lunes, 3 de marzo de 2014

Esa derechita que me alegra el invierno

Falta un rato para las 8. La luz aparece tímidamente en el horizonte iluminando las gemelas, impasibles ante el frío y el oleaje del invierno. Son muchos los años que llevan viendo el azote del tiempo sobre la costa.


La calle está vacía, extrañamente vacía, sin coches, sin gente. Solo un par de vehículos de limpieza alteran la tranquilidad del momento. Tras los últimos temporales, aparcar durante la noche en primera línea de playa se ha comprobado que no es una buena opción.
Todavía se pueden ver los efectos del anterior temporal en elementos del mobiliario urbano y algún muro de contención. Esto no se ha acabado... tras el fin de semana viene otro, más grande, más fuerte, con mareas más vivas...


Segundos antes de las 8 aparece Jaime, y poco después Mikel y los demás. Tras observar unos minutos el mar, vimos que las series iban a dar juego. El viento, o mejor dicho, la ausencia de viento nos dejaban unas condiciones muy agradables para surfear.
Primero aprovechando unas izquierdas mientras bajaba la marea, que rara vez llegaban al metro, y posteriormente en la derecha que tantas alegrías nos está dando durante este invierno, donde la serie pasaba del metro. En mitad del cambio de marea hubo un momento en el que no había ningún pico definido, y Jaime lo vio claro. Remó hacia atrás y me dijo que iba a salir la derecha, así que no me lo pensé dos veces y fui con el. Tardó menos de 1 minuto en llegar la primera serie, y todo fue como esperábamos. Primero él, y después yo. La verdad que disfrutar de ese pico en la soledad es un lujo, y aunque desaproveché alguna buena ola, la satisfacción de las que cogí, lo compensa todo.
Poco más tarde llegó Ibón, y entre los 3 nos repartimos las olas un buen rato hasta que las fuerzas nos abandonaron.


Después, un rato comentando todo lo que tenemos que mejorar, lo bien que nos lo pasamos cuando estamos en el agua y fuera, y vuelta a casa... el domingo ya había merecido la pena.


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