miércoles, 25 de diciembre de 2013

De Mundaka a Belharra

Durante las últimas fechas hemos tenido baños y visitas de todos los colores, agradeciéndole al mes de diciembre el buen swell que nos está dando. Pero antes que nada tengo que darles las gracias a mis compañeros de aventuras. A los surfers de secano que me tenían preparada una sorpresa. Fui a la consulta de Víctor esperando una noticia por su parte, pero cuál fue mi cara de sorpresa cuando vi que era una encerrona... Me habían preparado una portada de la Surfer Rule cuando estaba en el hospital, pero todavía no me la habían podido dar. La verdad que me ha hecho muchísima ilusión. Muchas gracias chavales!!!


El sábado 14 nos plantamos en Hendaya a media mañana. También vinieron Andoni y Eder, con quien llevaba tiempo intentando coincidir en el agua. Era el día en el que el mar crecía considerablemente, pero al llegar estaba todavía muy pequeño. 
Tras dudar si entrábamos en Hendaya o íbamos más hacia el norte, decidimos tomárnoslo con calma y entrar en Hendaya, siguiendo los consejos de Mikel y Jaime. No nos equivocamos, puesto que al cabo de poco rato, las series comenzaron a subir considerablemente de tamaño, y tuvimos un buen baño. Una pena que las olas no tuvieran toda la salida que hubiéramos deseado. 

El domingo fue un día especial. Tras recoger a Amaia en el aeropuerto de Bilbao, nos fuimos a Mundaka, donde había quedado con Ibán y Rebeca. Las previsiones eran perfectas, con más de 3 metros, periodo 16 y viento sur... el espectáculo estaba servido. Aunque nos llevamos las tablas por si no estaba muy grande, al llegar allí nos convencimos de que lo mejor era disfrutar del ambiente, las olas y todos los pros que estaban en el agua, entre ellos, Aritz Aramburu, Ibón Amatriain, Eneko y Kepa Acero, Hodei Collazo, y muchos más. El entorno es espectacular, y es un sitio al que volveremos, pero cuando no esté tan grande.. jejeje...
El viernes siguiente el swell seguía bombeando de lo lindo. Entre semana las condiciones seguían siendo inmejorables, y el fin de semana seguía por el mismo camino. Ibán me comentó la posibilidad de ir a Mutriku y Deba, y como no he surfeado por esos sitios, acepté encantado. 
Al llegar allí, vimos que no estaba limpio del todo, puesto que había estado soplando viento del norte durante la noche anterior y había dejado el mar un poco tocado. Así, que visto el tamaño del mar y la situación, pusimos rumbo a Hendaya. 
Al llegar allá, no había casi gente en el agua, y decidimos que era el mejor momento para bañarse cuando los que estaban al principio comenzaban a salirse. Al fondo, una derecha larga que está haciendo las delicias de todo surfista estos días de tamaño. Así que que cuando llegamos al pico, vimos las olas y que estábamos solos con un stand up paddle, nos dijimos que era el momento de disfrutar. 
Y así fue, porque la serie venía con 2 metros bien cargados de agua y las bajadas eran increíbles. Al principio, debido a la velocidad, no pude aguantar mucho en la ola, pero las siguientes, ya bien flexionado, fueron un disfrute total.
La pena es que la marea estaba subiendo y tras cerca de una hora, la ola desapareció y tuvimos que ir más hacia la orilla, donde la calidad de las olas no es tan buena. Aun así, tras más de 2 horas en el agua, nos volvimos a casa contentos... y pensando en la primera cena de surfers de secano que celebramos ese mismo viernes.

Y allí estuvimos, en la peña San Fermín, con las notables ausencias de Javi y Josu. Una gran noche hablando sin parar de surf, con una sobremesa muy divertida y un gran ambiente, dando cuenta de unas buenas chuletas. Repetiremos seguro. El único inconveniente es que el sábado nos dejó sin surf...
El domingo el mar subía todavía más, y Axier, Víctor, David y yo fuimos con la idea de surfear en Sokoa y ver Belharra. Lo de surfear Sokoa no fue posible porque la dirección del swell no era la adecuada, y llegaba a la bahía sin fuerza. Eso sí, un espectáculo ver cómo las olas saltaban el espigón de San Juan de Luz sin compasión. 
Por el camino paramos en Belharra, donde pudimos ver cómo el hombre desafía a la naturaleza con monstruos de más de 10 metros. El escenario, incomparable, y el paisaje que dejaban los 19 segundos de periodo, el viento sur y el fuerte oleaje, digno de recordar.
Y tras ese buen momento, volvimos a Hendaya con la duda de si podríamos surfear. Al llegar, nos encontramos a Jaime, que se estaba preparando para entrar con un semi-gun. Él nos convenció para entrar.
El mar estaba más grande que el viernes que había ido con Ibán, pero más limpio. Yo le seguí a Jaime y llegamos al pico no sin esfuerzo, pero al llegar allí el espectáculo fue increíble. Ver esas masas de agua tan grandes llegar y romper con esa perfección es algo que hay que ver desde cerca. 
Al poco se nos unieron Víctor, que entró con longboard, David y Axier. 
Al ser las olas tan grandes y con tanta agua, necesitábamos un poco más de tabla, sobre todo Axier y yo, ya que David entró con una 6,6 y pudo aprovechar. 
Al final, entre lo que disfrutamos viendo cómo unos cogían sus olas, y lo que disfrutábamos cogiendo las nuestras, hicimos el baño. Sobre todo Víctor, que se cogió si no una de las derechas de su vida, la mejor del año que nos deja. Yo disfruté como un enano en el agua, y la única que me pude coger, me sirvió para irme a casa feliz de la vida.
Ahora, a disfrutar pensando en esas olas, hasta la siguiente.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Una de puente foral

