en Hendaia o subir hacia el norte, decidimos quedarnos al tener la sensación de que había subido el tamaño respecto al día anterior, y el baño podía ser muy divertido. Poco a poco, conforme subía la marea, fuimos disfrutando todos del día y de las olas. El tamaño era un poco mayor que el día anterior, y las olas largas y fáciles de coger. Hasta Amaia se animó a meterse al agua y coger varias de ellas. Axier, Victor y yo, una tras otra. Da gusto ver cómo todo el mundo está disfrutando de la sesión. Yo no veía la hora de salirme del agua, pero cuando ves que los demás ya no pueden más y que te empieza a tirar la espalda, es bueno pensar que llevábamos demasiado tiempo en el agua.
Una vez fuera del agua, disfrutamos de una larga y divertida charla al sol, y con una temperatura por encima de 25 grados... un 23 de diciembre, había sido un buen regalo de navidad.

martes, 25 de diciembre de 2012

Final en Fuerte por todo lo alto

Al día siguiente volvimos al inside de la caleta. Esta vez el mar estaba más tranquilo y las series venían más limpias que el día anterior. Me metí al agua con la Resin8 que me dejaron Iza y Massi y la verdad es que disfruté bastante. Al tener una exactamente igual en casa surfeé muy a gusto.
Esperando las series más grandes, que rondarían el metro y medio, pude disfrutar de olas más largas, y aunque siempre había que sortear a alguien por el camino y que te podía fatidiar la ola, era mejor opción que pelearse con otras 15 personas por la misma ola.
El día me sirvió para seguir practicando las izquierdas, mejorar la posición de los brazos al bajar la ola y los impulsos para volver a colocarme en su parte más alta. El proceso, como todo en el surf, es de aprendizaje muy lento.


El 6 por la mañana nos dirigimos hacia el mismo sitio, solo que esta vez el mar había bajado un poco de tamaño... claro, había de bajado de tamaño en el inside de la caleta, pero en el outside, las series pasaban de los 2 metros con facilidad. Por eso, y dado que esta vez no pude disponer de la Resin8, y tuve que surfear con una 6'2''-18 1/2 y 2 1/4 de grosor, me decidí a probarme en una ola intermedia de menor tamaño que el outside... mi decepción fue terrible, al comprobar que con una tabla con semejante grosor no tenía nada que hacer. Era completamente inestable para mi nivel y coleccioné una caída tras otra, viendo como las olas eran de lo mejorcito que había podido ver durante la semana... qué importante es elegir bien la tabla, y sobre todo, no quedarse corto!!
Salí del agua con un sentimiento de frustración muy alto, sobre todo por ver que podía estar desaprovechando un día muy bueno de olas. De estas cosas también se aprende, y al final, saber que nunca hay que quedarse corto de volumen en la tabla, es muy buena enseñanza.


Al día siguiente ya era el último día en Fuerteventura. Las condiciones eran incluso mejores que el día anterior, con el mar completamente glassy, ausencia de viento, sol y unas series limpias que llegaban puntalmente a los 2 metros. Para colmo de bienes, por fin recibía la tabla reparada después de haber estado 2 días sin ella... era el día, sí o sí tenía que aprovecharlo.

Y así fue, desde la primera ola a la última, disfrute con las largas izquierdas, con las buenas olas que cogían Massi e Iza, y con algún que otro tubo del pro... si a eso le unimos el agua cálida y el sol, no tenía ninguna gana de salirme del agua.
Tras más de 2 horas en el agua, y ya casi sin fuerzas, salí muy contento del agua y con un cierto sentimiento de añoranza, ya que era consciente de que hasta bien entrada la primavera no volveré a disfrutar de una sesión con estas condiciones.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Video Fuerteventura diciembre 2012

video

Os dejo el resumen de una sesión con buenas olas en Fuerteventura...

miércoles, 5 de diciembre de 2012

El Iza, la Pro y el Niki

Durante el domingo nos encontramos con más de lo mismo. Mucho viento con rachas muy fuertes y el mar muy desordenado. Aunque algo sacábamos entre tanto desbarajuste, era muy incómodo surfear en esas condiciones.
El lunes el viento por fin bajaba. Conforme nos acercábamos a la playa del moro, pudimos comprobar cómo iba a ser un baño distinto. So podían adivinar las barras desde la carretera y por fin íbamos a tener un baño tranquilo.
 

Así que en el agua, y ya con el sol en cielo brillando con intensidad, las olas llegaban mucho más limpias que en días anteriores. Las olas rondaban el metro de altura y conforme subía la marea se fueron quedando más orilleras, así que el nivel de diversión fue en aumento, y el de los revolcones de alguno que otro también. Sobre todo, el de un grupo de unas 20 personas que se nos ha unido procedente de cataluña.
El martes por fin dsaparecía el viento. Bueno, más que desaparecer, bajar a unos niveles en los que no afecta para nada a la hora de surfear. Por la mañana fuí junto con Iza a sacar unas fotos a los "espumitas" como los llama él, disfrutar del paisaje y ver cómo Amaia seguía con su progresión. Pude disfrutar un buen rato charlando sobre surf, los métodos de aprendizaje y multitud de anécdotas sobre gente que pasa por la Freesurfers school. Lo bueno de trabajar en un sitio así, a parte de hacer lo que te gusta, es conocer tanta y tan variopinta gente.
 
