domingo, 26 de octubre de 2014

Bidart, Biarritz, Zarautz, Mutriku... que no paren las olas!

Estan siendo unas semanas de olas buenas, con swells continuos que riegan nuestras costas de buenas olas. La semana pasada, aprovechando que el verano tampoco se quiere alejar de nosotros tuvimos un par de sesiones con buenas olas en la costa francesa.
El sábado Axier y yo retomamos las clases con Surf Teknika. Habíamos quedado en Zarautz, pero siendo marea baja y la dirección de swell no muy buena, las condiciones para surfear no eran las mejores, así que nos movimos hacia Bidart.

Al llegar a Bidart, nos encontramos con buenas condiciones, olas que abrían y largas, con metro y medio la serie y potente. Eso sí, había mucha, mucha gente... es lo que tienen estos primeros swells del otoño, que el frío todavía no ha espantado a muchos de ellos.
En el agua, fueron pocas las olas que cogimos, pero un par de ellas me dejaron con muy buen sabor de boca. Largas y permitiendo maniobras, con buen recorrido. Eso sí, tras una de ellas, estuve más de 15 minutos intentando llegar otra vez al pico, lo que me dejó exhausto durante un buen rato.


El domingo, volvimos a subir, esta vez con la familia, y aproveché para darme un baño rápido en la Cote Basque. Allí había quedado con Víctor y David, pero no nos vimos. Aún así, el baño no tuvo nada de especial, puesto que la dirección de las olas era demasiado perpendicular a la costa y no tenían salida casi ninguna de ellas.


Esta semana ha sido más provechosa, puesto que hemos tenido muy buenas condiciones y hemos podido disfrutar de lo lindo.
El viernes fui a Zarautz con Axier, viendo que sólo podíamos surfear en marea alta y teniendo en cuenta que no queríamos hacer muchos kilometros. La decisión fue acertada, porque cuando llegamos  nos encontramos un panorama muy parecido al de Trestles, en Californa. Olas fáciles de coger, de 3/4 de metro y todas con salida. Había que esperar a la serie, pero merecía la pena. 


2 Horas en el agua y multitud de olas... unas mejores que otras, pero todas con algo que aprovechar. Fue una tarde de esas en las que se está muy a gusto en el agua y en las que uno se vuelve a casa reafirmandose en lo bonito que es este deporte y lo mucho que merece la pena. 
El sábado a última hora me decidí a hacer un baño el domingo, y aprovechando que Victor ya estaba por allí, Javi y Patricia venían desde Irún, y que Iván también quería surfear, hicimos una expedición por la costa. A las 6 de la mañana quedé con Iván, y en la autopista con Victor, Javi y Patri.
El mar subía para el domingo a 2 metros, y Zarautz estaría probablemente desfasado, por lo que habría que buscar alternativas. Tras mirar varios sitios, acabamos en Mutriku, donde nunca había surfeado antes, pero en el que Iván sí tenía experiencia. Eso sí, la última vez que estuvo allí, tuvo un susto muy grande del que casi no sale, y había que ir con cuidado.


Una vez comprobamos que las condiciones sí que eran adecuadas para nuestro nivel, nos decidimos a entrar, y fue una decisión más que acertada. 
Nada más entrar comprobé cómo se las gastan las rocas, ya que al hacer un pato bajé más de la cuenta y toqué roca con la tabla... crucé los dedos para que no fuera mucho, y para adentro... ya tendría tiempo de arreglar la tabla.
Una vez en el pico, los primeros minutos me dediqué a observar la dinámica de la ola, cómo venía y de qué forma rompía. Javi, que se había quedado fuera viendo la situación, se animó finalmente a entrar y al minuto ya se había pillado una de las olas del día... que alegría ver su cara de felicidad remontando!







Victor se quedó al fondo, viendo la situación en zona segura, e Iván y yo intentando cazar alguna de las que venían. 
Poco a poco, las olas se sucedían una tras otra, todas ellas largas, a veces con un take off exigente y otras no tanto, pero muy nobles. Todos disfrutamos de lo lindo, y tras casi 2 horas en el agua, se hacía cada vez más duro llegar al pico. Es el precio que hay que pagar por surfear una ola larga, pero siempre merece la pena.


