jueves, 29 de agosto de 2013

Una semana en Hossegor con supersesión de surfteknika

La semana pasada fue una de esas semanas que merecen la pena.
Estuve de sábado a sábado en Hossegor, sumergido en el ambiente más surfero de Francia, surfeando buenas olas y viendo cómo los demás las surfeaban.
El sábado, tras dejar nuestras cosas en lo que iba a ser nuestro alojamiento durante una semana, tuve la primera toma de contacto en culs nuls, que era el único lugar dónde se podían coger olas decentemente con la marea tan alta.
 

 El domingo había quedado con Víctor a primera hora en Les Bourdaines. A las 6:45 de la mañana aparecía junto a Iván, un amigo de Víctor que se había venido con él desde Anglet a disfrutar de la sesión. Disfrutamos mucho en el agua, con olas entorno a un metro con fuerza, muchas de ellas muy largas y que hicieron nuestras delicias durante casi 2 horas. Como a la hora de entrar al agua vi que había mucho longboard en el agua, me decanté por la buddy, y la verdad es que no me arrepentí, ya que es una tabla muy cómoda de remar y maniobrable.


El lunes lo teníamos señalado en rojo en el calendario. Habíamos quedado con Jaime y Mikel, de Surfteknika, para una supersesión, que consiste básicamente en la grabación del baño, diversos consejos y correcciones mientras surfeamos y la posterior videocorrección.
La verdad que el lunes no fue ni mucho menos el mejor día de la semana en cuanto a condiciones, ya que había mucho viento norte, pero al final acabamos en La Barre, que estaba más protegida, y que nos permitió disfrutar de buenas olas. Axier, Victor y yo pudimos comprobar la profesionalidad y buen hacer de Mikel y Jaime, además del buen surfing de Jaime, que estuvo en el agua junto a nosotros aconsejándonos en todo momento.


Ya por la tarde, y mientras Amaia y yo disfrutábamos de uno de nuestros largos paseos por las playas, tuvimos la suerte de ver cómo el mar embravecido se ordenaba y formaba unos tubos impresionantes en La Graviere. No era algo que nos llamara sólo la atención a nosotros, ya que había un centenar de personas viendo cómo no más de 10 surfistas hacían las delicias cogiendo unos tubos increíbles y partiendo alguna que otra tabla. Al final, estuvimos más de una hora contemplando uno de los estados del surfing en su máximo apogeo.


El martes por la mañana volví a Les Bourdaines, donde decidí estrenar por fin la Weirdo Ripper. Las condiciones sólo acompañaron durante una hora debido a la marea, pero las sensaciones fueron muy positivas, con una tabla muy rápida y sobre todo muy manejable. Me voy a divertir mucho con ella.
A media mañana, al bajar a la playa a descansar, me dí cuenta que en La Nord salía una izquierda divertida, y ni corto ni perezoso cogí otra vez la tabla y me dediqué a practicar. Cómo cambia la cosa cuando hay tanta gente en el agua... pero el baño fue divertido.


El miércoles las condiciones volvían a ser muy buenas. Metro pasado y viento off-shore durante la mañana. A las 6:30 estaba en Oceanides, dispuesto a todo. Conforme bajaba la cuesta alguien me llamó. Era Jaime, de surfteknika, que tampoco quería perderse unas condiciones tan buenas. Me aconsejó dónde surfearía mejor y para allí que fui. Él esperaría un poco más a que bajara la marea. Al principio estábamos 2 o 3 en el mismo pico y, aunque había que esperar a la serie, había olas para todos. Conforme bajaba la marea y pasaba el tiempo, cada vez había más gente, pero estaba muy cómodo en el agua y alargué el baño por encima de las 2 horas. Por las tardes lo intenté el Les Bourdaines, pero la marea estaba tan alta que para cuando saliera alguna ola decente ya sería de noche, y prefería reservarme para los amaneceres.


El jueves fue especial. Tan especial, que cuando me metí al agua poco antes de las 7 de la mañana, no había nadie en el agua. Era la primera vez que me bañaba en Francia y no había nadie en el agua. Allí estábamos la luna llena y yo, iluminándome las series de un metro que venían limpias y bien definidas cada 5 minutos o más, sin viento, todo perfecto. Los primeros 45 minutos fueron para enmarcar, ya que podía elegir las olas tranquilamente. Poco a poco fue llegando gente, pero sin ser agobiante. Innumerables derechas de menos de un metro, muy divertidas y un entrenamiento muy bueno.
Pasadas las 9 noté que el mar había cambiado, el viento se había levantado y por el horizonte, en la dirección de la que venía el viento, amenazaban nubes oscuras... esto se había acabado. En el parking me volví a juntar con Jaime, con quien estuve hablando un rato y comentando las condiciones de los próximos días.


Ya no hubo más surfing, el jueves desde que salí del agua y el viernes, el mar estaba impracticable, y decidimos disfrutar de la buena compañía y la gastronomía de la tierra, que como nosotros, es de lo mejor que hay. Una semana que mereció mucho la pena.

2 comentarios:

Jan dijo...

Nice one! Looking forward to our week, countdown goes 8 days...! Happy weekend!

Jesus Salinas dijo...

Yeah! Get ready for what's next week... even pintxos and party! :-)