domingo, 2 de junio de 2013

Tabla nueva antes de un parón forzoso.

Esta semana ha hecho un tiempo terrible, con frío, lluvia y mucho viento norte. Si a principio de semana estábamos dispuestos a surfear desde el viernes, conforme pasaban los días y comprobábamos las previsiones, vimos que la cosa iba a estar dificil. 
El fuerte viento norte estaba dejando el mar impracticable, y hasta el domingo la fuerza no bajaba. Esto, unido a un periodo de olas bajísmo, acababa con nuestras esperanzas.
Tras comprobar el sábado a la noche que el viento bajaba un poco el domingo y subía el periodo de olas, Josu y yo nos animamos a la aventura. No sabíamos cómo iba a estar el mar, pero cuando uno no sabe cuándo va a ser la próxima vez que va a surfear, las cosas se afrontan con optimismo.
Así que Josu y yo quedamos temprano, y aparecimos por Hendaya a eso de las 9, a media marea. Las olas apenas levantaban 2 palmos del suelo, y de manera muy revuelta. El viento del noroeste todavía se hacía notar tanto dentro como fuera del agua.


Así que pusimos rumbo a Zarautz. Zarautz aguanta mejor el viento del Oeste, y siempre hay más mar que en Hendaya. Además, llegaríamos con más de media marea y subiendo, así que perfecto.
Cuando llegamos sólo había uno en el agua, y tras observar el mar un rato, vimos que se estaban formando algunos picos que nos podían dar juego. Algunas series pasaban del metro, y aunque el mar estaba picado, sí que se distinguían perfectamente las buenas olas. Así que al agua. 
Había llegado el momento de estrenar mi nueva tabla, la "buddy". Encargada hace casi 4 semanas a la fábrica de Soul Surfboards, en Sevilla. Una tabla con la idea de surfear en condiciones de ola pequeña, para el verano, con unas medidas que favorecen la remada facil y un diseño que no resta manejabilidad.
En el agua, las primeras olas fueron de prueba, tomando las distancias a la tabla y tanteando las mejores opciones. Tras un par de olas fallidas, la cosa empezó a funcionar. 


La remada es fácil, y una vez en la ola, la tabla es muy rápida y manejable. El cóncavo incial acabado en doble cóncavo y las cuatro quillas se notan. Además, el mar se puso de nuestro lado, y conforme pasaba el tiempo, las olas llegaban más limpias. 
Así, que tras un par de horas de coger olas, remontar y cruzarme con Josu cogiendo las suyas, nos miramos y dijimos... una más! Estabamos cansados, pero el baño estaba mereciendo la pena. 
Así que esperamos nuestro momento, cogimos cada uno nuestra ola y dimos por finalizada la sesión. 
No sé cuando será la próxima vez que vuelva a surfear. El próximo jueves me operan del corazón para cerrarme la comunicación que tengo y que me impide estar a pleno rendimiento. Solo sé que cuando vuelva, volveré con más ganas, mientras tanto, toca esperar.