 
Después de comer, Iza apareció por los apartamentos con su ya más que típico "¿Qué pasa pro?" dispuesto a llevarnos al norte y poder surfear por fin olas de más calidad. Así que nos montamos en el todoterreno y nos fuimos hacia el "inside" de la caleta. Desde fuera se veían las izquierdas salir una y otra vez constantes, y un buen canal para entrar y salir. Fondo de roca para que las olas rompan progresivamente y sol... todo pintaba de lujo.
 
 
Conforme entraba al agua me dí cuenta que mi tabla tenía un nuevo toque... otra vez cerca de la punta. No sé muy bien cómo se ha producido, pero lo que está claro es que después del baño voy a tener que llevarla a reparar... esto me va a suponer estar un par de días sin la tabla y tener que pedirle a Iza alguna de las suyas para surfear.
En el agua, pese a que estábamos cerca de 20 personas en el agua, no se me hizo dificil encontrar el sitio y pude disfrutar de muchas olas. Se me ha hecho dificil en un principio surfear estas olas, ya que tienen menos fuerza en la pared que a las que estoy acostumbrado y no conseguía darle toda la velocidad que me gustaría. Eso sí, con unos cuantos buenos consejos de Iza y Max, estoy seguro que estos días venideros van a ser distintos... y muy divertidos.

sábado, 1 de diciembre de 2012

El viento nos da la bienvenida en Fuerteventura

Conforme nos acercábamos a la isla y descendía la altura del avión, podía observar el mar, y en él, la cantidad de borreguitos que el viento formaba. Esto suele ser una mala señal para las olas si las ves desde la orilla, puesto que significa que el viento está revolviendo el mar. De cualquier forma, es mejor esperar para ver cómo influye en las olas, así que tras un rápido reconocimineto por Corralejo quedamos con Iza para que nos diera las llaves del apartamento, descansar y vernos al día siguiente.
Nada más levantarnos y ver cómo se movían las palmeras comprendí que no iba a ser un día fácil para surfear. Max pasó a buscarnos con el equipo de Freesurfersschool y nos dirigimos a la playa del Moro, donde comprobamos que el viento estaba haciendo de las suyas.
 

 El mar estaba muy picado, y aunque entraban series de más de un metro se hacía muy dificil surfear. Estábamos constantemente remando para no salirnos del sitio, puesto que el viento nos empuja sin descanso y para primer día se hace dificil situarse y encontrar la posición para coger la ola adecuada. Porque llegar, llegaban buenas olas y con salida, pero hay que saber manejarse en este tipo de condiciones y la verdad, a mi el primer día se me ha hecho bastante complicado.
Tras un par de horas, y volver a recordar los existosos métodos de motivación de Iza, lo mejor fue volver a surfear con agua caliente y el reecuentro con estos viejos amigos como Iza, Max y Marc, que se apuntó a ultima hora.
Mientras tanto, Amaia decidió reencontrarse con la tabla de surf y las olas, y aunque las condiciones no eran las mejores para nadie, le ví disfrutar de nuevo y poco a poco irá cogiendo cofianza. Seguro que a final de semana se atreve a llegar hasta el pico y volver a sentir esa sensación que tanto engancha a la gente.
 
 
Hoy por la mañana, las previsiones decían que el viento bajaba de intensidad y el mar subía de tamaño, así que era optimista. Además, como las sensaciones del día anterior no fueron del todo buenas, tenía ganas de resarcisme.
Tras llegar de nuevo a la playa del Moro, comprobamos que el viento no había bajado... es más, era bastante má fuerte que el día anterior y la estancia en la playa se hacía muy incómoda por la cantidad de arena que se levantaba, así que lo mejor era estar en el agua.
En el agua el tamaño de las olas era menor que el día anterior, así que había que esperar a la serie para poder coger alguna ola, y aunque el mar estaba más picado y el viento empujaba más, yo me sentía más cómodo, quizás porque ya sabía lo que me esperaba o quizás porque ya sabía dónde y cómo colocarme.
 
 
Así que durante un par de horas hemos estado Iza, Marc, Ramón (otro chaval que se ha quedado indefinidamente en la isla con la escuela) y yo cogiendo todo lo que pasaba por ahí. Amaia un poco más adelante a lo suyo. Creo que en un par de días habrá recuperado su nivel. Hoy sí que he podido decir que he disfrutado, y aunque no ha sido uno de esos baños para recordar, las sensaciones han sido mucho mejores. Eso sí, durante un rato ha estado soplando un viento infernal, que ha hecho que durante un momento pensara que estabamos rodando "Master & Comander". Las olas venían de cualquier lado y mantenerse sentado en la tabla se hacía difícil. Pero en la playa ha sido mucho peor, puesto que ha dejado todo sepultado por la arena y todo el que pasaba por ahí ha huído.
Y como tras la tormenta siempre llega la calma, a la media hora parecía que era un día distinto. El viento ha dejado de soplar y eso se ha convertido en un remanso de paz durante otra media hora hasta que el viento a vuelto a hacer de las suyas aunque no de manera tan fuerte.
Para los próximos días el viento baja poco a poco, así que mañana será un día parecido al de hoy, y a partir del lunes la cosa pinta bien... veremos si el viento nos deja surfear.