Así que la última conversación en el agua entre Iván y yo fue la típica de "una y me salgo", pero los dos pensamos que era una larga, de las buenas, de las que te dejan con un a sonrisa en la boca, y me salgo... y así fue.
Vuelta a casa hablando de lo que pudo ser y no fue, de lo a gusto que habíamos surfeado, y de lo bonito que es esto... pura vida!

domingo, 5 de octubre de 2014

Olas increíbes en sitios increíbles

Es viernes, la semana ha pasado muy rápido y ni siquiera he tenido tiempo de mirar los partes... Mi único contacto con el mundo del surf ha sido por el incesante grupo de whatsapp, que ha veces funciona mejor que cualquier revista y web a la vez. Yo por si acaso, echo las tablas a la furgo, luego ya veremos que pasa. Ni siquiera me ha dado tiempo a prepararme la comida, por lo que tengo que improvisar en el trabajo caso de animarme a ir. Los primeros maratones del otoño parece que ya están aquí, y hay que aprovecharlos. A final de mañana el chat se empieza a calentar, y las previsiones de más de 2 metros y buen viento, no hacen más que convencerme de que hoy es el día. Si después surge algo más, ya veremos.


Iker y yo estábamos decididos a ir, y a última hora recibí el mensaje de Eder preguntándome por los planes. Al final, los 3 en busca de olas. El Plas, David e Ibán vendrían detrás, a más de una hora.
Por el camino, decidimos ir a un lugar perdido de la costa, de dificil acceso de cuyo nombre no puedo acordarme... 


Tras aparcar y coger nuestras cosas, bajamos unos senderos preciosos hasta llegar al lugar donde nos cambiamos, y desde allí, una pequeña odisea para entrar al agua. El caso es que cuando nos asomamos y vimos el mar, sus líneas perfectas peinando la costa, y esas olas que ya desde arriba parecían bastante potentes, nos entró un hormigueo mezcla de respeto y ganas de estar ya en el agua.
Tras cambiarnos, incluidos los escarpines para salvar una bajada con piedras muy peligrosa, y una entrada y salida llena de lastra en el agua, toca una buena remada hasta llegar al pico. Por momentos, parecía que estuviéramos en Fuerteventura, por las condiciones de calor y roca a nuestro alrededor.
El bueno de Eder, que fue el que nos avisó de coger los escarpines, tuvo el despiste de olvidarse los escarpines en la furgo, con lo que le costó un poquito más pasar la zona de rocas.


El caso es que al llegar al pico nos encontramos con una maravilla de ola. Sólo había 2 personas en el agua y la serie venía limpia y de lejos. La serie se acercaba a los 2 metros y se podía coger de derechas, que era una bajada muy bonita y aguantaba unas cuantas maniobras, o de izquierdas, que era mucho más rápida y menos maniobrable.
Según Eder, la izquierda se ponía muy seca en baja y divertida, pero todavía no estaba funcionando a su máximo esplendor. La derecha, sin embargo, me tenía completamente enamorado. 


Al poco de llegar Eder ya demostraba que no era la primera vez que estaba ahí, y daba un recital de maniobras en la derecha. Iker y yo, no nos lo pensamos dos veces y en cuanto estuvimos en el sitio nos lanzamos a por la ola. Una verdadera gozada. La bajada es muy divertida y después se trata de no alejarse mucho de la espuma para no perder fuerza, puesto que no llevaban un brazo especialmente largo. Aquí, una secuencia de una de las olas de Iker desde mi gopro.



Uno tras otro, con la tranquilidad de estar 5 personas en el pico repartiendo las olas, nos dimos un festín, sobre todo Eder. Sin prisa pero sin pausa, no paramos de coger olas y remontar hasta que la hora de vuelta y las fuerzas nos hicieron salir del agua. Lo peor, tener que volver cuesta arriba después de semejante paliza... se nos hizo un poco largo y llegamos sudando, pero había merecido mucho la pena. Al salir, disfrutamos de unas impresionantes vistas para despedirnos con un buen sabor de boca. El viaje a ninguna parte había sido un éxito. 

domingo, 28 de septiembre de 2014

Septiembre y Landas, buena combinación

Es domingo, y tras llegar el sábado con la familia a Capbreton e instalarnos allí, quedé con Victor en Les Bourdaines antes del amanecer. 
El parte de olas nos indicaba que cuanto más al norte fuéramos, mejores condiciones nos encontraríamos, sobre todo en cuanto a fuerza se refiere. Así que una vez que vimos el mar, decidimos ir más hacia el norte, concretamente a Messanges. Por el camino avisamos a Iker y Axier que estaban de camino, y estos a su vez a Miguel, que subía un poco más tarde.
En Messanges lo vimos claro, pues el pico donde habíamos surfeado varias veces este verano se mantenía y no había gente. 
Entramos al agua y compartimos las primeras olas con otro surfista durante más de media hora, tiempo más que necesario para que el resto de gente que se asomaba por la playa se diera cuenta de cual era el mejor sitio para surfear. El caso es que durante ese primer rato disfrutamos de buenas olas, largas y con salida, que rondarían el metro.


