domingo, 24 de noviembre de 2013

Un frío sábado

Son las 5 de la mañana. El despertador suena con la misma música que entre semana; a mí me parece diferente. Tostadas, cereales, yogur y plátanos mientras le echo el último vistazo a las previsiones. 1,3 metros y periodo siete. El viento flojo del oeste. 
Salgo de casa. 0 grados. Frío... qué frío... mucho frío!


 Bunbury y su Palosanto me acompañan hasta Capbreton. En el parking de Oceanides, nadie. Ni un alma.
Son las 7:30 y la primera luz del día no ha aparecido todavía. Víctor y David tampoco. Me acerco a ver cómo está el mar. Blanco... mucha espuma. Aunque se ven olas que apuntan maneras. 
Llega Víctor, vemos el mar. Llega David, vemos el mar. Es el momento. Por un instante dudo en entrar. Visualizo un martes martes cualquiera en la oficina... me he convencido. Al agua.
4 grados. Saco el neopreno, saco los escarpines. En un par de semanas he pasado del 2/2 a 4/3 con escarpines. No queda nada...

Estiramos, calentamos, saltamos... al agua. Hay otro valiente como nosotros. Seguro que no habrá muchos más. La entrada es dura. Un pato, otro, otro, corriente, otro pato... no hay manera. Por fin la paz.


Todo se ha quedado en calma. El mar se ha tornado gris, como una balsa. El viento nos hace un favor. Muy ligero, suave, pule y redondea el perfil de las olas. 
Es nuestro momento. Elegir bien la serie, la ola, la más cruzada, la más fácil, la más difícil, la más rápida, la más lenta, la que te de más opciones. 
Predominan las derechas rápidas, bajar, meterse en la cueva y esperar. Bajar, subir y salirse es otra opción. Todas las que incluyan bajar, valen. Alguna izquierda también. De hecho, la mejor de la mañana, de izquierdas.
Ya son 2 horas en el agua. La última ola y para afuera. Derecha, bajar, a la cueva y esperar. Cojo la siguiente espuma para salir. Una vez más ha merecido la pena. 


Pongo los pies en la arena. Frío. Subo la cuesta. Frío. Pongo los pies en el asfalto del parking. Mucho frío. Abro la furgo. Saco la ropa para cambiarme. Frío. Me quito los escarpines. No puedo. Mis manos no responden. Frío. Lo intento. Sigo sin poder. Frío. Me doy calor con una toalla en las manos. Lo vuelvo a intentar. Esta vez salen. Frío. Me quito el traje. Frío. Me cambio. Menos frío. Todo vuelve a la normalidad en 10 minutos. 
Tras una charla, una vuelta por Hossegor y vuelta a casa. El mar sigue ahí, y nosotros también. Volveremos. El frío sigue ahí, pero yo le ignoro. 


miércoles, 20 de noviembre de 2013

El invierno ya está aquí

El invierno ya ha llegado... hemos pasado de surfear con un 2/2 a un 4/3, y no ha sido por la temperatura del agua, que se mantiene por encima de 16 grados... sino porque el pasado domingo estábamos a 5 grados en Las Landas. Pero vayamos al principio.


Jaime nos convocó en Hendaya a las 7:30 del domingo. Los días anteriores había estado muy revuelto, y aunque yo no había ido a surfear, todos los que estuvieron por ahí me comentaron que el mar estaba desordenado, muy desordenado y con un clima muy desagradable. Afortunadamente, para el domingo daban algo de sol, y nada de viento...
Pues bien, del sol nos olvidamos, porque no hizo ni intención de aparecer; se debió quedar con el viento. 
El caso es que estábamos en Hendaya antes de que amaneciera. Allí aparecimos David, Axier, Víctor y yo, junto a Jaime y a Marc Gasso, fotógrafo profesional, que gracias a Jaime se vino a dar buena cuenta de nuestra sesión. El pobre Ibán es baja indefinida hasta que se recupere de la rodilla.


Pusimos rumbo a Casernes, donde llegamos al cabo de una hora aproximadamente. Allí muy poca gente, apenas 2 coches, y sólo 2 personas en el agua. 
Después de ver la situación, nos fuimos todos al mismo sitio, un pico de derechas bastante rápidas, con metro pasado y seco. 


Nada más entrar, pudimos comprobar cómo la corriente era intensa. En cuanto te descuidabas unos segundos, estabas fuera de sitio, y la posibilidad de coger una ola decente se convertía en revolcón seguro. 
Tras un primer rato remando constantemente contra corriente para no perder el sitio, decidí entrar en la dinámica de coger una ola, salirme y entrar 200 metros más arriba para dejarme llevar por la corriente y plantarme en el pico sin mucho esfuerzo. 


