sábado, 7 de febrero de 2015

Punta de lobos y pichilemu

Al poco de llevar tiempo en Chile, uno ya se da cuenta de cuales son los lugares con más nombre. El que más tiene, con diferencia es Pichilemu, por tener la famosa punta de lobos a escasos 3 km.
Así qué no nos lo pensamos mucho y decidimos pasar un fin de semana allí.
Desde Santiago son casi 3 horas en coche, y por carretera comarcad a excepción de la primera hora de autopista.


Tras llegar allí, uno siempre intenta comparar con los sitios que conoce, pero para ser la Meca del surf chileno, no es lo que esperábamos. Pichilemu cuenta con una playa que carece de paseo, y todos los alrededores son caminos de tierra. Ahora empiezo a entender el por que de tanta ranchera en Chile. El caso es que Pichilemu pueblo no es un sitio idílico en el que retirarse a vivir, y como Meca del surf, vamos a decir que sólo tiene una tienda y en ella hay menos de 10 tablas... Eso si, cuenta con varias escuelas de surf en la misma playa que alquilan material. En una de ellas, me hice con una 6'4'' para poder surfear sábado y domingo.


Las previsiones eran de 1,3 metros y periodo 10, por lo que podían ser buenas sesiones.
El sábado por la mañana me metí en la playa de pichilemu, donde parecía que había un pico de izquierdas decente, pero al poco de estar en el agua me di cuenta que no iba a tener ola suficiente para un buen baño, así que busque varios picos pero sin fortuna.
El resto del día, nos dedicamos a ver los alrededores. Confirmamos nuestra opinión sobre pichilemu pueblo y nos fuimos hacia Punta de Lobos.
Esto ya es otra historia. Punta de Lobos es algo especial. Donde en otros sitios no había nada, ahí se formaban varias secciones de izquierda. Y eso que la dirección del swell no era la más adecuada al no venir del sur.


Los alrededores también tienen otro feeling. Son todo cabañas y complejos de cabañas de reciente construcción, incluso hay algún complejo de estos con skate park. A partir de medio día está lleno de gente por lo que merece la pena madrugar, eso si, olvídate del sol... Hasta las 2 o las 3 no despeja, y la bruma y humedad te harán pasar más bien frío, aún estando en pleno verano. Es lo que hay en los mil km de costa alrededor de Santiago.


El domingo a la mañana, amaneció lloviendo. La noche del sábado se alargó en un restaurante hablando de surf con el dueño, y no tuve fuerzas para madrugar. Así que tras desayunar tranquilamente y esperar a ver si paraba la lluvia, nos fuimos de nuevo a Punta de Lobos. Antes de volver a casa, quería ver si tenía la oportunidad de catar la ola, aunque las condiciones no prometieran mucho.

Cuando nos acercamos a la punta, la bruma y la llovizna no dejaban ver mucho, pero sí lo suficiente para ver que estaba glassy, y que de vez en cuando llegaba una serie con mucho recorrido... así que no me lo pensé mucho, y viendo que sólo había 3 personas en el agua, me decidí a darme un baño rápido. 
No fue mucho tiempo en el agua, menos de una hora, tiempo más que suficiente para disfrutar de unas cuantas olas y salir sabiendo que iba a volver dentro de poco, porque esa ola merecía mucho más.


Y así, el fin de semana siguiente, ahí estábamos de nuevo, esta vez en la misma playa de punta de lobos, en unas cabañas que me recomendó Raul. Muy bien equipadas y con todo lo necesario para pasar un buen fin de semana. Aunque el viernes el buen tiempo nos recibió con los brazos abiertos, el sábado y el domingo fueron más de lo que nos reserva la costa chilena. Grandes brumas y fresco hasta pasado el medio día.

Aun así, los dos días disfruté de buenos baños a primera hora. Solo 3 en el agua a las 7 de la mañana, y olas de un metro largas, pero largas de verdad, con mucha facilidad para maniobrar. Cada vez que remontaba tras una ola, la sonrisa iluminaba mi cara, y no dejaba de preguntarme, como sería esta ola los días en los que el mar viniera grande... eso seguro que lo compruebo a lo largo de este tiempo, pero de momento, toca disfrutar descubriendo sitios, y surfeando olas nuevas.


El mes de febrero, es el equivalente a agosto en Europa, por lo que las playas estarán llenas y las olas no serán del todo buenas, salvo días contados... iremos viendo qué oportunidades tenemos de surfear, porque nunca hay que quitarle el ojo al mar.