Durante un espacio de tiempo que se me hizo eterno, pero que en realidad no fue tanto, estuvimos esperando a que llegara alguna serie, pero si recompensa. Así que me salí del agua para ver las condiciones desde fuera, ya que a veces se tiene mejor perspectiva.
Al salir me encontré con Iker y Axier que llegaban en ese momento, y decidimos mantenernos en el sitio, ya que la marea estaba bajando y se tenía que notar.
A los 10 minutos de estar en el agua, empezaron a llegar las series, esta vez de una manera mucho más consistente, y comenzaron a hacer las delicias de todos los que estábamos por ahí, que ya éramos varias decenas. De ahí hasta el final del baño fue un no parar. Iker, Miguel, y yo esperando en el sitio perfecto para coger la serie y gozar. Axier fue de más a menos, sobre todo después de cortarse un dedo y Victor gozando después de un verano complicado por su espalda. 
A las 3 horas y media, Axier, Victor y yo decidimos salirnos, que ya era bastante... Cuando salimos del agua, nos encontramos la playa tomada por cientos de pescadores, y es que empezaba el campeonato del mundo de pesca... era el momento de irse. 




 El lunes las previsiones marcaban menos fuerza, por lo que para poder surfear opté por volver a messanges. Esta vez, sintonizando surf FM en la radio por el camino, que se convirtió en mi compañía durante estos días. Sólo completamente en el agua durante más de una hora hasta que se unió uno a hacerme compañía. Fueron 2 horas largas, con olas que no llegaban al metro pero que me hicieron disfrutar de lo lindo. 


El martes y miércoles tiempo de descanso y relax con la familia, si bien, el miércoles recibí un mensaje de Erwan, que viajaba en tren hacia Seignosse y que se iba a alojar en casa de un amigo suyo hasta el viernes. Así que todo preparado para las condiciones tan buenas que se avecinaban para los próximos días, que podría disfrutar en buena compañía. 


El jueves quedamos al amanecer en Le Penon, donde según me había comentado Erwan, ha estado saliendo todo el verano una derecha larga que ha hecho las delicias de todo el que pasaba por ahí. Tras presentarme a Pierre Henri charlar un poco y ver cómo estaba el mar,decidimos ir a Capbreton, puesto que el mar todavía estaba bastante desordenado de los días anteriores.
En Capbreton las condiciones eran increíbles, con el mar muy ordenado y series que llegaban al metro y medio. Nos bañamos cerca de los búnkers, en La Savage, y tanto Erwan como Pierre Henri y yo no paramos. Cuando uno estaba en la ola, otro remontaba, y así durante un buen rato, siendo difícil que coincidieramos mucho rato en el pico. El único pero al baño fue la cantidad de gente que había para las 9 de la mañana en el agua, eso sí, el rato que coincidimos con los del Reef team alucinamos un rato con los aéreos que se hacían (los chicos, a las chicas las buscamos pero no estaban...) Se ha notado mucho que se celebraba a la vez el quiksilver pro France.  
El viernes fue más de lo mismo, baño parecido con un poco menos de tamaño y un poco antes en el agua. Eso nos hizo evitar tanta gente en el agua durante la primera hora. 


El sábado era el día que nos teníamos que ir, pero visto que iba a hacer tan buen tiempo decidimos alargar el día y aprovechar las condiciones. Aunque mi plan inicial era surfear de 7:30 a 9 en Capbreton, la marea estaba tan alta que no merecía la pena el baño, por lo que decidí volver a casa y hacer las maletas con tranquilidad. Ya habría tiempo a lo largo del día cuando bajara la marea. 
A medio día nos pasamos por Hossegor, que estaba abarrotado de gente por el campeonato, y aproveché para surfear en La Sud, donde rompían series de un metro con mucha salida. Es un spot donde nunca había surfeado, pero me sorprendió gratamente. Seguro que en invierno es un sitio muy a tener en cuenta. 
Y así de rápido pasa una semana en la que uno disfruta de la familia, los amigos, las puestas de sol, las playas y por supuesto, del surf. Que no falte. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

Baño divertido en Zenit

Viernes por la tarde. Axier, Miguel y yo quedamos en el taller del shaper local Pablo Larreta, que hace las tablas de Lamoona. Miguel viene a recoger su tabla, ya arreglada tras el percance que tuvimos en Zarautz, y de paso me devuelve la tabla que le dejé para estos días. Axier y yo aprovecharíamos después para darle al skate.
 Tras varias conversaciones a lo largo del verano, Pablo y Helena de Lamoona nos convencieron para  empezar a probar sus tablas y darle nuestra opinión al respecto, así que tras ver los modelos de los que disponía en ese momento y de las previsiones de olas para el sábado nos llevamos una de ellas. Una pena no poder probar un longboard que estaba terminando con buena pinta, pero ya habrá más oportunidades.


