lunes, 2 de julio de 2012

El que la sigue, la consigue


7 de la mañana. Axier está puntual en el panadero, el habitual lugar de partida en nuestras excursiones en busca de olas. Esta vez salimos los últimos, ya que Iker, el Plas y otro amigo de Bilbao habían quedado a las 7:30 en Capbreton.

Cuando estábamos en la autopista rumbo a las Landas, a la altura de Biarritz, recibimos la llamada de Iker. El mar está desfasado y no hay nadie en el agua. Mala señal. Decidimos entonces probar en Anglet, que nos quedaba muy cerca. Mientras los demás llegaban de Capbreton, Axier y yo comprobábamos las condiciones. Les Cavaliers estaba bastante desordenado, y las series que entraban tenían bastante tamaño, 2 metros pasados. Nos acercamos a la playa de la Barre, y aunque las series grandes eran iguales que en Les Cavaliers, estaba perfectamente ordenado. De hecho, mientras en Cavaliers no había más de 5 personas en el agua, en La Barre había cerca de la treintena. Ese era el lugar.

Tras charlar un rato con Iker, el Plas y compañía, nos cambiamos y fuimos directos a La Barre. Iker y los demás se adelantaron, y por lo que pudimos comprobar cuando ya estábamos en el agua, se habían decantado por meterse en Les Cavaliers por no estar con tanta gente. Axier y yo, en La Barre, nos alejamos un poco del pico más poblado. Las series grandes barrían toda la bahía sin posibilidad de surfear. Si esperábamos a las pequeñas, nos comíamos todas las grandes. Así durante más de media hora en la que conforme subía la marea, menos salida tenían las olas. Decidimos salirnos y probar en Les Cavaliers, pero la situación no era mucho mejor.
Así que, tras pensar que en Hendaya entra aproximadamente un metro menos que en toda esta zona, decidimos acercarnos por la carretera de la Corniche y ver qué tal estaba. A fin de cuentas, si las series grandes de Anglet tenían más de 2 metros, más abajo debían de pasar del metro.
El panorama al llegar a Hendaya era desolador… escuelas y más escuelas de surf, y olas de menos de medio metro, por lo que tardamos menos de 5 minutos en darnos media vuelta y pensar que Bidart era la mejor opción. La marea estaba subiendo, y aunque habría series grandes, se había convertido en nuestra opción.

Y ahí estábamos Axier y yo, con los neoprenos puestos de cintura para abajo, a las 11 de la mañana después de habernos levantado a las 6, todavía sin haber surfeado en condiciones. En Bidart la cosa pintaba mejor. El mar estaba más ordenado y las olas, aunque con tamaño, tenían salida. En el agua no mucha gente, ya que estaban todos en la playa du Centre y nosotros en una de las aledañas.
Ahí nos desquitamos de toda la mañana, y por fin podíamos decir que la búsqueda había merecido la pena. Tanto Axier como yo disfrutamos de unas cuentas buenas olas, con buena salida y maniobrables que nos cambiaron la cara y el estado de ánimo. Así da gusto surfear. Conforme avanzaba la mañana, se levantaba más viento y el mar se iba picando, por lo que al cabo de 2 horas decidimos darnos un descanso, y celebrar el baño con una cerveza y un sándwich frente a la playa. Iker y el Plas se unían a nosotros tras su baño en Cavaliers.
Tras un rato charlando amigablemente, Iker y el Plas decidieron darse un último chapuzón de media hora. El viento era ya bastante fuerte y para Axier y para mí, la mejor opción fue quedarnos fuera sacando fotos. El baño estaba hecho.