Jueves, Axier y yo ponemos rumbo a Hendaya donde hemos quedado con Jaime. Por el camino dejamos nieve en lo más alto de Velate, pero el frío nos acompaña hasta la costa. Con Jaime nos dirigimos hacia Seignosse, donde tras comprobar varios spots, nos decantamos por Les Estagnots. 
Allí está pequeño, pero está limpio y ordenado, con series por debajo del metro, así que aprovechando que el sol nos hace compañía, disfrutamos de muchas olas durante una hora larga.


Después, recuperamos fuerzas durante un rato, y vuelta a comprobar condiciones. Tras varios intentos, volvemos a aparecer en el mismo sitio. Esta vez Jaime se viene con nosotros al agua. Más disfrute.
Tras una hora volvemos a casa... el sol ha sido nuestro inseparable amigo, y lo hemos disfrutado.
Viernes, tras pasar el día con Amaia por los alrededores de Hossegor, y comprobar cómo la densa niebla se resistía a abandonar el lugar, decidimos bajar hacia Biarritz para ver si las condiciones mejoraban. 
En la cote Basque había demasiados longs para tan pocas olas, por lo que seguimos hacia Bidart. Allí, había menos gente y varios picos, por lo que viendo que era mi ultima oportunidad, decidí darme el baño. El mar estaba glassy, con las olas muy definidas así que, aunque fue poco rato, el disfrute fue máximo.



Lunes, otra vez Axier y yo... esta vez no hacía falta madrugar. Poco a poco fuimos a Hossegor. Nos dimos una vuelta por Seignosse y Capbreton, pero el punto de marea no era bueno. Quizás lo mejor era esperar. 
Así que nos dimos una vuelta por el centro, un té al calor de la chimenea en los pocos sitios abiertos que quedan en invierno por esa zona, unos buenos bocadillos y vuelta a ver cómo está el mar. Al final, en Casernes levantaba un pico delicioso. Una derecha sola, con fuerza y con sólo dos personas en el agua. Menos de un metro, pero divertido. Una ola tras otra fuimos dando cuenta de todo lo que surgía por ahí. Más de dos horas en el agua, y salimos muy contentos, aunque yo un poco dolorido por un pequeño percance en una ola con una de las quillas, que dejó el 5/3 rajado por completo, y mi muslo a muy poco de tener que recibir puntos... está claro que si me llega a pasar en verano, hubiera pasado por el hospital. Afortunadamente, no fue nada y volvimos a casa con una sonrisa.


Al día siguiente, habíamos quedado Iker, David y yo en Anglet. Tras acercarme por Les cavaliers, sólo ví un par de personas en el agua a la altura de Le Ocean, por lo que tenían que ser ellos. 
La escarcha cubría todo y aunque el sol asomaba ligeramente, creo que a las 8 de la mañana no pasábamos de 0 grados... no es normal que en esta zona haga tanto frío, pero esa bolsa de aire frío que llega desde el continente está haciendo estragos. 

El caso es que el mar estaba precioso, con un ligero viento offshore y olas de un metro limpias y fáciles de coger. Nos situamos en un pico donde salían derechas largas e izquierdas más cortas y enroscadas, de las que Iker disfrutó más que ninguno. David y yo destrozamos la derecha hasta que las fuerzas nos abandonaron, pero fueron 2 horas solos en el agua que merecieron mucho la pena. 



Después, vuelta a Hendaya donde Amaia, Mikel y Leticia me esperaban para pasar el día. Dadas las condiciones, les comenté que no podían desaprovechar la oportunidad de meterse al agua, aprovechando la subida de temperatura y el sol, así que fuimos a la Cote Basque. Allí las olas tardaban en venir, y cuando lo hacían venían de alrededor del metro, limpias y ordenadas. Mikel y Leticia lo intentaron con el long, y al final los esfuerzos dieron sus frutos. Una buena ola y la sensación de haber completado el baño ya estaba hecha. Amaia dió buena cuenta de todo desde fuera, y después, todos juntos a celebrarlo. El puente foral había llegado a su fin.