El sábado habíamos quedado Axier, Carlos y yo muy temprano para llegar al amanecer a Guethary. Todos habíamos cogido las tablas con más volumen que teníamos, a sabiendas de que con las previsiones de un metro y poca fuerza nos iban a hacer falta. La primera parada la hicimos en Parlamentia, pero la marea estaba muy alta y no rompía la ola. Nos fuimos hasta el final del malecón para ver cómo estaba Zenit, y nos llevamos una sorpresa de lo más agradable, ya que las olas rompían perfectas y con muy buen tamaño. No nos lo pensamos 2 voces, y nos fuimos para allá.


Al llegar al parking, viso que no éramos los únicos que nos habíamos dado cuenta de la situación, ya que apenas quedaban sitios para aparcar y eran las 7 y poco de la mañana. allí nos encontramos con Peta, que estaba esperando a un amigo para decidir si entraban ahí mismo o subían hacía las Landas.
AL llegar al pico vimos que la cosa no iba a estar fácil, pues estábamos cerca de 30 personas. El periodo de ola era alto, por lo que cuando llegara la serie habría que estar bien situado y remar con fuerza.
Carlos y yo alternamos el longboard y la tabla Lamoona, y la verdad que nos divertimos de lo lindo. Las series venían con fuerza, largas y maniobrables y algunas de ellas pasaban del metro. Axier se metió con su Zips, y también disfrutó lo suyo.


En una de las muchas olas que pude coger, tuve la mala suerte que al bajarme de la tabla choqué con una de las rocas del fondo, produciendome varios cortes en el pie. Por desgracia no fui el único que tuvo contacto con las rocas, ya que Axier, en una de sus olas, rompió el invento con la mala fortuna de que su tabla se fue directa hacia las rocas. Si bien un surfista que estaba cerca pudo recuperarla a tiempo, la serie le fue arrastrando a él hacia las rocas donde se llevó un par de golpes de los que duelen al cabo de un rato, sobre todo en el camino de vuelta a casa.

Era la primera vez que yo entraba en Zenit, y la verdad que la ola me gustó mucho y la disfruté. una pena que las veces anteriores que estuve no estaba convencido del todo. Eso sí, estoy seguro que repetiremos... faltaría más.



domingo, 7 de septiembre de 2014

Semana en familia con la SGC



Como ya viene siendo tradición desde hace un par de años, la Surf Gypsy Crew se ha vuelto a juntar la primera semana de septiembre. 
El sábado recogimos a Anthony en el aeropuerto y preparamos todo para la llegada el domingo de Erwan y Juliette. Anthony, Daniela, Aline y Lia llegarían el lunes por la mañana. 
El tiempo ha pasado muy rápido, pero echando la vista atrás los buenos momentos han sido muchos. 
Las condiciones han sido muy variables durante la semana, y el sol siempre nos ha acompañado. El swell ha sido bastante bueno durante la semana, y hemos podido surfear en distintos sitios con diferentes condiciones.




El domingo por la mañana Anthony y yo fuimos a Zarautz, en previsión de que el viento iba a ser más favorable ahí que en Francia. Aprovechamos para quedar con Víctor, que llevaba unas semanas alejado del agua y eligió ese día para volver al agua. Un metro con ligero viento offshore nos dieron la bienvenida, y no lo desaprovechamos durante las casi 2 horas que estuvimos en el agua. Una pena que se me olvidara echar dinero en la OTA y tuviera que salirme del agua a todo correr cuando me acordé...
Por cierto, que tras unos meses sin noticias, el comando hojarasca hizo de las suyas y volvió a actuar... habrá que estar atentos a sus hazañas este otoño.


El lunes y martes estuvimos en Bidart. El lunes tuvimos un baño de esos que se quedan cortos aunque estés 3 horas en el agua. La serie llegaba a un metro, venía totalmente limpia, y los pocos que estábamos a primera hora en el agua no desaprovechamos ni una sola ola. El sol y la ausencia de viento completaban una mañana excelente para el surf. El martes el mar subía bastante, con series que pasaban del metro y medio. La pena fue que la dirección del swell no era la mejor, y las olas cerraban en bloque en su mayoría. Aún así, tuvimos tiempo para un par de bajadas divertidas y unos cuantos wipe outs...




El miércoles en Zarautz volvimos a disfrutar de un un buen día. El tamaño no bajó en exceso, y aunque había que seleccionar bien las olas porque seguían cerrando muchas de ellas en bloque, las que tenían salida nos hicieron disfrutar de lo lindo. Más de 2 horas en el agua y un desayuno frente al mar hicieron que la mañana fuera espectacular.


