lunes, 20 de mayo de 2013

Como dice la tradición, en mayo a Capbretón

Viernes, como sigue siendo habitual, el tiempo no acompaña en Pamplona, más conocido últimamente como Mordor. Nosotros no nos dejamos amilanar por el mal tiempo, ya que las previsiones dan poco más de un metro, buen periodo y ausencia de viento.


Axier, Josu y yo preparados en el panadero. Víctor y David en las cercanías de Biarritz informándonos de la situación. Quedamos en hablar a mitad de camino para ver si el swell es lo suficientemente fuerte en Biarritz o tenemos que subir hasta Capbretón. Finalmente, preferimos asegurar el baño en Capbretón y no nos equivocamos.



  
Al llegar al parking somos los primeros y no hay nadie en el agua. La marea está subiendo y las olas entran con definición, no hay nada que pensar... al agua!
Las series grandes pasaban el metro y medio y con la fuerza característica de las Landas, lo que significaba que teníamos un buen baño asegurado. 
El año pasado estuvimos todos los fin es de semana de mayo en Capbretón, disfrutando muchísimo de las olas, de su potencia y rapidez y este año parece que vamos a hacer lo mismo.


En el agua, cada uno buscaba su sitio. David se siente muy cómodo en este tipo de olas y disfrutó lo suyo. Axier ya le ha pillado el tino y también se infló a buenas bajadas. Víctor está en el camino, es decir, está en la fase por la que hemos pasado todos, de ir a saco y llevarse algún revolcón, pero en breve estará metido en esa espiral de adrenalina que nos absorbe. Josu no tuvo su día. Quizás por la constante corriente que nos sacaba de sitio y la variabilidad de los picos que creaba la rápida subida de la marea, pero de todos los baños se aprende y en todos los baños se entrena. No hay ningún baño que reste.
Por mi parte disfruté como el que más. Primero alternando buenas olas y revolcones y después con buen pico que se formó a media marea y que permitía unas derechas más largas y maniobrables, con un final en tubo del que nunca conseguía salir.

El tiempo y el mar se alinearon de nuestra parte y disfrutamos de una tarde muy agradable. Incluso a ultima hora entró un ligero viento de tierra que dejaba el mar todavía más bonito. Después del baño, el correspondiente periodo de reposición de fuerzas, comentarios sobre lo más reseñable de la sesión y unas buenas risas. El surf y lo que nos aporta, sigue siendo muy grande.

domingo, 12 de mayo de 2013

Surferos de secano disfrutando en Hendaya

El viernes disfrutamos de uno de esos días que por diversas circunstancias fue para recordar.
Conforme avanzaba la semana veíamos que las previsiones iban a ser muy buenas... muy buenas para Hendaya, claro. Casi 3 metros de ola y periodo de 10 segundos nos limitan las posibilidades de surfear mucho, ya que desde Biarritz hasta las Landas el mar está completamente desfasado, salvo algún pequeño spot protegido.
Quedamos en el panadero, como casi todos los viernes, y allí aparecimos Axier, Josu, Javi y yo. Solíamos coincidir con Javi en el curso de Zarautz, pero esta es la primera vez que se anima a venir con "la manada". A ver si se convierte en una costumbre.

El caso es que a las 5 habíamos quedado con Víctor en la ballena, donde nos esperaba con ganas. El mar nos estaba dando una bonita oportunidad de empezar muy bien el fin de semana.
Las series más grandes rondaban los 2 metros, pero al estar la marea subiendo y los fondos bastante bien, las olas aguantaban lo suficiente para hacerles varias maniobras.
Fue un continuo non-stop de coger olas... yo disfruté como hacía mucho tiempo en Hendaya, y cada vez que remontaba podía ver tanto a Axier, como Victor, Josu o Javi cogiendo buenas olas.
Al poco de estar en el agua apareció David, que no pudo llegar a tiempo, pero nunca falta a su cita con las olas. Primero nos pareció oírle, pero hasta que no apareció por el pico con su inimitable: "¿Que pasa chavales?" no lo dimos por seguro. Así que el ambiente en el agua era inmejorable... estuviera donde estuviera había una cara conocida, y buenas olas para surfear. Además, el tiempo acompañaba con sol y ausencia de viento.
Después de más de una hora de disfrute absoluto, me salí para no forzar la máquina. Todavía sigo esperando que me cierren ese agujero en el corazón que me impide hacer grandes esfuerzos. Poco a poco fueron apareciendo los demás por la furgo, donde nos reunimos tras el baño y comentamos la sesión con una sonrisa en la cara. El día había sido bueno para todos.

El sábado el mar bajaba a metro y medio, con lo cual, en Hendaya las series alcanzarían el metro. Decidí ir a pasar el día con Amaia, y allí quedaría con Víctor para darnos un baño. Esta vez, las previsiones eran mejores en cuanto a viento y sol que el día anterior, pero fueron justo lo contrario. El viento hizo acto de presencia, soplando del norte y picando el mar, no lo suficiente como para desdibujar las olas, pero nada que ver con el día anterior.
Aun así, Víctor y yo estuvimos cerca de 2 horas en el agua. Había que esperar bastante a la serie, puesto que con tabla corta las olas se quedaban muy flojas y había que buscar las olas con más fuerza, pero sí que disfrutamos de ese rato y de alguna que otra ola divertida. Como entrenamiento, estos días son muy buenos, ya que sirven para intentar cosas nuevas.
En definitiva, un buen fin de semana, con buenas olas, de los que esperemos tener más, no sólo por las olas, sino por toda la gente que hace que estos días sean tan maravillosos.