lunes, 1 de abril de 2013

Una de cal y otra de arena

La semana Santa nos ha traído una de cal y una de arena.
Primero la de arena. El viernes, un viaje relámpago con Josu para comprobar que el Swell del Oeste no llegaba al golfo de Vizcaya como nos hubiera gustado. Aunque las previsiones marcaban metro y medio y subiendo y periodo 14, para la tarde del viernes, vimos cómo las olas no levantaban ni medio palmo. El swell se había quedado demasiado al sur.
 
 
Josu y yo habíamos quedado con David en Hendaya, por si se repetían las condiciones de hace un par de semanas, pero no hubo suerte. Subimos hasta Bidart sin mucha esperanza, y confirmamos nuestros malos presentimientos. Nada de nada, ni 10 cm de ola... así que nos pasamos por la nueva tienda de Boardriders de San Juan de Luz y la carpa que habían instalado cerca, para pasar la tarde y vuelta a Pamplona con los papeles cambiados. La ropa mojada por la cantidad de lluvia que caía, y las tablas y los neoprenos secos.
El sábado entraba el swell fuerte, pero el único que lo disfrutó fue David, ya que hasta el domingo yo no podía volver a intentarlo.
 
 
Y allí nos plantamos Amaia y yo, a por la de cal. A las 9 de la mañana estábamos en Hendaya viendo cómo la marea estaba muy alta. David no era muy partidario de meterse al agua, pero al final le convencí. Nos situamos cerca del obelisco, a la derecha del casino, y dado el coeficiente tan alto de marea, las olas rebotaban todavía contra las rocas y el muro, creando contraolas y dejando en nada las olas que venían.
Decidimos esperar un rato, y conforme vimos que bajaba la marea, nos cambiamos y nos metimos al agua. Apenas 5 personas en el agua también era un buen aliciente para intentarlo. Además, Amaia daría buena cuenta de la sesión con unas grandes fotos.
Preparé la Flyer para el baño, pero a última hora, al ver cómo algunas olas se quedaban un poco justas, me decidí por el longboard. Le ofrecí a David probar la tabla, a lo que accedió gustosamente, ya que está pensando en cambiar a una más fina del estilo de la mía.
Una vez en el agua, había que esperar a la serie, pero conforme más bajaba la marea, más limpia venían las series y más olas se podían coger. Si a esto le unimos que salió el sol, el baño pintaba muy bien. Las series grandes pasaban del metro, y aunque no tenían mucho recorrido, eran más que suficiente para disfrutar del dia.
 
 
David cogió varias olas en las que pudo comprobar la maniobrabilidad de la tabla, sobre todo en comparación con la suya, aunque no sé si llegó a disfrutar como yo por la gran cantidad de gente que llegó al agua y que hacían cada vez  más dificil coger las olas.
Por mi parte, elegir el long fue una buena opción, ya que me sirvió para entrenar, y de paso, disfrutar con unas cuantas buenas olas, entre las muchas que cogí.
 
 
A la hora y media de haber entrado al agua, con el mar repleto de gente y cada vez llegando más, decidimos finalizar el baño. David iba a darse otra oportunidad a la tarde, y yo no debo forzar, así que todos contentos. Por fin pudimos disfrutar de un buen día de surf durante la Semana Santa.





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