El jueves el mar bajaba bastante, por lo que nos fuimos de ruta por la costa francesa en busca de un buen spot. No tuvimos mucha suerte, bien por la dirección del swell, o bien porque no nos cuadraron los horarios de las mareas... Al final, acabamos en Guetary, disfrutando de los bellos paisajes y el encanto del pueblo. Las posibilidades de surfear aumentaban mucho si contábamos con un longboard,  así que al día siguiente volvimos con la intención de alquilar uno y probar en Parlamentia. Medio metro de ola para una tabla corta y rodeado de SUPs y longboards era mucha competencia.
Nuestra sorpresa fue que en Guetary ya habían cerrado todas las tiendas de alquiler de tablas, y vista la calidad de las olas, Erwan y yo decidimos quedarnos fuera y ver cómo Anthony y Jan daban lo mejor de sí mismos para coger olas.


Durante esta semana también nos ha dado tiempo a visitar a Peta en su taller de Irún. Aprovechando que tenía que recoger la tabla de Miguel ya reparada, le echamos un vistazo a las posibilidades de encargar otra tabla de cara a este otoño - invierno. La verdad que los diseños son muy apetecibles, y tal como me sucedió en la primera visita a su taller, me fui con la idea de volver... a ver si pronto tenemos novedades.
Hemos dado buena cuenta de la barbacoa, por la que han pasado una buena colección de sardinas, chipirones, rapes, doradas, lubinas y costillas de cordero... todo regado con buenos caldos de la tierra, bien Txakolis, sidras, vinos de Burdeos o bien de cerveza... nunca hay que perder el espíritu.
Nos ha dado tiempo de disfrutar de los pintxos de Hondarribi, de buenos paseos por la playa, de conversaciones muy divertidas y de compartir la felicidad que transmite la segunda generación de la SGC, Aline, Lia y Daniela.


El año que viene, más.


jueves, 28 de agosto de 2014

El día del candado

Es martes, las previsiones por fin dan un parte bueno de olas después de varios días sin nada reseñable. Conforme se acerca septiembre, los partes deberían de ser mejores, así que a partir de ahora todo lo que venga, tiene que ser bueno…
El mar se supone que va aumentando a lo largo del día, llegando a 1,8 y periodo 10 a última hora de la tarde. Como muchos de nosotros trabajamos a la mañana, el plan parece perfecto.
Así que a las 15:45 estamos en Decathlon bajo un calor tremendo, Axier, Plas, David, Josu y yo dispuesto a darnos un buen baño. Javi  y Patricia también se animan, pero saldrán un poco más tarde.
El camino se hace muy ameno hablando del Billabong Pro Tahití, que se ha celebrado esta semana bajo unas condiciones épicas, y nos ha hecho disfrutar de lo lindo… también hubo tiempo para la polémica, analizando si Medina estaba siendo sobre puntuado este año o no, ya que ya van varias mangas en las que mucha gente no está de acuerdo con las puntuaciones…
El caso es que llegamos a Zarautz con 10 grados menos de los que había en Pamplona, y una ligera lluvia, lo que nos facilitó mucho encontrar sitio para aparcar. Aun así, muchos como nosotros se habían animado a disfrutar de las olas durante la tarde.
El Plas y David aparcaron en la otra punta de Zarautz, y quedamos directos para entrar al agua. Las condiciones eran muy buenas. No había viento, la serie tardaba en llegar, y cuando lo hacía podría llegar a rondar el metro y medio. Hoy tocaba disfrutar.
Al poco de entrar al agua ya estaban Javi y Patri con nosotros. Dá gusto estar en el agua rodeado de tantos amigos en un día con tan buenas condiciones.


Todos nosotros disfrutamos durante las más de 2 horas que estuvimos en el agua, aprovechando la cantidad de picos que se formaban con olas fáciles y divertidas. El cansancio poco a poco fue haciendo mella, sobre todo después de ser un verano en el que no hemos entrado mucho al agua. Ya en la última ola, noté cómo se me subían los dos gemelos a la vez, y me quedé sin movimiento y sin poder estirar en el agua. El bueno de Miguel, que pasaba por ahí remontando, me hizo el favor de estirar, con tan mala suerte que llegó una serie en ese momento y nos arrastró a los dos, golpeándose las tablas entre ellas, la suya se llevó la peor parte, y dándose otro golpe en el labio que le hizo una pequeña herida… la verdad, no era la mejor manera de acabar el día. Sirvan estas líneas para agradecer a Miguel su buena voluntad y lamentar la mala suerte que tuvimos.
Pero el día nos deparaba una nueva sorpresa… cuando llegamos a la furgo Josu y yo, no pudimos abrir el surf lock que contenía la llave. Con lo cual no podíamos ni cambiarnos ni volver a casa. Axier se había salido antes del agua, pero no sabíamos si había podido cambiarse o no… Josu se fue a buscar a David y Miguel para no quedarnos tirados, mientras yo intentaba abrir el candado. Al poco llegó Axier, que ya se había cambiado, y no tuvo ningún problema en abrir la furgo y cambiarse. Misterios de la ciencia… o del óxido que tenía el candado…
Miguel y David llegaron para echarnos una mano, pero ni con 3 en 1, ni con Coca cola, ni a la fuerza… mención especial para un policía municipal de Zarautz, que tras pasar 3 veces por nuestro sitio, se aseguró de que no estábamos intentando robar, y cuando le contamos el problema, desapareció encogiéndose de hombros… al final, tras analizar las posibilidades con el seguro, David se acercó al cuartel de la Ertzaintza, y finalmente apareció una patrulla con unas tenazas gigantes. En cuestión de 5 minutos habíamos reventado el candado y ya pudimos entrar, cambiarnos y volver a casa, casi 2 horas más tarde de lo previsto, pero con una sonrisa en la boca, que es lo importante. A ver si a la siguiente, no tenemos un final tan accidentado.