David se situó bastante bien y tuvo buenas olas hasta que partió la tabla en una de esas bajadas, Axier y Victor un par de ellas buenas, al igual que yo, pero nos quedamos con la sensación de poder haber disfrutado mucho más si no hubiéramos tenido tanto desgaste remando contra corriente.
Marc reflejó perfectamente las secuencias y las mejores olas, pero nos quedamos con las ganas de unas fotos desde dentro del agua. Con esa corriente y tan poco sol, lo mejor era posponer la sesión para otro día. 
Al cabo de una hora larga, Jaime se unió con nosotros en el agua para darnos indicaciones desde dentro. Un placer aprender de él a la vez que verle surfear.


Después, un buen almuerzo para repostar fuerzas, una hoguera en la playa para calentarnos y una buena charla... todo ello a 5 graditos, que para estar en la costa, es mucho, mucho frío... y esto acaba de empezar.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Swell para todos

Los 2 últimos fines de semana han sido muy interesantes. Swells muy potentes han llegado a las costas del cantábrico y nos han dado multitud de opciones.
El sábado 26 de octubre quedamos Javi, Iban, Víctor, David y yo pronto por la mañana, al amanecer, como siempre. Ibán, Javi y su ya inseparable resaca, y yo desde Pamplona, David y Víctor, desde Francia. Esta vez en Oceanides, con previsiones de poco viento y olas de 1,8 metros. El periodo era de 12 segundos, que es bastante alto para bañarse en las Landas.

Tras comprobar el mar y ver que la cosa estaría difícil, nos decidimos a arriesgarnos. Entrar fue bastante duro, pero una vez en el agua, lo más difícil era seleccionar bien la ola. El periodo alto, en conjunción con la marea y los fondos no nos daban mucha oportunidad de olas que abrieran. Olas por encima de 2 metros en la serie y que cerraban en su mayoría nos dejaban un panorama de lucha constante. Iban sacó una ola larga, y yo otra a mitad de camino, pero tras analizar la situación con un poco de cabeza, decidimos que era mejor movernos y buscar otro sitio.


Así que sin quitarnos los neoprenos, nos fuimos a Bidart. Allí el tamaño no llegaba al metro y medio, pero íbamos a tener muchas más oportunidades de surfear olas, que era a lo que habíamos ido.
Así que allí estuvimos durante más de 2 horas, quitándonos la espinita del baño anterior y disfrutando durante toda la mañana.
El domingo el mar subía, pero dadas las condiciones de marea, dirección de viento, etc, Jaime nos convocó para dar clase en Zarautz a las 8. Se preveía un día con mucha gente, ya que todos los días que estaba habiendo viento sur, Zarautz se ponía impracticable para media mañana, así que había que aprovechar las primeras horas.


Olas de un metro y muchas de ellas con salida, ideal para practicar. Fuimos de más a menos, ya que conforme pasaba el tiempo nos abandonaban las fuerzas y se sumaba más gente al agua. A media mañana, surfear una ola era misión imposible, ya que entre las saltadas y la gente que había que esquivar, todo acaba antes de lo que a uno le gustaría.
Al volver a casa, nos llegaron noticias de que el comando hojarasca había vuelto a hacer de las suyas... hay que tener cuidado y no despistarse mientras uno surfea tranquilamente...

Este fin de semana, incluido el puente de todos los Santos, el Atlántico nos sigue deleitando con olas potentes y un periodo enorme, con el consiguiente disfrute de todos los surfistas, y más aún de los de olas grandes, que han tenido la oportunidad de surfear olas de más de  metros.
Por nuestra parte, el fin de semana comenzó el viernes, cuando nos convocó Mikel para dar clase en Hendaya aprovechando la subida de la marea. La verdad es que el mar estaba precioso, y las series pasaban de 2 metros, muchas de ellas con salida.


En el agua mucha gente, ya que Hendaya era uno de los poquísimos sitios donde se podía surfear, y aun así, el tamaño era exigente.
Buenas olas las que nos cogimos todos, menos Iban, que debido a una lesión de rodilla no ha podido surfear este fin de semana. Esperemos que se recupere pronto y vuelva a deleitarnos. Axier, Victor, David y yo tuvimos nuestra ración de buenas olas, aunque era uno de esos días que te vas con la sensación de poder haber disfrutado más si no hubiera estado tan masificado.
Así que no lo dudamos, y decidimos que lo mejor era repetir al día siguiente, pero al amanecer, con lo que nos asegurábamos tener por lo menos un rato con menos gente.


A las 7 de la mañana estábamos Axier, Victor, David, Iker y yo listos para entrar al agua, y con el primer rayo de luz, entramos Para las 7:30 ya éramos más de 10 en el único pico que había, pero merecía la pena. Una derecha muy larga y potente que nos ponía los dientes largos a todos, entre ellos Mikel, que no pudo surfear el día anterior y quería aprovechar la ocasión. El tiempo se pasaba rápido, bien cogiendo las bombas que venían, bien viendo cómo las disfrutaban los demás. La verdad que no cogí más de 6 olas, pero sólo con una de ellas ya tenía la mañana hecha... supongo que a más de uno la habría pasado lo mismo que a mí.
Poco a poco se fue sumando más gente hasta que llegó un momento en el que entre tanto longboard y Stand up paddle no había mucho que hacer, y las fuerzas ya no acompañaban como para pelear en inferioridad de