domingo, 28 de septiembre de 2014

Septiembre y Landas, buena combinación

Es domingo, y tras llegar el sábado con la familia a Capbreton e instalarnos allí, quedé con Victor en Les Bourdaines antes del amanecer. 
El parte de olas nos indicaba que cuanto más al norte fuéramos, mejores condiciones nos encontraríamos, sobre todo en cuanto a fuerza se refiere. Así que una vez que vimos el mar, decidimos ir más hacia el norte, concretamente a Messanges. Por el camino avisamos a Iker y Axier que estaban de camino, y estos a su vez a Miguel, que subía un poco más tarde.
En Messanges lo vimos claro, pues el pico donde habíamos surfeado varias veces este verano se mantenía y no había gente. 
Entramos al agua y compartimos las primeras olas con otro surfista durante más de media hora, tiempo más que necesario para que el resto de gente que se asomaba por la playa se diera cuenta de cual era el mejor sitio para surfear. El caso es que durante ese primer rato disfrutamos de buenas olas, largas y con salida, que rondarían el metro.


Durante un espacio de tiempo que se me hizo eterno, pero que en realidad no fue tanto, estuvimos esperando a que llegara alguna serie, pero si recompensa. Así que me salí del agua para ver las condiciones desde fuera, ya que a veces se tiene mejor perspectiva.
Al salir me encontré con Iker y Axier que llegaban en ese momento, y decidimos mantenernos en el sitio, ya que la marea estaba bajando y se tenía que notar.
A los 10 minutos de estar en el agua, empezaron a llegar las series, esta vez de una manera mucho más consistente, y comenzaron a hacer las delicias de todos los que estábamos por ahí, que ya éramos varias decenas. De ahí hasta el final del baño fue un no parar. Iker, Miguel, y yo esperando en el sitio perfecto para coger la serie y gozar. Axier fue de más a menos, sobre todo después de cortarse un dedo y Victor gozando después de un verano complicado por su espalda. 
A las 3 horas y media, Axier, Victor y yo decidimos salirnos, que ya era bastante... Cuando salimos del agua, nos encontramos la playa tomada por cientos de pescadores, y es que empezaba el campeonato del mundo de pesca... era el momento de irse. 




 El lunes las previsiones marcaban menos fuerza, por lo que para poder surfear opté por volver a messanges. Esta vez, sintonizando surf FM en la radio por el camino, que se convirtió en mi compañía durante estos días. Sólo completamente en el agua durante más de una hora hasta que se unió uno a hacerme compañía. Fueron 2 horas largas, con olas que no llegaban al metro pero que me hicieron disfrutar de lo lindo. 


El martes y miércoles tiempo de descanso y relax con la familia, si bien, el miércoles recibí un mensaje de Erwan, que viajaba en tren hacia Seignosse y que se iba a alojar en casa de un amigo suyo hasta el viernes. Así que todo preparado para las condiciones tan buenas que se avecinaban para los próximos días, que podría disfrutar en buena compañía. 


El jueves quedamos al amanecer en Le Penon, donde según me había comentado Erwan, ha estado saliendo todo el verano una derecha larga que ha hecho las delicias de todo el que pasaba por ahí. Tras presentarme a Pierre Henri charlar un poco y ver cómo estaba el mar,decidimos ir a Capbreton, puesto que el mar todavía estaba bastante desordenado de los días anteriores.
En Capbreton las condiciones eran increíbles, con el mar muy ordenado y series que llegaban al metro y medio. Nos bañamos cerca de los búnkers, en La Savage, y tanto Erwan como Pierre Henri y yo no paramos. Cuando uno estaba en la ola, otro remontaba, y así durante un buen rato, siendo difícil que coincidieramos mucho rato en el pico. El único pero al baño fue la cantidad de gente que había para las 9 de la mañana en el agua, eso sí, el rato que coincidimos con los del Reef team alucinamos un rato con los aéreos que se hacían (los chicos, a las chicas las buscamos pero no estaban...) Se ha notado mucho que se celebraba a la vez el quiksilver pro France.  
El viernes fue más de lo mismo, baño parecido con un poco menos de tamaño y un poco antes en el agua. Eso nos hizo evitar tanta gente en el agua durante la primera hora. 


El sábado era el día que nos teníamos que ir, pero visto que iba a hacer tan buen tiempo decidimos alargar el día y aprovechar las condiciones. Aunque mi plan inicial era surfear de 7:30 a 9 en Capbreton, la marea estaba tan alta que no merecía la pena el baño, por lo que decidí volver a casa y hacer las maletas con tranquilidad. Ya habría tiempo a lo largo del día cuando bajara la marea. 
A medio día nos pasamos por Hossegor, que estaba abarrotado de gente por el campeonato, y aproveché para surfear en La Sud, donde rompían series de un metro con mucha salida. Es un spot donde nunca había surfeado, pero me sorprendió gratamente. Seguro que en invierno es un sitio muy a tener en cuenta. 
Y así de rápido pasa una semana en la que uno disfruta de la familia, los amigos, las puestas de sol, las playas y por supuesto, del surf. Que no falte. 

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