Por cierto, ya van más de 30.000 visitas al blog… gracias por seguir!!

lunes, 4 de agosto de 2014

un oasis en un verano sin olas

Jueves por la tarde, Iker, Plas y yo hemos dado por bueno un parte mediocre de olas y nos hemos decidido a ir a Zarautz. El viento amenazante del oeste lo podía truncar todo, pero Zarautz aguanta bien el viento del oeste. EL resto, previsiones de un metro y poca fuerza... a ver qué tal.
Hacía muchos días que no surfeabamos, y el mar no nos había dado ninguna oportunidad en este tiempo. Era nuestro momento.
Llegamos y nos encontramos poca gente en el agua, no más de 10 en uno de los picos de la ría. El viento era fuerte y las olas no se hacían espera mucho, pero no llegaban al medio metro.



Al poco de entrar, el viento roló ligeramente a sur, lo que peinó el mar dejando las olas limpias, cristalinas y hasta parecía que con más fuerza. Nos colocamos a la perfección en un pico donde no quedamos más de 5 personas y ahí empezó lo que ese día llamábamos un no parar... una tras otra, el pico nos permitía salir a derechas e izquierdas, y todas las olas permitían un par de maniobras... nos cruzábamos las miradas y no nos lo podíamos creer, nos habíamos encontrado un regalo veraniego. No dejamos tiempo para mantener una conversación en el agua más allá del "¿que tal esa?", porque enseguida llegaba otra serie y no la dejábamos pasar...
Después de una hora larga, el viento volvió a cambiar y ya no era lo mismo, por lo que decidimos abandonar y disfrutar del buen rato pasado...


A la semana siguiente, también en jueves, la previsiones eran de un metro con viento sur y periodo bueno, así que Iker, Axier y yo organizamos una expedición temprano por la mañana a las Landas.
Como íbamos con tiempo, decidimos subir hasta Messanges, que está a 2 horas pasadas de casa...
Por el camino, Axier nos puso al día de su viaje por Indo, y nos dejó con muchas ganas de organizar un trip por esas tierras.
Al llegar a Messanges, la marea estaba todavía alta, pero las líneas se adivinaban con facilidad, con lo que en cuanto bajara la marea, el baño estaba asegurado. Como no teníamos muchas ganas de esperar, decidimos cambiarnos y esperar en el agua, sin prisa pero sin pausa.
La primera hora fue de calentamiento, y poco a poco la cosa se fue animando.
Conforme avanzaba la mañana, la serie venía más nítida y potente, y cada vez nos situábamos mejor para aprovecharla.


Con el paso del tiempo, fuimos colmando nuestras expectativas, y saciando nuestro hambre de olas, cogiendo algunas buenas de ellas. Tras tres horas en el agua, nuestros brazos y hombros dijeron basta, muy a nuestro pesar, puesto que el mar se había quedado de lujo. Como nos habíamos comprometido a volver a casa a comer, teníamos que volver, pero el día estaba para haber hecho un pequeño patón y volver al agua a echar el resto. Otra vez será.
Por lo menos, el baño sirvió para darle un poco de alegría al verano que llevamos sin olas. Esperemos que mejore en las próxima semanas.


Por cierto, lo que os he contado de Zarautz un poco más arriba era todo mentira... fue un baño de mierda, con el mar súper picado y vientos de 40 nudos laterales....solo faltó que nos hubieran robado... pero soñar es gratis.

