miércoles, 5 de diciembre de 2012

El Iza, la Pro y el Niki

Durante el domingo nos encontramos con más de lo mismo. Mucho viento con rachas muy fuertes y el mar muy desordenado. Aunque algo sacábamos entre tanto desbarajuste, era muy incómodo surfear en esas condiciones.
El lunes el viento por fin bajaba. Conforme nos acercábamos a la playa del moro, pudimos comprobar cómo iba a ser un baño distinto. So podían adivinar las barras desde la carretera y por fin íbamos a tener un baño tranquilo.
 

Así que en el agua, y ya con el sol en cielo brillando con intensidad, las olas llegaban mucho más limpias que en días anteriores. Las olas rondaban el metro de altura y conforme subía la marea se fueron quedando más orilleras, así que el nivel de diversión fue en aumento, y el de los revolcones de alguno que otro también. Sobre todo, el de un grupo de unas 20 personas que se nos ha unido procedente de cataluña.
El martes por fin dsaparecía el viento. Bueno, más que desaparecer, bajar a unos niveles en los que no afecta para nada a la hora de surfear. Por la mañana fuí junto con Iza a sacar unas fotos a los "espumitas" como los llama él, disfrutar del paisaje y ver cómo Amaia seguía con su progresión. Pude disfrutar un buen rato charlando sobre surf, los métodos de aprendizaje y multitud de anécdotas sobre gente que pasa por la Freesurfers school. Lo bueno de trabajar en un sitio así, a parte de hacer lo que te gusta, es conocer tanta y tan variopinta gente.
 
 
Después de comer, Iza apareció por los apartamentos con su ya más que típico "¿Qué pasa pro?" dispuesto a llevarnos al norte y poder surfear por fin olas de más calidad. Así que nos montamos en el todoterreno y nos fuimos hacia el "inside" de la caleta. Desde fuera se veían las izquierdas salir una y otra vez constantes, y un buen canal para entrar y salir. Fondo de roca para que las olas rompan progresivamente y sol... todo pintaba de lujo.
 
 
Conforme entraba al agua me dí cuenta que mi tabla tenía un nuevo toque... otra vez cerca de la punta. No sé muy bien cómo se ha producido, pero lo que está claro es que después del baño voy a tener que llevarla a reparar... esto me va a suponer estar un par de días sin la tabla y tener que pedirle a Iza alguna de las suyas para surfear.
En el agua, pese a que estábamos cerca de 20 personas en el agua, no se me hizo dificil encontrar el sitio y pude disfrutar de muchas olas. Se me ha hecho dificil en un principio surfear estas olas, ya que tienen menos fuerza en la pared que a las que estoy acostumbrado y no conseguía darle toda la velocidad que me gustaría. Eso sí, con unos cuantos buenos consejos de Iza y Max, estoy seguro que estos días venideros van a ser distintos... y muy divertidos.

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