jueves, 5 de diciembre de 2013

Una de puente foral

Jueves, Axier y yo ponemos rumbo a Hendaya donde hemos quedado con Jaime. Por el camino dejamos nieve en lo más alto de Velate, pero el frío nos acompaña hasta la costa. Con Jaime nos dirigimos hacia Seignosse, donde tras comprobar varios spots, nos decantamos por Les Estagnots. 
Allí está pequeño, pero está limpio y ordenado, con series por debajo del metro, así que aprovechando que el sol nos hace compañía, disfrutamos de muchas olas durante una hora larga.


Después, recuperamos fuerzas durante un rato, y vuelta a comprobar condiciones. Tras varios intentos, volvemos a aparecer en el mismo sitio. Esta vez Jaime se viene con nosotros al agua. Más disfrute.
Tras una hora volvemos a casa... el sol ha sido nuestro inseparable amigo, y lo hemos disfrutado.
Viernes, tras pasar el día con Amaia por los alrededores de Hossegor, y comprobar cómo la densa niebla se resistía a abandonar el lugar, decidimos bajar hacia Biarritz para ver si las condiciones mejoraban. 
En la cote Basque había demasiados longs para tan pocas olas, por lo que seguimos hacia Bidart. Allí, había menos gente y varios picos, por lo que viendo que era mi ultima oportunidad, decidí darme el baño. El mar estaba glassy, con las olas muy definidas así que, aunque fue poco rato, el disfrute fue máximo.



Lunes, otra vez Axier y yo... esta vez no hacía falta madrugar. Poco a poco fuimos a Hossegor. Nos dimos una vuelta por Seignosse y Capbreton, pero el punto de marea no era bueno. Quizás lo mejor era esperar. 
Así que nos dimos una vuelta por el centro, un té al calor de la chimenea en los pocos sitios abiertos que quedan en invierno por esa zona, unos buenos bocadillos y vuelta a ver cómo está el mar. Al final, en Casernes levantaba un pico delicioso. Una derecha sola, con fuerza y con sólo dos personas en el agua. Menos de un metro, pero divertido. Una ola tras otra fuimos dando cuenta de todo lo que surgía por ahí. Más de dos horas en el agua, y salimos muy contentos, aunque yo un poco dolorido por un pequeño percance en una ola con una de las quillas, que dejó el 5/3 rajado por completo, y mi muslo a muy poco de tener que recibir puntos... está claro que si me llega a pasar en verano, hubiera pasado por el hospital. Afortunadamente, no fue nada y volvimos a casa con una sonrisa.


Al día siguiente, habíamos quedado Iker, David y yo en Anglet. Tras acercarme por Les cavaliers, sólo ví un par de personas en el agua a la altura de Le Ocean, por lo que tenían que ser ellos. 
La escarcha cubría todo y aunque el sol asomaba ligeramente, creo que a las 8 de la mañana no pasábamos de 0 grados... no es normal que en esta zona haga tanto frío, pero esa bolsa de aire frío que llega desde el continente está haciendo estragos. 

El caso es que el mar estaba precioso, con un ligero viento offshore y olas de un metro limpias y fáciles de coger. Nos situamos en un pico donde salían derechas largas e izquierdas más cortas y enroscadas, de las que Iker disfrutó más que ninguno. David y yo destrozamos la derecha hasta que las fuerzas nos abandonaron, pero fueron 2 horas solos en el agua que merecieron mucho la pena. 



Después, vuelta a Hendaya donde Amaia, Mikel y Leticia me esperaban para pasar el día. Dadas las condiciones, les comenté que no podían desaprovechar la oportunidad de meterse al agua, aprovechando la subida de temperatura y el sol, así que fuimos a la Cote Basque. Allí las olas tardaban en venir, y cuando lo hacían venían de alrededor del metro, limpias y ordenadas. Mikel y Leticia lo intentaron con el long, y al final los esfuerzos dieron sus frutos. Una buena ola y la sensación de haber completado el baño ya estaba hecha. Amaia dió buena cuenta de todo desde fuera, y después, todos juntos a celebrarlo. El puente foral había llegado a su fin.

1 comentario:

Jan dijo...

LOOKS GREAT BRO! I wish we would have had the same conditions in September :-) New year, new luck!