domingo, 6 de julio de 2014

El plato del verano ya pasó, por fin hay olas

Un mes, un mes entero sin surfear. Dentro de ese mes, sólo ha habido olas decentes un día, pero por motivos logísticos, no pude surfear. Poco a poco vamos acomodando la logística de ser un miembro más en la familia a nuestras escapadas al mar, pero la primera prueba sirvió para comprobar los cambios de la nueva vida.
El caso es que el sábado por fin había un parte de olas decente, con olas de metro, metro y poco, viento offshore y periodo de 10 segundos. Aunque hubo gente que se fue cayendo de la convocatoria conforme avanzaba la semana, al final Iker y yo no desistimos.
El bueno de Iker llevaba 3 meses y medio sin surfear debido a la rotura de un hueso del pie, y los dos estábamos ansiosos por volver al agua. Íbamos repletos de ganas y expectativas.
Tampoco salió la clase con SurfTeknika por falta de gente, pero tras hablar con Jaime, montamos una expedición para estar el sábado por la mañana pronto en el agua.
Iker y yo quedamos a las 5:30 en Furgokaravaning, aunque la salida real fue más tarde al tener que dar media vuelta unos pocos km después de salir, al dudar Iker si había subido las ventanillas... es lo que tiene ir tan pronto.

A las 6:15 habíamos quedado con Jaime en la frontera, y de ahí pusimos rumbo a las Landas. Tras comentar las posibilidades de camino, decidimos que la mejor opción era probar por la zona de Vieux-Boucau. Yo todavía no había estado por esa zona, así que la idea me pareció genial. Siempre es bueno conocer sitios nuevos.
Tras un ameno viaje hablando de surf y recientes paternidades (los tres estamos en una situación parecida), llegamos a la playa de Vieux-Boucau. Había varios picos y el tamaño rondaba el metro, con tiempo entre serie y serie. Mirando hacia el norte, vimos que había más posibilidades, y como teníamos tiempo decidimos ir a mirar a Messanges.
En Messanges había varios picos muy definidos, con buena calidad de olas y, esos sí, bastante gente. Es lo que tiene el verano y el llevar varias semanas con el mar plato.


Nos pusimos nuestros trajes de verano, y al agua. En estas semanas, la temperatura del agua ha subido mucho, y dentro del agua se está mejor que en cualquier otro sitio. Y si hay olas, mejor.
Ya en el pico, donde estaríamos unas 25 personas, buscamos poco a poco nuestro sitio no sin dificultad. Siempre hay un par de elementos que reman todo lo que llega y generan un poco de tensión en el pico. Aún así, no desesperamos y poco a poco fuimos haciéndonos un hueco. Las olas eran fáciles de coger y con mucha salida, maniobrables y divertidas.
El tiempo iba pasando e íbamos sumando sensaciones positivas tras tanto tiempo fuera del agua. Lo mejor del día fue ir sin grandes expectativas, sólo con la esperanza de reencontrarnos con nuestro surfing, disfrutar de las olas y pasar un buen rato. Ya habrá tiempo para probar maniobras nuevas e intentar nuevos desafíos.
Tras 2 horas y media en el agua, pusimos fin a la sesión. Iker y yo ya no podíamos más. Mucho tiempo de inactividad, pero muy buen feeling. Vuelta a casa con el deber cumplido, y con un chute de buena energía hasta la siguiente sesión.

Esa siguiente sesión estaba prevista para el viernes, ya que una borrasca nos iba a dar un fin de semana entretenido de olas. Digo estaba previsto porque por motivos de trabajo no pude ir. Aun así, el viernes tenía un plato fuerte. Javi Blasco nos invitaba a una barbacoa en su casa a los secanos.
Asistimos Ivan, rebeca, Miguel, Mayra, Javi, Patri y yo. Unos por estar ya de viaje y otros por compromisos, no pudieron disfrutar de semejante homenaje.
Estuvimos de lujo, con unos anfitriones ejemplares y muy buena comida. Esos chipirones a la brasa tenemos que repetirlos!! Al final, goshua dedicada a los secanos y muy agradable sobremesa.


 El sábado las condiciones eran muy buenas. 1,5 metros, periodo 10 y ausencia de viento. Iban y Victor fueron al amanecer a las Landas, y yo me uniría más tarde con la familia. Al llegar al parking de Oceanides, ya me esperaba una gran cantidad de gente en el agua, pero al asomarme me quedé helado... nunca había visto tanta gente en esa playa. Habría más de 200 personas a lo largo de la playa, con bodys y tablas a partes iguales.
Me metí al agua y poco a poco fui buscando mi sitio. El mar estaba precioso, eso sí, pero le sobraban unas 200 personas...  afortunadamente la series eran constantes y tarde o temprano llegaría mi oportunidad. Había 2 picos muy definidos, y el resto de opciones no daban juego. Tras una hora en el agua el balance era de 4 olas, alguna de ellas muy divertida, en las que por lo menos tuve la suerte de no tener que salirme para esquivar a nadie. Ya tendría tiempo al día siguiente de desquitarme.
Al salir del agua, Ibán ya había vuelto de dar clase, y estuvimos Rebeca, Amaia, Ibán y yo charlando un rato muy a gusto.


