domingo, 3 de noviembre de 2013

Swell para todos

Los 2 últimos fines de semana han sido muy interesantes. Swells muy potentes han llegado a las costas del cantábrico y nos han dado multitud de opciones.
El sábado 26 de octubre quedamos Javi, Iban, Víctor, David y yo pronto por la mañana, al amanecer, como siempre. Ibán, Javi y su ya inseparable resaca, y yo desde Pamplona, David y Víctor, desde Francia. Esta vez en Oceanides, con previsiones de poco viento y olas de 1,8 metros. El periodo era de 12 segundos, que es bastante alto para bañarse en las Landas.

Tras comprobar el mar y ver que la cosa estaría difícil, nos decidimos a arriesgarnos. Entrar fue bastante duro, pero una vez en el agua, lo más difícil era seleccionar bien la ola. El periodo alto, en conjunción con la marea y los fondos no nos daban mucha oportunidad de olas que abrieran. Olas por encima de 2 metros en la serie y que cerraban en su mayoría nos dejaban un panorama de lucha constante. Iban sacó una ola larga, y yo otra a mitad de camino, pero tras analizar la situación con un poco de cabeza, decidimos que era mejor movernos y buscar otro sitio.


Así que sin quitarnos los neoprenos, nos fuimos a Bidart. Allí el tamaño no llegaba al metro y medio, pero íbamos a tener muchas más oportunidades de surfear olas, que era a lo que habíamos ido.
Así que allí estuvimos durante más de 2 horas, quitándonos la espinita del baño anterior y disfrutando durante toda la mañana.
El domingo el mar subía, pero dadas las condiciones de marea, dirección de viento, etc, Jaime nos convocó para dar clase en Zarautz a las 8. Se preveía un día con mucha gente, ya que todos los días que estaba habiendo viento sur, Zarautz se ponía impracticable para media mañana, así que había que aprovechar las primeras horas.


Olas de un metro y muchas de ellas con salida, ideal para practicar. Fuimos de más a menos, ya que conforme pasaba el tiempo nos abandonaban las fuerzas y se sumaba más gente al agua. A media mañana, surfear una ola era misión imposible, ya que entre las saltadas y la gente que había que esquivar, todo acaba antes de lo que a uno le gustaría.
Al volver a casa, nos llegaron noticias de que el comando hojarasca había vuelto a hacer de las suyas... hay que tener cuidado y no despistarse mientras uno surfea tranquilamente...

Este fin de semana, incluido el puente de todos los Santos, el Atlántico nos sigue deleitando con olas potentes y un periodo enorme, con el consiguiente disfrute de todos los surfistas, y más aún de los de olas grandes, que han tenido la oportunidad de surfear olas de más de  metros.
Por nuestra parte, el fin de semana comenzó el viernes, cuando nos convocó Mikel para dar clase en Hendaya aprovechando la subida de la marea. La verdad es que el mar estaba precioso, y las series pasaban de 2 metros, muchas de ellas con salida.


En el agua mucha gente, ya que Hendaya era uno de los poquísimos sitios donde se podía surfear, y aun así, el tamaño era exigente.
Buenas olas las que nos cogimos todos, menos Iban, que debido a una lesión de rodilla no ha podido surfear este fin de semana. Esperemos que se recupere pronto y vuelva a deleitarnos. Axier, Victor, David y yo tuvimos nuestra ración de buenas olas, aunque era uno de esos días que te vas con la sensación de poder haber disfrutado más si no hubiera estado tan masificado.
Así que no lo dudamos, y decidimos que lo mejor era repetir al día siguiente, pero al amanecer, con lo que nos asegurábamos tener por lo menos un rato con menos gente.


A las 7 de la mañana estábamos Axier, Victor, David, Iker y yo listos para entrar al agua, y con el primer rayo de luz, entramos Para las 7:30 ya éramos más de 10 en el único pico que había, pero merecía la pena. Una derecha muy larga y potente que nos ponía los dientes largos a todos, entre ellos Mikel, que no pudo surfear el día anterior y quería aprovechar la ocasión. El tiempo se pasaba rápido, bien cogiendo las bombas que venían, bien viendo cómo las disfrutaban los demás. La verdad que no cogí más de 6 olas, pero sólo con una de ellas ya tenía la mañana hecha... supongo que a más de uno la habría pasado lo mismo que a mí.
Poco a poco se fue sumando más gente hasta que llegó un momento en el que entre tanto longboard y Stand up paddle no había mucho que hacer, y las fuerzas ya no acompañaban como para pelear en inferioridad de



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