El domingo quedé con Iván a las 5 para salir de Pamplona. A las 6:30 habíamos quedado con Víctor en Anglet. El mar subía un poco respecto a la mañana anterior, y probablemente las Landas estarían muy duras de condiciones.
Al llegar a Les Cavaliers, comprobamos que no nos habíamos equivocado. El mar estaba más desordenado que el día anterior, y desapacible, sin picos definidos. Probamos en Sables d' Or, pero nos encontramos la misma situación, así que optamos por la Cote Basque, que está más resguardado y habría opciones de que estuviera más ordenado.
Así fue, y en la Cote había un par de picos definidos y con olas de metro pasado y algunas series por encima. No nos lo pensamos, y nos metimos al agua, donde estuvimos solos la primera hora.


Con la marea baja empezando a subir, las derechas salían muy largas, y disfrutamos mucho de varias olas. Un día perfecto para practicar maniobras. La primera hora fue divertidísima, ya que todos cogimos las mejores olas.
Poco a poco, el viento fue cambiando y la marea subiendo, lo que cambió las condiciones y los picos del principio desaparecieron. Estuvimos un rato grande más en el agua, pero no fue lo mismo que al principio. Aún así, aun cogimos algo decente.
Tras 2 horas en el agua,  dimos por finalizada la sesión. Había merecido la pena madrugar, una vez más.

lunes, 26 de mayo de 2014

Despedidas y Bienvenidas

Las últimas semanas han sido de cambios. No cambios totalmente relacionados con el surf, pero sí  que afectan al entorno. 
La primera despedida tuvo lugar el sábado 10, cuando quedamos temprano por la mañana. Las previsiones eran muy buenas para Anglet, lo cual me venía estupendo para no alejarme mucho de casa... Daniela tenía previsto su nacimiento el 23 ,  pero esa semana entrábamos en luna llena, y yo no las tenía todas conmigo. 
Así que Axier yo aparecimos a las 7:30 de la mañana en el parking de Corsarios, donde ya nos estaba esperando Víctor. Estuvimos ojeando los alrededores para comprobar cual era el mejor el mejor sitio, y finalmente nos decantamos por Sables d`Or. Antes de cambiarnos volvimos al parking, donde habíamos quedado con Iban que estaba haciendo noche en la autocaravana, y apareció con el pijama puesto, y la tabla y neopreno bajo el brazo.


No tardamos en meternos al agua y decantarnos por un pico de izquierdas en el que no había gente. Quizás porque la corriente te sacaba del sitio, y te acababa arrastrando a otro pico de izquierdas y derechas en el que se concentraba todo el mundo. A nosotros no nos importó pelear por mantener el sitio en el primer pico, porque cada vez que llegaba una buena serie, era para nosotros.
Las series grandes pasarían del metro, y para nada eran rápidas, lo que hizo que nos divirtiéramos de lo lindo durante las 2 horas que estuvimos en el agua. 
A mitad de baño, apareció Miguel con un un amigo suyo que estaba aprendiendo, y se unió a nosotros. La verdad, no sé si eran las mejores condiciones para un principiante, pero desde luego, que a final de baño estaba contento y con ganas de repetir. Quizás, haya un nuevo secano en un tiempo.
Al finalizar el baño, nos sacamos la última foto con la furgo. Han sido más de 3 años con mi inseparable Vito. Compañera de aventuras y testigo de innumerables baños, todos ellos muy satisfactorios, ha llegado el momento de cambiarla por algo más adecuado a las nuevas necesidades familiares.


Obviamente esta despedida lleva asociada buenas noticias. La primera, que dentro de poco hay que darle la bienvenida a una nueva furgoneta, y la segunda y más importante, que el principal motivo de este cambio nació el martes 13. Se llama Daniela y ha llenado de felicidad cada rincón de nuestra casa. A partir de ahora, seremos 3, Daniela, Amaia y yo.


Han sido unos días muy ajetreados, de papeleos, visitas y conocimiento mutuo, en los que no he parado. Si bien, cuando ya llevábamos 1 semana con ella en casa, me surgió la oportunidad de darme un baño con Axier y no la desaproveché. 
Fuimos a Zarautz, donde nos recibió un viento off y sol, que hicieron el baño muy agradable y divertido. Las olas rondaban los 3/4 y en función del pico eran maniobrables, así que lo dimos todo durante casi 2 horas y nos fuimos a casa encantados de la vida.


La última despedida es la de David... pero esta vez por una buena causa. Ya que se casa, le organizamos una buena jornada, a la que no pude asistir por mis nuevos compromisos familiares. Baño sorpresa, karts y sidrería más lo que surja, completaron una buena fiesta en la que a juzgar por las caras del día siguiente, la celebración se alargó hasta altas horas... hay veces, en las que el surf pasa a un segundo plano.


Esperemos que nos acompañe la suerte a todos en estas nuevas etapas.